Canadá, ante la tarea de trascender como coanfitrión del Mundial 2026

Si el hielo fuera césped, el futbol canadiense sería potencia. Con solo dos participaciones en Mundial, este país está por ser sede, pese a que sus éxitos han sido más bien en el hockey y otros deportes.
El futbol no ha sido parte de sus grandes éxitos, pero sí ha tenido una tendencia evolutiva, luego de que sus inicios de Selección en este deporte estuvieron marcados por la participación de futbolistas semiprofesionales de futbol de salón (Indoor Soccer), para que poco a poco se enfilara hacia un proceso en el que busca distinguirse por el dinamismo ofensivo.
El debut de Canadá en México 1986 fue un auténtico desastre. Con su liga profesional en bancarrota, una parte del equipo se ganaba la vida jugando futbol rápido para la MISL, adaptándose a canchas con paredes de hockey, tanto así que su director técnico, Tony Waiters, tuvo que improvisar giras para la adaptabilidad de su alineación en el futbol de 11 jugadores.
El entrenador Tony Waiters construyó un defensivo 4-4-2 con el que priorizaba el orden táctico que les daba un poco de fe. Llegaría la hora del debut contra la Francia imponente de Michel Platini. El desenlace de dicho enfrentamiento fue que, aunque con la línea defensiva comandada por el capitán Bruce Wilson y los reflejos del guardameta Tino Lettieri aguantaron a los franceses hasta el minuto 79 (perdiendo apenas 1-0), la falta de volumen ofensivo fue letal. Su participación mundialista acabó con tres derrotas consecutivas (1-0 ante Francia con gol de Jean-Pierre Papin, 2-0 ante Hungría y 2-0 ante la Unión Soviética), con cinco goles en contra y un elocuente cero en cuanto a goles a favor.
Pasaron 36 años para que el equipo renaciera, con nuevos jugadores y promesas. En Qatar 2022, la creación de franquicias en la MLS y el joven talento en Europa cambiaron completamente el ADN canadiense. Con la batuta de John Herdman, tuvieron una gran actuación en la Concacaf, obtuvieorn la clasificación al Mundial en el primer lugar de la eliminatoria. La mentalidad de 1986 fue reemplazada por una propuesta de presión alta y gran velocidad.
El desenlace de esta historia fue una montaña rusa de emociones, sumando 11 remates tan solo en la primera mitad de su debut y acumulando 22 tiros durante todo el encuentro, aunque un contragolpe les costó el 1-0 en contra. En el segundo partido, ante Croacia, a los 67 segundos Alphonso Davies fue el primer jugador en meter un gol con Canadá en la historia de los Mundiales. No obstante, el desgaste físico no fue óptimo para el rendimiento debido a que quedaron 4-1 ante los croatas y, posteriormente perdieron 2-1 ante Marruecos. Se marcharon sin puntos, pero con el respeto del deporte y de su país.
Ahora con la Copa del Mundo de 2026, como coanfitriones del torneo, la presión ya no es simplemente por competir con dignidad o anotar un gol. La tarea histórica es ganar y avanzar a la fase de eliminación directa. Bajo el timón del arquitecto Jesse Marsch, Canadá ha establecido una identidad táctica que pretende ser de élite, con un 4-4-2 que contraste con esa misma formación de sus inicios, pero ahora con aspiraciones mucho más altas.
