Así fue el polémico pase a cuartos de Argentina ante Egipto

El partido de octavos de final de la Copa del Mundo entre Argentina y Egipto desencadenó un escándalo institucional dentro de la FIFA.
Más allá de lo que en el papel figura como una remontada histórica de la escuadra sudamericana por 3-2, el partido estuvo enmarcado por frases acusaciones de arbitraje tendencioso y omisiones reglamentarias.
Al minuto 14, Egipto, ejecutando un plan táctico perfecto basado en la defensa y el contragolpe, logró el 0-1 gracias a un tanto del defensor Yasser Ibrahim, sumiendo a Argentina en la urgencia.
Apenas seis minutos después, Letexier sanciona un tiro penal a favor de Argentina tras una caída del lateral Nicolás Tagliafico ante la marca de Haissem Hassan. El VAR validó la decisión de campo, y aunque Lionel Messi falló la ejecución ante el portero Mostafa Shobeir, la sanción condicionó severamente a la zaga africana.
En la segunda mitad, el delantero Mohamed Salah robó un balón lícitamente a Leandro Paredes y emprendió una carrera en solitario hacia el arco defendido por Emiliano Martínez, una clara oportunidad manifiesta de gol.
Tras una excelente jugada, Mostafa Ziko marcó el 0-2 para Egipto. Sin embargo, la sala VAR intervino y llamó al árbitro al monitor. Letexier terminó anulando el gol por un ligero pisotón de Marwan Attia sobre Lisandro Martínez.
La indignación global surgió porque la infracción ocurrió a más de 90 metros de la portería contraria y 17 segundos antes del gol, demostrando un uso hiper intervencionista del VAR, que retrocedió excesivamente en el tiempo para invalidar el golpe anímico de los egipcios.
El ex árbitro de la Premier League británica, Graham Scott, realizó un análisis contundente sobre la jugada para The Athletic y determinó que la decisión de anular el gol de Egipto fue completamente errónea.
Según Scott, la entrada de Attia fue un "contacto normal" —que incluyó un toque pie con pie y un brevísimo agarre de camiseta— y no una infracción que justificara una revisión.
Aún más grave para el experto es el factor espacial: la acción ocurrió a casi 100 metros de la portería y la escuadra argentina tuvo tiempo y jugadores suficientes para reagruparse defensivamente. Scott catalogó esta intervención como una "extralimitación masiva del papel del VAR", recordando que la tecnología solo debe usarse para corregir errores claros y evidentes.
Sin embargo, a pesar del revés, Ziko anotó un gol válido en el 66, pero el desgaste físico le permitió a Argentina empatar 2-2 en una ráfaga con tantos de Cristian Romero y Lionel Messi.
En la agonía del tiempo reglamentario, Egipto elaboró un ataque en el que los africanos reclamaron un doble penal: un agarrón prolongado de camiseta de Alexis Mac Allister y un contacto sobre Salah en el área.
A diferencia de su actitud escrupulosa del minuto 59, Letexier dejó seguir el juego y el VAR mantuvo un absoluto silencio. En el contragolpe fulminante derivado de esta omisión, Enzo Fernández anotó el 3-2 definitivo.
En este caso, Scott respaldó la decisión arbitral en esta jugada. Evaluó que, si bien hubo un leve contacto con la bota de Salah, este no fue suficiente para provocar su caída, por lo que desestimar la reclamación fue lo correcto bajo la misma lógica de no hiperanalizar contactos menores.
La infracción al protocolo antirracismo
En el tiempo de descuento, el seleccionador egipcio, Hossam Hassan, realizó un gesto específico cruzando los brazos en forma de aspa (X) a la altura de las muñecas. Este ademán es el mecanismo oficial de la FIFA —aprobado en el Congreso de Bangkok 2023— para denunciar actos de racismo en vivo, activado por Hassan tras presuntos insultos desde la platea argentina.
Letexier ignoró por completo los protocolos internacionales de derechos humanos, no detuvo el partido para dar advertencias por megafonía y, en su lugar, amonestó a Hassan con tarjeta amarilla por protesta desmedida.
Mostafa Ziko declaró después que el torneo "está amañado", mientras que la federación egipcia cerró sus redes sociales y elevó una queja formal exigiendo la destitución del árbitro francés.
La Investigación del FBI a la AFA
La controversia en el terreno de juego palidece ante la implosión institucional de la dirigencia del futbol argentino. El diario La Nación reveló que el FBI y el Departamento de Justicia de EE.UU. avanzan en una investigación criminal por presunto lavado de dinero y fraude bancario contra la AFA, dirigida por Claudio "Chiqui" Tapia y el tesorero Pablo Toviggino.
La indagatoria, iniciada preliminarmente en 2025, se enfoca en TourProdEnter LLC, una sociedad de responsabilidad limitada radicada en Florida y propiedad del empresario y exdiputado argentino Javier Faroni, junto a su esposa Erica Gillette.
Tras la escalada de la "marca" de la selección (con los triunfos en la Copa América y Qatar), la AFA instruyó inusualmente a todas las multinacionales patrocinadoras (como Adidas y Warner Bros.) a canalizar sus pagos directamente a las cuentas de TourProdEnter en cinco bancos estadounidenses, incluyendo Citibank, Bank of America y JP Morgan.
En los últimos años, esta empresa recaudó un mínimo de 260 millones de dólares para la AFA. El núcleo del delito investigado por la justicia estadounidense es el desvío ilícito de al menos 57 millones de dólares.
