Aguirre y Broos, 40 años después: del Azteca de 1986 al Mundial de 2026

Javier Aguirre y Hugo Broos se enfrentaron como jugadores en el México-Bélgica del Mundial de 1986 ante más de 110 mil aficionados en el Estadio Azteca. Cuatro décadas después volverán a encontrarse en territorio mexicano en el debut del Tri en el Mundial 2026.
Javier Aguirre (izquierda) y Hugo Broos (derecha)
Javier Aguirre (izquierda) y Hugo Broos (derecha) / Getty Images

La última vez que Javier Aguirre y Hugo Broos se enfrentaron en una Copa del Mundo, ambos llevaban pantalones cortos. Aguirre tenía 27 años y era uno de los mediocampistas de la selección mexicana; Broos tenía 34 y era uno de los referentes de Bélgica.

Era el 3 de junio de 1986.  Más de 110 mil personas llenaron el Estadio Azteca para ver el debut de México en su propio Mundial.

Aguirre fue titular. Broos, también. México ganó 2-1 con goles de Fernando Quirarte y Hugo Sánchez, en una tarde que comenzó la Copa del Mundo en la que el Tri obtuvo su mejor resultado hasta el momento: unos cuartos de final.

Ahora, 40 años después, ambos volverán a encontrarse, esta vez desde los banquillos.

Aguirre dirigirá a México en el partido que marcará el debut de México en el Mundial 2026. Del otro lado estará Broos, como seleccionador de Sudáfrica, y otra vez tendrán enfrente un escenario familiar: una selección mexicana que intentará comenzar con una victoria ante su gente y un rival decidido a impedirlo.

Cuando coincidieron en el Azteca, ninguno podía imaginar que cuatro décadas después seguiría en la élite del futbol internacional.

Muchos de los protagonistas de aquella tarde tomaron otros caminos. Algunos se convirtieron en directivos, otros en comentaristas y otros desaparecieron del mapa. Aguirre y Broos permanecieron.

El mexicano construyó una carrera que lo llevó a dirigir en España, Japón, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. Vivió Mundiales como entrenador en 2002 y 2010 y ahora encabeza un tercer proyecto mundialista con la selección nacional, una longevidad poco común incluso entre los técnicos más exitosos.

Broos siguió una ruta distinta. Ganó títulos en Bélgica, conquistó la Copa Africana de Naciones con Camerún en 2017 y años después asumió la reconstrucción de una selección sudafricana que llevaba más de dos décadas sin clasificarse a una Copa del Mundo por méritos deportivos.

Bajo su mando, los Bafana Bafana se convirtieron en un equipo competitivo y recuperaron protagonismo en el continente africano.

“Hace 40 años jugué el partido inaugural de México como futbolista. Fue una experiencia fantástica y también el momento en el que entendí realmente lo que era una Copa del Mundo”, recordó, días antes del debut de Sudáfrica en el Estadio Azteca.

Para Broos, regresar al país donde disputó aquel Mundial tiene un significado especial.

“Ahora estoy aquí como entrenador y sigo emocionado. Este Mundial es mucho más grande que el de hace 40 años”.

La historia también tiene algo de común. En 1986, Aguirre era parte del equipo que cargaba con la presión de jugar un Mundial en casa, Broos era uno de los rivales que intentaban silenciar al Azteca.

En 2026 los papeles prácticamente no han cambiado: México vuelve a ser anfitrión y Aguirre vuelve a estar del lado de la organización y la expectativa. Y Broos vuelve a aparecer como el hombre que intentará arruinar una fiesta mexicana.

El técnico sudafricano reconoce el tamaño del reto. En los últimos días ha hablado de la altura, del ambiente que encontrará en las tribunas y de una selección mexicana a la que considera una de las más completas que enfrentará durante el torneo.

“México tendrá detrás a toda una nación de su lado”, admitió.

Pero también ha dejado claro que no llegó a México para admirar el espectáculo desde lejos, sino para tratar de dar una sorpresa y ser uno de los caballos negros del certamen.

“No es verdad que no tengamos ninguna posibilidad contra México”.

Quizá por eso descartó cualquier idea de revancha cuando le preguntaron por el recuerdo de 1986.

“No hay revancha. La historia de hace 40 años vuelve, pero no tiene nada que ver con el partido. Simplemente quiero ganar como entrenador. El pasado quedó atrás”.

Y tiene razón. La historia no está en una revancha, pero sí el reencuentro de dos protagonistas que lograron mantenerse vigentes durante cuarenta años en un deporte que rara vez tiene estos casos de alta longevidad.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.