JoJo Romero, el brazo 'mexicano' que blindó al histórico bullpen de Brewers en la Serie Mundial

Para los Brewers, la conquista de la Serie Mundial de 2026 —el primer campeonato en la historia de la franquicia— no podría entenderse sin la figura de JoJo Romero.
El relevista zurdo de ascendencia mexicana fue una pieza inamovible en el engranaje del mánager Pat Murphy, una que aportó control y un repertorio letal en los momentos de mayor tensión del Clásico de Otoño.
La historia de Romero con Milwaukee comenzó apenas en agosto de 2026.
En un audaz movimiento en la fecha límite de cambios, la gerencia de los Brewers orquestó un canje intradivisional con los Cardinals, enviando a los cotizados prospectos de los jardines Alexander Frías y Josiah Ragsdale a cambio del abridor Dustin May y de Romero.
En aquel momento, ceder a dos jóvenes talentos por brazos de alquiler a corto plazo generó dudas en la afición, pero el tiempo y los números le dieron la razón absoluta a la gerencia de Milwaukee.
En su temporada regular 2026 global, combinando su labor en ambos equipos, Romero registró una sólida efectividad de 3.36 con un WHIP de 1.22 y 54 ponches en 56.1 entradas de labor a lo largo de 55 apariciones.
Sin embargo, su impacto al llegar al laboratorio de pitcheo de los Cerveceros fue inmediato y superlativo. En sus 11 juegos de cierre de temporada regular con Milwaukee, su efectividad cayó a un microscópico 2.02 en 13.1 entradas, acreditándose dos victorias y afinando su brazo para la verdadera prueba de fuego.
Cuando llegó el mes de octubre, Romero se transformó en un muro impenetrable.
Sus números globales en los playoffs de 2026 son de élite. En 7 apariciones, acumuló 8.0 entradas en las que permitió apenas 3 hits, una sola carrera limpia y otorgó un boleto. Esto se tradujo en una minúscula efectividad de 1.13 y un alucinante WHIP de 0.50, además de recetar 11 ponches a los rivales.
En la Serie Mundial frente a los Tampa Bay Rays, el zurdo dictó cátedra en las situaciones de máximo estrés. Participó en tres encuentros del Clásico de Otoño (Juegos 1, 4 y 5), sumando un total de 2.2 entradas inmaculadas en las que no permitió anotaciones, concedió apenas un hit, no dio bases por bolas y ponchó a dos bateadores.
Su intervención cumbre ocurrió en el decisivo Juego 5. Cuando el meteórico abridor Jacob Misiorowski tuvo que abandonar el montículo prematuramente en la sexta entrada por calambres —tras implantar récords lanzando rectas de 103.5 mph— Romero fue llamado a apagar el fuego.
Con la temporada entera en la balanza, el mexicano sacó los dos tercios de entrada necesarios con extrema eficiencia empleando apenas 10 pitcheos. Al dominar a Liam Hicks y silenciar a Tampa Bay, Romero sentó las bases para que el cerrojo del bullpen completara la victoria de 4-1 que les daría el título.
La Serie Mundial de 2026 será recordada por la efectividad colectiva de un bullpen histórico. Y Jojo Romero fue parte de ese engranaje.

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.