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¿Qué es el lockout en la MLB? Guía para entender el CBA, el tope salarial y la disputa laboral

Con el Convenio Colectivo a punto de vencer, la MLB se acerca al décimo paro laboral de su historia. La pelea por el tope salarial entre dueños y jugadores amenaza con congelar el negocio
¿Qué es el lockout en la MLB? Guía para entender el CBA, el tope salarial y la disputa laboral en las Grandes Ligas
¿Qué es el lockout en la MLB? Guía para entender el CBA, el tope salarial y la disputa laboral en las Grandes Ligas | Getty Images

Tras el último out de la Serie Mundial y la conclusión de la temporada, MLB se encamina hacia uno de los periodos más críticos e inciertos de su historia reciente, la negociación del nuevo Acuerdo de Negociación Colectiva —CBA por sus siglas en inglés— entre el Sindicato de Jugadores y los propietarios de las franquicias de Grandes Ligas.  

La liga y los peloteros se preparan para un choque de posiciones financieras que podría alterar de forma permanente la estructura económica del beisbol profesional.

Comprender el alcance de esta disputa requiere analizar la naturaleza de los acuerdos vigentes, las exigencias centrales de cada una de las partes y las repercusiones operativas que un paro de labores tendría para la industria y la afición.

¿Qué es el CBA?

El acuerdo que rige la totalidad de las relaciones operativas y financieras en las Grandes Ligas es el Convenio Colectivo de Trabajo, conocido en inglés como Collective Bargaining Agreement o CBA. Este instrumento legal, ratificado de manera conjunta por los treinta propietarios de franquicias y el sindicato de peloteros, fija las normas laborales, salariales y de competencia sobre las cuales opera el beisbol de las Grandes Ligas.

A lo largo de sus más de cuatrocientas páginas, el convenio codifica aspectos esenciales del sistema laboral. 

Entre sus disposiciones principales se encuentra la fijación del salario mínimo de los jugadores —que en la temporada 2026 alcanzó los 780.000 dólares anuales—.

Asimismo, establece que un atleta requiere acumular seis años de servicio acreditado en Grandes Ligas para obtener la condición de agente libre sin restricciones, mientras que habilita el acceso al arbitraje salarial tras el tercer año de carrera. 

El documento administra también un fondo de cincuenta millones de dólares anuales destinados a premiar a los jugadores más destacados que aún no califican al arbitraje salarial.

El CBA regula además los límites de gasto de las nóminas mediante el Impuesto al Equilibrio Competitivo, cuyos umbrales de penalización económica oscilan entre los $230 y los $244 millones de dólares en la temporada actual.

A ello se suman las normativas sobre el tamaño de los planteles, los viáticos, la logística de viajes y las condiciones de entrenamiento. 

El primer convenio colectivo del deporte profesional fue firmado en febrero de 1968. Desde entonces, las partes renegocian este contrato en periodos que abarcan habitualmente cinco años. El acuerdo vigente, pactado en marzo de 2022, expira oficialmente a las once con cincuenta y nueve de la noche, tiempo del Este de los Estados Unidos, del primero de diciembre de 2026.

¿Qué buscan los dueños y qué defienden los jugadores?

Por el lado de los propietarios, la gran obsesión es controlar el gasto en salarios y hacer que la competencia sea más pareja entre los equipos de mercados gigantes y las franquicias más modestas. 

Los dueños afirman que la diferencia de presupuesto entre clubes como los Dodgers o los Mets y los equipos de ciudades pequeñas es demasiado grande. 

Su propuesta estrella es implementar un sistema de tope salarial rígido de unos $245 millones de dólares por equipo, combinado con un piso salarial obligatorio de $171 millones. 

La lógica de la liga es obligar a las directivas tacañas a gastar más en peloteros y ponerle un techo a los equipos multimillonarios. Además, sugieren acortar la temporada regular de 162 a 154 juegos para dar más días de descanso a cambio de expandir la postemporada.

Por el otro lado, el Sindicato de Jugadores ve la propuesta del tope salarial como una trampa inaceptable. Para los peloteros, aceptar un tope de gasto es una línea roja que jamás van a cruzar. Ellos sostienen que poner un límite al dinero no busca la equidad deportiva, sino proteger las ganancias de los dueños y restringir el valor real de los atletas en el mercado.

El sindicato prefiere volcar sus esfuerzos en proteger a la gran mayoría de sus afiliados, especialmente a los más jóvenes.

 Quieren subir de forma sustancial los sueldos mínimos, otorgar mejores bonos a los novatos destacados y frenar la trampa de la manipulación del tiempo de servicio, donde algunos equipos retienen a sus mejores promesas en ligas menores solo para retrasar su llegada a la agencia libre. 

A todo esto hay que sumarle un detalle muy importante. El sindicato llega a esta negociación más fuerte que nunca tras haber logrado la sindicalización de más de 5,500 peloteros de Ligas Menores.

¿Qué es exactamente un lockout y qué le hace al beisbol?

Para comprender el impacto de un paro laboral, primero hay que distinguir entre una huelga y un lockout. 

En una huelga, son los peloteros los que deciden colgar las herramientas de trabajo y no salir a jugar para presionar a la liga. En un lockout o cierre patronal, son los propios dueños los que le cierran la puerta a los jugadores en cuanto vence el contrato. 

Lo hacen para evitar que los atletas sigan jugando bajo un contrato vencido o que declaren una huelga sorpresiva en el momento financiero más delicado del año, como la postemporada.

Cuando se decreta un lockout, la actividad de la MLB se congela al cien por ciento. Las directivas tienen prohibido firmar agentes libres, renovar contratos o hacer intercambios de jugadores entre franquicias. Toda comunicación entre entrenadores, mánagers, médicos y peloteros queda rotundamente prohibida.

Para los jugadores, esto significa que son expulsados de las instalaciones, estadios y centros de entrenamiento de sus propios equipos. 

Si un pelotero se está recuperando de una cirugía, tiene que buscar sus propios médicos y costearse la rehabilitación por su cuenta. Incluso en la página oficial y las redes de la liga desaparecen las fotos de los jugadores activos porque la MLB pierde el derecho de usar su imagen comercial mientras dure el conflicto.

Las lecciones del pasado y el reloj de arena de 2027

Esta historia de amor y odio entre la liga y el sindicato no es nueva. 

Desde los años setenta se han registrado nueve paros laborales en el beisbol. La ventaja histórica de los cierres patronales es que suelen decretarse durante el invierno. Eso permite a las partes negociar bajo máxima presión durante los meses de frío sin tener que cancelar partidos en la primavera o el verano.

El recuerdo más oscuro ocurrió en 1994 con una huelga que duró 232 días y obligó a cancelar más de 900 partidos, incluyendo la Serie Mundial completa por primera vez en casi cien años. 

Fue un desastre financiero y un golpe al corazón de los aficionados que tardó muchísimos años en sanar. Por otro lado, el precedente más reciente ocurrió en el invierno de 2021 a 2022 con un lockout de 99 días. Aunque retrasó la pretemporada y corrió la inauguración una semana, lograron reorganizar el calendario para jugar los 162 partidos completos sin perder ni un solo juego de campeonato.

Sin embargo, de cara al vencimiento de 2026 existe un elemento financiero decisivo que pocos conocen y que involucra a la televisión. 

La liga se encuentra reestructurando la forma en que vende sus derechos de transmisión local por streaming y televisión abierta. 

Si un hipotético paro laboral en 2027 llega a provocar la cancelación de 60 o más partidos de la temporada regular, las cláusulas actuales obligan a extender automáticamente los contratos televisivos vigentes por un año más.

Esa prórroga postergaría la llegada de miles de millones de dólares que los dueños esperan recibir por la renovación de sus derechos de difusión.

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Published | Modified
Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.