Los defectos fatales de los Dodgers finalmente están pasándoles factura

Las debilidades de los campeones defensores quedaron expuestas durante una serie llena de errores y fallas ante los Brewers, lo que genera serias dudas sobre su intento por conquistar tres títulos consecutivos.
Tarik Skubal (I), pitcher de Los Angeles Dodgers, habla con el catcher Ben Rortvedt.
Tarik Skubal (I), pitcher de Los Angeles Dodgers, habla con el catcher Ben Rortvedt. / John McCoy/Getty Images

LOS ÁNGELES — Hace dos semanas, cuando los Dodgers concretaron el traspaso de impacto que el resto de la liga temía y adquirieron a Tarik Skubal de los Tigers, la reacción del mundo del beisbol fue de preocupación. Los ricos se hicieron todavía más ricos y la nueva versión del Imperio del Mal del beisbol parecía aún más preparada para dominar al resto de la liga.

Pero incluso la Estrella de la Muerte tenía una falla fatal. Y en estos días, los Dodgers tienen varias.

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La derrota del domingo por 6-2 ante los Brewers, marcada por errores y equivocaciones, coronó un fin de semana para el olvido para los dos veces campeones defensores. La ofensiva apenas consiguió seis hits. Los Ángeles cometió dos errores que provocaron tres carreras sucias, sin contar un elevado en la novena entrada que Kyle Tucker no pudo controlar y que terminó produciendo dos carreras de seguro para Milwaukee. Skubal, en su tercera apertura con su nuevo equipo, batalló bajo el intenso sol, aunque en general fue uno de los pocos puntos positivos: lanzó seis entradas y permitió apenas dos carreras, una de ellas limpia, en un máximo de temporada de 109 lanzamientos.

Aun así, no fue suficiente para ocultar las demás deficiencias del equipo. Los Dodgers perdieron tres de cuatro partidos ante Milwaukee y quedaron a tres juegos del liderato de la Liga Nacional, además de perder la serie de la temporada entre ambos equipos.

¿La raíz de los problemas de unos Dodgers que alguna vez parecían invencibles? Un poco de todo.

Una ofensiva sin poder

Comencemos con la ofensiva, que atraviesa una mala racha desde antes de la pausa del Juego de Estrellas. En la serie, los bateadores de los Dodgers se fueron de 23-127 (.181) contra una batería de lanzadores de los Brewers de gran nivel, quienes registraron 35 ponches a cambio de apenas ocho bases por bolas.

Después de un largo fin de semana con mucho que criticar, este fue el principal motivo de preocupación para el manager Dave Roberts tras la derrota del domingo.

“Esto ha sido acumulativo. Ha pasado mucho tiempo desde que hemos sido consistentes ofensivamente. ... Simplemente no veo un plan de ataque consistente, del uno al nueve”, dijo Roberts. “Los resultados son difíciles, batear es difícil, pero creo que pelear y ganar turnos, hacer que los lanzamientos sean inservibles, tiene que ver con el cuidado y el hambre”.

El bateo, como todos los aspectos del beisbol, atraviesa rachas. Los mejores del deporte fallan siete de cada 10 veces, dice el viejo dicho, e incluso los mejores bateadores están muy por debajo de esa marca durante ciertos periodos a lo largo de una temporada de seis meses. Pero, según Roberts, los problemas actuales del equipo van mucho más allá de las fluctuaciones normales. Se trata del proceso y la atención al detalle, de “valorar cada lanzamiento” y entender cómo perseguir el primer lanzamiento de un turno y ponerse abajo 0-1, en lugar de colocarse arriba 1-0, puede modificar significativamente las probabilidades a favor del rival.

Desde hace demasiado tiempo, en opinión de Roberts, los bateadores de los Dodgers han estado constantemente del lado equivocado de esa ecuación. Y los números respaldan su postura.

Desde el inicio de julio, Los Ángeles ocupa el puesto 23 en carreras anotadas por partido (4.02), el 22 en wRC+ (91), el 22 en porcentaje de bases por bolas (8.0%) y el 20 en porcentaje de embasado (.308). Una barrida sobre los débiles Royals a principios de semana ofreció un poco de alivio después de la prolongada mala racha. Pero al enfrentarse al poderoso cuerpo de lanzadores de los Brewers, las principales estrellas de los Dodgers simplemente fueron superadas.

Tucker, Shohei Ohtani, Freddie Freeman y Mookie Betts —los cuatro bateadores mejor pagados del equipo, que en conjunto ganan más ($153.5 millones de promedio anual) que todo el roster de los Brewers ($142 millones, según FanGraphs)— se fueron de 5-50 en la serie. Tanto Tucker como Freeman se fueron sin hit en los cuatro partidos. Tucker, después de mostrar señales modestas de recuperar el ritmo, no ha conectado un hit en sus últimos 23 turnos al bate y batea para .188 desde el Juego de Estrellas.

Que los Dodgers todavía ocupen el cuarto lugar de la MLB en carreras anotadas pese a esta prolongada sequía —además de los baches que Tucker y Betts han atravesado durante toda la temporada y las lesiones de los receptores Will Smith y Dalton Rushing— es una muestra de la profundidad de su lineup. Aun así, es difícil imaginar otra larga carrera en los playoffs sin una mejor versión de este grupo.

Problemas en las últimas entradas

Mientras Roberts centró sus declaraciones posteriores al partido del domingo en una ofensiva sin rumbo, el tono fue diferente al comienzo de la serie el jueves, cuando Edwin Díaz sufrió una desastrosa novena entrada, desperdició una oportunidad de salvamento y elevó su efectividad a 11.57 en la temporada. Cuando le preguntaron después si consideraría hacer un cambio para la novena entrada, Roberts lamentó la falta de opciones confiables.

Con un par de relevistas —Díaz y Tanner Scott— cuyos contratos suman más de $150 millones, eso podría parecer la definición de un problema de lujo. Aun así, las frustraciones de Roberts con su bullpen tienen sustento: los relevistas de los Dodgers ocupan el puesto 21 de MLB en efectividad (4.51) desde el inicio de julio y tienen la tasa de bases por bolas más alta de la liga (12.6%). Además, están empatados con la mayor cantidad de salvamentos desperdiciados (nueve) durante ese periodo.

Mientras la ofensiva intenta encontrar su ritmo, las victorias amplias han sido difíciles de conseguir, lo que ha añadido presión a un bullpen que tampoco ha respondido. Con tantas cosas moviéndose en la dirección equivocada, ¿cómo puede un grupo tan experimentado —y bien pagado— darle la vuelta a la situación?

“Eso no lo sé”, admitió Roberts el domingo. “Es una temporada larga y ciertamente estamos atravesando un momento en el que no estamos jugando nuestro mejor beisbol. Ahora mismo no tengo esa respuesta”.

La ayuda está en camino

Si los playoffs comenzaran hoy, los Dodgers serían el sembrado número 3 de la Liga Nacional y, por lo tanto, tendrían que disputar una serie de tres partidos en la ronda de comodines. Hicieron lo mismo el pasado octubre, así que está lejos de ser un destino maldito. Pero después de todo el discurso sobre una posible dinastía que ha acompañado al equipo durante el año, es una situación extraña de imaginar dadas las enormes posibilidades que tiene este roster.

El plan para otra mágica carrera en octubre podría ser prácticamente idéntico al del año pasado: pitcheo abridor de alto nivel.

La llegada de Tarik Skubal a un cuerpo de lanzadores ya repleto de estrellas hizo todavía más evidente la mayor ventaja de los Dodgers sobre el resto de los equipos que aspiran a los playoffs. Y aunque Skubal ha estado bien, sin llegar a ser dominante, en sus primeras tres aperturas, hay pocas razones para dudar de su capacidad para imponerse ante las ofensivas rivales cuando más importa. Además, la ayuda está en camino mientras la rotación de los Dodgers comienza a tomar su forma completa.

Blake Snell —sí, el otro ganador de dos premios Cy Young— regresó el lunes después de pasar tres meses en la lista de lesionados y ponchó a 10 bateadores de los Royals durante seis entradas dominantes. Tyler Glasnow, fuera desde principios de mayo por una lesión en la espalda, está en una asignación de rehabilitación y podría regresar en una semana aproximadamente. Justin Wrobleski sí ingresó a la lista de lesionados el domingo, aunque Roberts dijo que el equipo no está preocupado porque la ausencia del zurdo All-Star vaya a ser prolongada.

Y para cerrar, Ohtani, quien no lanza desde el 3 de julio, realizó una sesión de bullpen el viernes y se acerca cada vez más a su regreso al montículo, en una temporada en la que registra efectividad de 1.79 en 14 aperturas. Si a eso se suma la producción constante y de nivel de as de Yoshinobu Yamamoto, la mayor ventaja del beisbol está casi completamente operativa.

Ese es un futuro con el que este equipo puede ilusionarse. Sin embargo, mientras más se prolonguen sus problemas actuales, más difícil será darle a este roster el beneficio de la duda y confiar en que esta mala racha terminará desapareciendo.

Los Dodgers comenzaron la temporada con una diana en la espalda, no solo por su condición de campeones consecutivos, sino también por la percepción de muchos aficionados de que la manera en que hacen negocios es perjudicial para el beisbol, una postura que los propietarios de otros equipos han adoptado de manera notable en su búsqueda por establecer finalmente un tope salarial. Esa dinámica se intensificó después de la llegada de Skubal y, hasta ahora, el equipo no ha elevado su nivel de juego a la altura de su reputación.

Por supuesto, todavía hay tiempo para que los villanos del beisbol recuperen su confianza. Hasta que eso suceda, sin embargo, las preguntas para las que Roberts está teniendo dificultades para encontrar respuestas seguirán creciendo.

Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 17/08/2026, traducido al español para SI México.


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