Corea del Sur llega al Mundial 2026 entre crisis interna, presión sobre Son y rechazo a su entrenador

Por primera vez desde México 86, Corea del Sur se fue al Mundial sin despedirse de su país.
No hubo ceremonia pública ni acto oficial. El equipo viajó anticipadamente a Salt Lake City para una “adaptación a la altura” de Guadalajara, en donde se concentrarán durante el torneo, pero en el entorno de la selección todos piensan lo mismo: salir antes era una forma de escapar de la presión y las críticas internas.
Eso no había pasado en cuarenta años y explica mucho sobre el momento que vive Corea del Sur rumbo al Mundial 2026, en el que comparte el grupo A con México, Sudáfrica y Chequia.
El técnico que nadie quería
La fractura comenzó por el banquillo. Hong Myung-bo no es cualquier técnico. Fue capitán de la selección semifinalista de 2002, jugó cuatro copas del mundo y se mantiene como una de las figuras más importantes en la historia del futbol asiático.
Pero su regreso se entiende como el tipo de decisión que toman las federaciones cuando tienen miedo. No buscaron al mejor técnico disponible, buscaron al nombre más seguro. Hong llegó después del desgaste que dejó Jürgen Klinsmann tras la Copa Asiática.
Hong heredó una selección acostumbrada a la presión alta y la agresividad ofensiva, y la convirtió en una más rígida y conservadora. Corea abandonó el 4-2-3-1 que había acompañado buena parte de sus eliminatorias y migró hacia un 3-4-2-1 diseñado para no perder antes que para ganar.
En Corea muchos sienten que la selección no solo perdió agresividad ofensiva, también personalidad.
Son: de héroe histórico a villano
A sus 33 años, Son Heung-min llegará probablemente a su última Copa del Mundo. Los buenos números se mantienen: 16 asistencias y dos goles entre MLS y Concachampions con Los Angeles FC, pero en Corea, el debate ya no gira solo alrededor de los números, también alrededor de algo más incómodo: cuánto tiempo queda para competir en la élite.
Hong Myung-bo analiza modificarle el rol táctico. Corea contempla usar a Oh Hyeon-gyu como referencia en ataque para liberar a Son hacia la banda o detrás del delantero.
En algunos sectores de la prensa coreana apareció algo que hace pocos años parecía imposible: si el capitán debe salir desde la banca.
Muchos creen que Son merece algo mejor que esta discusión en su último Mundial, pero también es verdad que un equipo que pasa por tantos cuestionamientos difícilmente puede proteger a su mejor jugador.
Bonos y un país enojado
La Ffederación intentó contener el desgaste con dinero. Diseñó un sistema de bonos millonario: decenas de millones de wones por integrar la lista final, con premios cercanos a los 1,000 millones por futbolista si avanzan de la fase de grupos.
No funcionó, en Corea la mayoría lo interpretó como lo que es: un intento desesperado de maquillar años de conflictos internos y deterioro institucional con un cheque.
México y sus números
El Tri ya venció dos veces a Corea del Sur en copas del mundo. En Francia 1998, con doblete de Luis Hernández y gol de Ricardo Peláez, para remontar 3-1. En Rusia 2018, con Carlos Vela y Javier Hernández en uno de los partidos más sólidos del ciclo de Juan Carlos Osorio.
En ambos casos Corea llegó como la selección más estable de Asia y terminó eliminada en primera ronda.
México, ademá, mantiene marca perfecta frente a selecciones asiáticas en mundiales: cinco partidos, cinco victorias, ante Irak, Corea del Sur dos veces, Irán y Arabia Saudita.
El equipo que se fue sin despedirse
Corea del Sur lleva once mundiales consecutivos clasificando desde México 1986, fue el único equipo de la AFC que terminó invicto las eliminatorias y tiene futbolistas europeos de élite, orden táctico y la experiencia de haber llegado a semifinales en 2002.
Pero también llega con un técnico que su propia afición rechaza, un capitán histórico del que se discute si debe jugar desde la banca, bonos millonarios que nadie celebró y un país que se fue al Mundial sin despedirse.
