Milagro en el South Side, la devoción del Papa León XIV y la resurrección de los Chicago White Sox

La Real Academia Española de la Lengua define milagro como “un hecho no explicable por las leyes naturales que se atribuye a una intervención sobrenatural de origen divino”.
La Iglesia Católica dice más o menos lo mismo; un milagro es un suceso extraordinario y humanamente inexplicable, una intervención directa de Dios en el mundo natural que desafía toda lógica, las leyes de la física o las probabilidades matemáticas.
Si la asombrosa resurrección de los Chicago White Sox durante la temporada 2026 de la MLB califica o no como un milagro teológico es un debate que la Santa Sede probablemente nunca abordará; que los fanáticos de los Southsiders no encuentren otra palabra para explicar lo que ocurrió esta campaña, es una realidad innegable, especialmente con la mística que rodea esta historia.
Y si “'milagro” suena demasiado ambicioso para la fe, “resurrección” quizás sea más acertada.

El 8 de mayo de 2025, en su trigésimo octavo compromiso de la temporada, los White Sox sufrieron una dolorosa blanqueada de 10-0 ante los Kansas City Royals
La debacle comenzó con una terrible apertura de Davis Martin, quien cargó con su cuarta derrota del año tras permitir cuatro carreras limpias en apenas 4.1 entradas de labor. Con este resultado, los Royals consumaron la barrida en la serie de cuatro juegos y hundieron a Chicago en su derrota número 28 de la campaña y en la quinta posición del standing en la División Central de la Liga Americana.
Ese mismo día, el Papa León XIV fue electo como el primer sumo pontífice estadounidense en la historia de la Iglesia Católica y su gestión ha coincidido con una de las recuperaciones deportivas más improbables y asombrosas en la historia de las Grandes Ligas durante la temporada de 2026.
Un Papa de barrio

Cuando el cónclave del Vaticano eligió a Robert Francis Prevost como el nuevo Papa en mayo de 2025, la ciudad de Chicago estalló en júbilo. El nuevo líder católico había nacido en 1955 y crecido en Dolton, Illinois, un suburbio de clase trabajadora al sur de la ciudad. Casi de inmediato, surgieron rumores en cadenas nacionales como ABC News asegurando que el Santo Padre era seguidor de los Chicago Cubs.
Sin embargo, en una ciudad donde la lealtad beisbolera define la identidad, la corrección no se hizo esperar. Su propio hermano, John Prevost, acudió a los medios para desmentir lo que en el sur de Chicago se consideraría una herejía. "Nunca, jamás fue fanático de los Cubs. Siempre fue fan de los Sox", aclaró, explicando que, aunque su madre apoyaba a los del norte y su padre a los St Louis Cardinals, el Papa siempre se mantuvo fiel al equipo del South Side.
La prueba irrefutable de esta devoción apareció poco después. Investigadores y aficionados desenterraron imágenes de la transmisión original de la cadena Fox del primer juego de la Serie Mundial de 2005.
Allí, entre la multitud del entonces U.S. Cellular Field, se podía ver claramente a un joven Padre Bob sufriendo y animando a su equipo frente a los Houston Astros. Los White Sox ganaron ese partido 5-3 y barrieron la serie en cuatro juegos para romper una sequía de 88 años sin campeonatos.
Para cerrar ese círculo kármico, un ex receptor católico del equipo le regaló recientemente al pontífice la pelota con la que se logró el último out de ese histórico primer juego.
La directiva de los White Sox, consciente del fervor que su aficionado más ilustre despertaba, organizó el 11 de agosto de 2026 la Noche Papal en el Guaranteed Rate Field. El evento fue un rotundo éxito comercial y espiritual. El equipo regaló 40,000 réplicas de la mitra papal —el sombrero del Papa— en color negro y dorado con el logotipo de los White Sox a todos los asistentes.
La velada estuvo llena de simbolismos. La mascota del equipo, Southpaw, se vistió de Papa; la hermana Mary Jo Sobieck —la famosa monja dominica nominada a un premio ESPY— lanzó la primera bola con un magistral strike; y en la séptima entrada, decenas de miles de aficionados participaron en un Saludo de la Paz masivo liderado por un sacerdote católico local.
La temporada milagrosa de 2026
Para el Opening Day 2026 de MLB, los White Sox venían de atravesar el período más oscuro de su historia moderna, registrando más de 100 derrotas en tres temporadas consecutivas, incluyendo un trágico récord histórico de 121 partidos perdidos en 2025.
Antes del Día Inaugural de 2026, los modelos predictivos de la sabermetría le otorgaban a los White Sox un raquítico 1.2% de probabilidades de clasificar a la postemporada, cifra que en los peores momentos de la reconstrucción llegó a caer a un abismal 0.3%.
Nadie apostaba por ellos. Sin embargo, el equipo orquestó un resurgimiento épico. Finalizaron la temporada regular con un récord ganador de 84-78, aseguraron un boleto como Comodín en la Liga Americana y ahora se enfrentarán a los Guardians de Cleveland en la Serie Divisional.
Durante un vuelo papal de regreso a Roma tras una visita a Francia en septiembre de 2026, el periodista Claudio Lavanga, de NBC News, le preguntó directamente al Papa León XIV si él, a través de sus oraciones, había tenido algo que ver con la milagrosa campaña del equipo. Fiel a su astucia y buen humor, el pontífice simplemente sonrió y respondió: "Sin comentarios".
Unos días después, el 29 de septiembre de 2026, apenas unas horas antes de que los White Sox saltaran al terreno en Houston para disputar el primer juego de la Serie de Comodines, el equipo anunció haber recibido una carta oficial del Vaticano dirigida al presidente del equipo, Jerry Reinsdorf. Fechada el 9 de septiembre, la misiva agradecía el homenaje de la Noche Papal y concluía con una poderosa bendición: "Invoco gustosamente las abundantes bendiciones del Todopoderoso sobre usted y sus seres queridos".
Esa misma noche, impulsados por lo que el mánager Will Venable describió como un enorme apoyo moral, los White Sox silenciaron a la multitud en Texas y derrotaron a los Astros 6-3. Al día siguiente, vencieron nuevamente a los siderales y ganaron su primera serie de playoff desde 2005 y la cuarta en los más de 130 años de historia de la franquicia.
El fanatismo del Papa ha traspasado las fronteras de los estadios para colarse en los estrictos protocolos diplomáticos. En un vuelo apostólico a Turquía, el corresponsal de CBS News, Chris Livesay, sorprendió al pontífice regalándole un bate de madera original usado en juego por el legendario miembro del Salón de la Fama de los White Sox, Nellie Fox.
Al ver la reliquia deportiva, el Papa León XIV provocó las risas de la prensa al preguntar: "¿Cómo pasaste esto por seguridad?".
El intercambio de regalos se ha vuelto una tradición. Paul Konerko, mítico primera base de los White Sox que usó el número 14 durante toda su carrera, le envió al Papa una camiseta autografiada; el sumo pontífice —el decimocuarto en llevar el nombre de León— le correspondió enviándole un jersey modificado que decía POPE LEO 14.
Al final, tal vez la Santa Sede tenga razón en guardar silencio y dejar los milagros oficiales para los santos de los altares. Pero en el sur de Chicago la teología es mucho más simple. Las leyes de la física y de la probabilidad dirán lo que quieran, pero cuando un equipo se levanta del infierno de las 121 derrotas para volver a hacer historia, no hace falta que el Vaticano lo firme para saber que allí hubo una mano divina.
Konerko's jersey officially made it to @Pontifex https://t.co/4tkcvFJirC pic.twitter.com/z5kU5RAzZV
— Chicago White Sox (@whitesox) May 20, 2026

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.