Randy Arozarena, José Urquidy, Luis y Ramón Urías... El futuro de los mexicanos en la agencia libre de MLB

El panorama contractual para los mexicanos de cara a la temporada 2027 de la MLB está repleto de contrastes, marcados por el rendimiento, la salud y la estructura salarial de las Grandes Ligas.
Mientras los pertenecientes a un segmento de élite se preparan para capitalizar su consistencia con contratos de alto calibre, otros lidian con la devaluación de sus perfiles tras campañas inconsistentes y de lesiones prolongadas.
Randy Arozarena, la joya del mercado abierto
El jardinero Randy Arozarena ingresa a la agencia libre sin restricciones tras redondear una espectacular temporada 2026 con los Marineros de Seattle, donde registró un promedio de bateo de .281, un OPS de .865, 26 cuadrangulares y 79 carreras impulsadas en 154 juegos.
A sus 31 años, logró su sexta campaña consecutiva conectando al menos 20 vuelacercas y robando 20 bases y consolidó un piso de producción de élite sostenida desde el año 2021. Su porcentaje de embasarse se ubicó en un robusto .381 y generó un xwOBA de .348, situándose en el percentil 84 a nivel global.
Bajo la representación de la agencia Boras Corporation, Arozarena es ineludiblemente el jugador de posición mexicano más cotizado del invierno.
Su historial de consistencia en temporada regular se complementa con un perfil comprobado en postemporada, donde ostenta un OPS de .945 y 12 jonrones en 45 juegos disputados en su carrera.
Las proyecciones de mercado indican que buscará un pacto multianual superior al contrato de tres años y $66 millones firmado recientemente por Teoscar Hernández, apuntando a compromisos de cuatro o cinco años que ronden o superen la barrera de los $100 millones de dólares.
Patrick Sandoval
El lanzador zurdo Patrick Sandoval concluyó el contrato de dos años y $18.25 millones garantizados que había pactado con los Boston Red Sox, un acuerdo atravesado íntegramente por su recuperación de la cirugía Tommy John a la que se sometió a mediados de 2024.
Su proceso de rehabilitación le permitió regresar a la rotación en la recta final de 2026, aunque los resultados arrojaron muestras evidentes de óxido.
En 15 apariciones (13 como abridor) durante la campaña, Sandoval dejó una efectividad de 5.12, un WHIP inflado de 1.68 y permitió 40 carreras limpias en 70.1 episodios de trabajo, logrando 73 ponches.
Aunque recuperó la velocidad de su recta, promediando 93.3 mph, la falta de comando periférico castigó sus salidas.
Las proyecciones dictan que el mercado lo evaluará como un candidato natural para un contrato de un año de bajo riesgo salarial, permitiéndole demostrar salud completa antes de buscar un pacto multianual en ciclos posteriores.
José Urquidy
La temporada del abridor mazatleco fue un ejercicio crudo sobre la volatilidad de los peloteros sin opciones de Ligas Menores restantes.
Durante 2026, Urquidy fue expuesto en múltiples ocasiones al sistema de asignaciones, vistiendo las jerseys de los Pirates de Pittsburgh y los White Sox de Chicago antes de ser reclamado por los Philadelphia Phillies en septiembre para fungir como profundidad de bullpen.
Esta inestabilidad de roles mermó su capacidad de establecer un ritmo competitivo sostenido.
Finalizó el año con una efectividad global de 4.95, un WHIP de 1.49 y una modesta cuota de 30 ponches a lo largo de 36.1 entradas combinadas. Su futuro inmediato en el mercado libre se perfila hacia los contratos divididos o acuerdos de Ligas Menores con invitaciones al Spring Training, donde dependerá de las lesiones de otros abridores para asegurar un lugar en un roster de 26 hombres, con salarios base proyectados cerca del mínimo de la liga.
Ramón y Luis Urías
Los hermanos Urías enfrentan rutas contractuales espinosas marcadas por el bajo rendimiento ofensivo y el historial médico.
Ramón Urías, estaba atado a un contrato de $2 millones en 2026 con los Cardinals de St Louis —contaban con una opción mutua para 2027—. Sin embargo, tras batear apenas para .151 con un OPS de .586 y un anémico OPS+ de 67 en 86 turnos oficiales, el equipo declinó la cláusula y lo dejó en libertad a pocos días de finalizar la temporada regular.
Su salvavidas comercial radica casi exclusivamente en su versatilidad y probada excelencia defensiva en el cuadro interior, lo que podría garantizarle un lugar como suplente utilitario.
Por su parte, Luis Urías firmó por un año con los Toronto Blue Jays en junio de 2026, pero una distensión en el músculo cuádriceps derecho lo envió a la lista de lesionados en agosto, deteniendo indefinidamente su temporada.
En su breve espacio de acción (52 turnos al bate), demostró poder residual con tres cuadrangulares, un promedio de .250 y un OPS de .803. Al ser elegible para arbitraje, su incapacidad para mantenerse sano eleva drásticamente las probabilidades de que su organización no le ofrezca contrato, precipitando su entrada a la agencia libre.
Rowdy Tellez
El arquetipo de primera base unidimensional cobró factura sobre Rowdy Tellez. A sus 31 años, transitó la campaña rebotando entre la filial de Triple-A y llamados breves a los Atlanta Braves, equipo con el que registró apenas 10 turnos al bate a nivel MLB, bateando .200 con un solo cuadrangular y cuatro impulsadas.
Incapaz de ofrecer aportes defensivos o de velocidad, Tellez está relegado a competir por acuerdos de Ligas Menores con el objetivo de fungir estrictamente como bateador emergente zurdo.

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.