Dodgers en busca de la historia: El exclusivo club del tricampeonato de Yankees y Atléticos en MLB

En la era moderna del beisbol la posibilidad de que una franquicia como la de los Dodgers de Los Ángeles extienda su hegemonía y alcance un tricampeonato en MLB se percibe tanto como una ambición desmedida como un fascinante desafío al orden establecido.
A lo largo de más de un siglo de beisbol profesional y más de un centenar de ediciones de la Serie Mundial, solo dos organizaciones han logrado levantar el trofeo en tres o más temporadas consecutivas.
Desde el nacimiento del torneo moderno en 1903, apenas quince planteles pertenecientes a ocho organizaciones han sido capaces de ganar campeonatos consecutivos. Nombres legendarios como los Chicago Cubs de principios del siglo XX, los Cincinnati Reds de la Gran Maquinaria Roja en los setenta o los Toronto Blue Jays de los noventa lograron tocar el cielo en dos octubres sucesivos, pero vieron sus imperios frenarse bruscamente en el intento de consolidar la tercera corona.
Solo los Athletics de Oakland y los New York Yankees han logrado derribar esa barrera en la historia de las Grandes Ligas.
La Mustache Gang de Oakland (1972-1974)
Fuera de la influencia neoyorquina, el único equipo en toda la historia del beisbol organizado que ha registrado un tricampeonato son los Atléticos.
Entre 1972 y 1974, la franquicia californiana protagonizó una de las etapas más coloridas, ruidosas y dominantes que se recuerden. Bajo el mandato del polémico propietario Charles O. Finley —quien llegó a ofrecer un bono de 300 dólares a cada pelotero que dejara crecer su vello facial, dando origen a la célebre "Banda del Bigote" (Mustache Gang)—, el equipo transformó las fricciones de un vestidor caótico en una voracidad competitiva insuperable.
Dirigidos por Dick Williams en sus primeros dos cetros y por Alvin Dark en el tercero, los Athletics basaron su dinastía en un cuerpo de picheo abridor envidiable y en la reinvención del relevo.
La rotación contaba con la maestría de Catfish Hunter, ganador de 21 juegos con una efectividad de 2.04 en 1972, flanqueado por los zurdos Ken Holtzman y Vida Blue. No obstante, el candado de las victorias residía en el diestro Rollie Fingers.
Con su carismático bigote engominado, Fingers redefinió el rol del apagafuegos moderno, ingresando en situaciones críticas desde la séptima u octava entrada para asegurar los triunfos. De las doce victorias que Oakland cosechó en sus tres Series Mundiales, Fingers se acreditó el triunfo o el salvamento en ocho de ellas, coronándose como el Jugador Más Valioso en la edición de 1974.
En la ofensiva, la chispa y el poder de Reggie Jackson encontraron el complemento perfecto en figuras que emergieron en el momento justo.
En la Serie Mundial de 1972, ante la baja por lesión de Jackson, el receptor Gene Tenace asumió la responsabilidad al batear cuatro cuadrangulares e impulsar nueve carreras para derrotar en siete juegos a la temible Gran Maquinaria Roja de Cincinnati.
Con el regreso de Jackson para adjudicarse el MVP en 1973, Oakland superó a los New York Mets en otra emocionante serie decidida en el séptimo choque, antes de sellar su tricampeonato en 1974 al vencer en cinco partidos a los Dodgers.
El imperio del Bronx
Con 27 campeonatos en sus vitrinas, la franquicia neoyorquina ha logrado el tricampeonato en tres épocas distintas.
El primer ciclo transcurrió entre 1936 y 1939 bajo la dirección del mánager Joe McCarthy.
Aquel equipo ejecutó con maestría el relevo generacional tras la partida de Babe Ruth, con una alineación implacable encabezada por la veteranía de Lou Gehrig y el electrizante debut del novato Joe DiMaggio, quien irrumpió en 1936 con un promedio de bateo de .323 y 125 carreras impulsadas.
Con el receptor Bill Dickey registrando un astronómico promedio de .362 y el respaldo monticular de Red Ruffing y Lefty Gomez, los Yankees vencieron consecutivamente a los New York Giants en 1936 y 1937, a los Chicago Cubs en 1938 y a los Cincinnati Reds en 1939.
La plantilla de 1939 —aún conmocionada por el retiro prematuro de Gehrig a causa de la esclerosis lateral amiotrófica— cerró la década con un impresionante récord de 106 victorias y 45 derrotas (.702 de efectividad), convirtiéndose en el primer club en hilvanar cuatro coronas seguidas.
Apenas una década más tarde, entre 1949 y 1953, la organización del Bronx estableció la marca más imponente de la MLB y se convirtió en el único pentacampeón en la historia de las Grandes Ligas.
Bajo la conducción de Casey Stengel, pionero en la rotación sistemática de bateadores y en la optimización del bullpen, Nueva York encadenó cinco títulos consecutivos. Apoyados en figuras legendarias como Yogi Berra, Phil Rizzuto y la fulgurante aparición de Mickey Mantle, los Yankees superaron a los Brooklyn Dodgers en tres inolvidables batallas (1949, 1952 y 1953), además de dar cuenta de los Philadelphia Phillies en 1950 y de los Giants en 1951.
La última gran gesta dinástica del beisbol moderno se escribió entre 1998 y 2000.
Bajo el mando del legendario Joe Torre, los Yankees lograron lo que ningún otro club ha podido replicar en el siglo XXI.
El engranaje de aquel equipo se sostuvo en el célebre Core Four —el campocorto Derek Jeter, el cerrador Mariano Rivera, el abridor Andy Pettitte y el receptor Jorge Posada— junto al estelar jardinero Bernie Williams.
En 1998, tras una temporada regular de 114 victorias, barrieron a los Padres de San Diego en la Serie Mundial.
En 1999 repitieron la dosis al barrer a los Bravos de Atlanta, y en el 2000 sellaron el tricampeonato al imponerse a sus vecinos, los New York Mets, en la célebre Serie del Subterráneo. Durante ese lapso de tres años, los Yankees ganaron 12 de 13 partidos disputados en la Serie Mundial.
Desde la consagración de los Yankees en el año 2000, más de dos décadas de competencia han transcurrido sin que ninguna franquicia haya podido repetir tres campeonatos seguidos.
El diseño actual del juego —orientado hacia la paridad presupuestaria, el reparto de talento vía draft y un formato de playoffs expandido a doce participantes— actúa como un ecualizador constante.
Un choque de tres juegos en la ronda de Wild Card o una serie corta de División pueden frustrar el año más brillante de cualquier superpotencia.
El tricampeonato sigue siendo la cima más alta del beisbol profesional y ahora los Dodgers podrían convertirse en el tercer equipo en lograrlo.

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.