Javier Assad, el versátil "out-getter" de los Cubs de Chicago

La hiperespecialización en las Grandes Ligas de Beisbol ha dictado durante años que los lanzadores deben ceñirse a roles rígidos y específicos.
Sin embargo, la temporada 2026 de los Chicago Cubs ha demostrado el inmenso valor táctico de la flexibilidad, encarnada de manera magistral en la figura del lanzador derecho mexicano Javier Assad.
Tras superar un inicio de campaña lleno de obstáculos, marcado por una persistente distensión en el oblicuo izquierdo que lo envió a la lista de lesionados desde marzo, el tijuanense transitado los roles de abridor, relevista largo y cerrador y ha redefinido lo que significa ser un brazo de alto valor en un contendiente de la Liga Nacional.
El mánager de los Cubs, Craig Counsell, ha evitado intencionalmente colocarle etiquetas rígidas a Assad, prefiriendo utilizar el término out-getter —conseguidor de outs— para describir su función multidimensional.
Esta filosofía pragmática se sustenta en números que rozan la élite y ofrecen una estabilidad poco común.
Hasta mediados de agosto de 2026, Assad ostenta un sólido récord de 6 victorias y 1 derrota, acompañado de una efectividad de 3.54 y un WHIP de 1.14 a lo largo de 76.1 entradas de labor.
Su éxito radica en un repertorio sofisticado que no busca necesariamente abrumar con ponches, sino inducir contacto débil. En una rotación mermada por constantes bajas médicas, la eficiencia de sus picheos le ha permitido a Assad asumir cargas de trabajo impredecibles con una consistencia que salva semanas enteras de planeación.
La destreza de Assad como abridor tradicional quedó patentada de forma contundente en una de sus salidas más exigentes del verano.
El 4 de agosto de 2026, los Cubs recibieron a los poderosos Los Angeles Dodgers en Wrigley Field. Assad fue designado para subir al montículo y medirse en un intenso duelo directo contra el flamante refuerzo angelino Tarik Skubal.
Lejos de amedrentarse ante una alineación diseñada para aplastar el pitcheo rival, el mexicano entregó una actuación memorable. A lo largo de 5.2 entradas, Assad maniató a los californianos, permitiendo apenas cuatro imparables y una sola carrera limpia, producto de un cuadrangular solitario de Kyle Tucker.
Además, otorgó dos bases por bolas y ponchó a tres rivales, requiriendo 88 picheos para mantener a su equipo en control del juego.
No obstante, el aspecto más fascinante de la campaña de Assad es su plasticidad para mutar hacia el relevo.
El 25 de julio, durante una visita a los Pittsburgh Pirates, los Cubs construyeron una abrumadora ventaja que culminó en una paliza de 11-0.
A pesar del marcador desproporcionado, Assad se adjudicó oficialmente el primer salvamento de su carrera en Las Mayores. ¿Cómo se logra un rescate en un juego ganado por once carreras?
La respuesta reside en una cláusula específica del reglamento de la MLB. Se le acredita un salvamento a un relevista si este lanza de manera efectiva durante al menos las últimas tres entradas completas de un juego en el que su equipo resulta vencedor, sin importar de cuánto sea la ventaja en la pizarra.
Assad ingresó en el séptimo episodio y retiró las tres entradas finales de forma clínica, permitiendo un solo hit y recetando tres ponches sin regalar boletos. Lo más destacable fue su economía de esfuerzo, ya que necesitó únicamente 32 lanzamientos para conseguir los nueve outs.
Durante el mes de agosto, ante la llegada de abridores como Kevin Gausman y Clay Holmes en la fecha límite de cambios, Assad fue reubicado temporalmente en el bullpen para desahogar el tráfico en la rotación.
Lejos de perder protagonismo, fue activado en situaciones de cierre inmediato. El 9 de agosto ante los Kansas City Royals, Assad se encargó de la novena entrada y despachó a sus tres rivales en orden utilizando la inverosímil cantidad de solo cinco pitcheos totales.
