El Congo quiere que el mundo mire más allá del ébola

Serge Nguya, asesor del Ministerio de Comunicación de la RD del Congo, aseguró que el Mundial 2026 es una oportunidad para mostrar otra imagen del país africano, más allá del brote de ébola o la guerra en el este.
Jugadores del Congo celebran ante Portugal en el Mundial 2026
Jugadores del Congo celebran ante Portugal en el Mundial 2026 / Lars Baron/Getty Images

Serge Nguya no intentó esconder el ébola. Tampoco negó la guerra que golpea el este de la República Democrática del Congo ni esa mirada externa que, por décadas, ha reducido al país a sus crisis, minerales y conflictos.

Pero en Guadalajara, antes del partido contra Colombia en el Estadio Akron, el asesor del Ministerio de Comunicación congoleño quiso dejar otro mensaje: “Más allá de la guerra que se vive en el este, el Congo está aquí”, señaló a Sports Illustrated México.

La selección congoleña llega a su segundo partido del Mundial 2026 golpeada por una historia que va mucho más allá de la cancha. El brote de ébola modificó su preparación, obligó a cancelar una despedida en casa, impidió que una parte de su afición pudiera acompañarla en Estados Unidos y convirtió cada viaje de su delegación en una cuestión sanitaria.

“Es verdad que nos hubiera gustado que este periodo difícil que atravesamos con la epidemia de ébola no ocurriera en este momento, pero no podemos controlar los designios del destino y del tiempo”, añadió Nguya.

El torneo no borra ese contexto, pero sí abre una oportunidad para contar algo más. El Congo no sólo jugará contra Colombia en Guadalajara, también volverá al estadio donde selló uno de los capítulos más importantes de su regreso mundialista.

Fue aquí donde los Leopardos ganaron repechaje que les dio el boleto a su primera Copa del Mundo desde 1974, cuando todavía competían como Zaire.

“Aquella vez hubo una gran comunión entre el pueblo congoleño y el pueblo mexicano. Hoy es como si regresáramos a casa, una forma de decir gracias al pueblo mexicano”, dijo Nguya.

Ese vínculo también explica por qué Guadalajara aparece como algo más que una sede mundialista. Algunos congoleños viajaron desde Kinshasa, otros llegaron desde la diáspora en Estados Unidos, Canadá, Francia, Bélgica o Inglaterra. Y otros más, según Nguya, son mexicanos que adoptaron a los Leopardos durante su paso por la ciudad.

Esa mezcla de apoyos le permite a Congo mostrar una imagen distinta en medio de un Mundial marcado por el brote de ébola. El asesor del Ministerio de Comunicación recordó que su país suele aparecer en la conversación internacional por la guerra, las enfermedades o sus recursos naturales, pero pidió que la solidaridad no sea menor que el interés que históricamente han despertado sus minerales, sus bosques o sus ríos.

“El Congo está aquí para aportar soluciones a los problemas del mundo. Y en este momento en que la enfermedad está presente, necesitamos que el mundo entero venga también al rescate del Congo, así como los minerales, los bosques, los ríos y los recursos del Congo están al servicio del mundo entero”.

Para Nguya, el Mundial es un espacio para que el Congo hable con su propia voz.

Los Leopardos, una selección construida fuera de casa

Los Leopardos representan a más de 100 millones de personas, pero también a una diáspora repartida por distintas partes del mundo. Muchos jugadores nacieron o crecieron fuera del país, aunque esa distancia no debilita su pertenencia.

“El orgullo es una historia de sangre. Se puede nacer en cualquier parte del mundo, pero uno se identifica con su país y con su nación a través de la cultura que lleva. Esa cultura está en la comida, en la familia, en la lengua y en la música”.

La fiesta congoleña aparece en esa lista como uno de los símbolos que la delegación quiere llevar al Mundial junto con su futbol.

“Los padres se mudaron a otros lugares en busca de bienestar y tuvieron hijos en esos países extranjeros, pero esos hijos vivieron el día a día con la cultura de sus padres. Por eso son tan congoleños como los que nacen allá. Todo un pueblo de más de 100 millones de personas se encuentra en este equipo”, afirmó el funcionario.

Esa idea ayuda a explicar la fuerza de una selección construida principalmente fuera de casa. Chancel Mbemba, Yoane Wissa y varios de los referentes de los Leopardos desarrollaron sus carreras en Europa, pero para la delegación esa distancia no reduce su sentido de pertenencia.

En esa construcción también aparece Lumumba Vea, el aficionado congoleño que se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la selección. No pudo entrar a Estados Unidos por la cuarentena de 21 días relacionada con el protocolo sanitario, pero sí llegó a México para apoyar al equipo en Guadalajara.

“Lumumba está con nosotros aquí en México. Estará en las gradas y todo el mundo lo va a ver. Lumumba encarna la historia de un héroe nuestro, panafricanista, que se levantó hace muchos años para decir que el Congo también necesita vivir su historia e impactar al mundo desde su propio entendimiento”.

Según Nguya, Lumumba Vea representa a un pueblo que quiere contar su historia desde otro lugar, con orgullo, con símbolos propios y con una idea de país que no dependa únicamente de las tragedias que suelen ocupar los titulares internacionales.

Por eso la expectativa deportiva también aparece cargada de ambición. Nguya no habla de sobrevivir al grupo ni de cumplir con una participación digna. Habla de avanzar, competir y pensar en grande, aunque con una idea más prudente: hacerlo paso a paso.

“Queremos que el Congo llegue muy lejos. ¿Por qué no puede el Congo ser campeón de esta Copa del Mundo? La primera victoria es estar aquí, pero ahora se trata del destino. Necesitamos ir paso a paso”.

El siguiente paso será Colombia, en el mismo estadio donde Congo empezó a escribir su regreso al Mundial. La selección africana llega con el recuerdo de su clasificación, el peso de una nación que quiere ser reconocida más allá de sus crisis y la esperanza de que Guadalajara vuelva a convertirse en una extensión de Kinasha.

En México, el Congo quiere que el mundo mire también su futbol, su cultura, su diáspora, su música y una selección que carga con algo más grande que un partido.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.