Deniz Undav apaga el incendio y devuelve a Alemania a una fase final 12 años después

Alemania volvió a estar cerca del incendio, pero esta vez encontró quién lo apagara.
Después del 7-1 contra Curazao, la selección de Julian Nagelsmann parecía haber recuperado algo de la autoridad perdida en los últimos mundiales. El debut había sido una goleada, una noche de alivio y una forma de empezar a dejar atrás los fantasmas de Rusia 2018 y Qatar 2022, torneos en los que la Mannschaft se despidió demasiado pronto, en fase de grupos.
Pero Costa de Marfil le cambió el tono al Mundial.
En Toronto, Alemania no tuvo una noche cómoda. Enfrente apareció un rival físico, rápido, valiente y con una oportunidad histórica entre manos. Franck Kessié abrió el marcador al minuto 30, después de un rebote en el área, y puso a los Elefantes a soñar con un triunfo que podía acercarlos a una clasificación inédita a una ronda de eliminación directa.
Durante varios minutos, Alemania volvió a parecerse demasiado a esa versión que tanto le ha pesado en los últimos años: con talento, con nombres, con posesión, pero sin claridad cuando el partido se le ensucia.
Entonces apareció Deniz Undav.
No fue titular. No era el nombre más esperado de la noche. No cargaba con el cartel de Jamal Musiala, Florian Wirtz o Kai Havertz. Pero terminó siendo el futbolista que cambió el partido, la tabla y el relato de Alemania en este Mundial.
Nagelsmann movió el banco al minuto 60. Entraron Nadiem Amiri, Jamie Leweling y Undav. Ocho minutos después, dos de esos cambios fabricaron el empate. Amiri mandó un centro preciso al área y Undav definió de volea para superar a Yahia Fofana. Alemania respiró.
Pero el incendio todavía no estaba apagado.
Costa de Marfil ya no remató a portería en el segundo tiempo, pero el empate seguía dejando a Alemania en una zona incómoda. No era una catástrofe, pero tampoco era una liberación. El partido parecía dirigirse hacia un 1-1 útil, calculado, de esos que no destruyen, pero tampoco convencen.
Undav tenía otra idea. En el tiempo agregado, al 90+4’, Felix Nmecha encontró al delantero del Stuttgart y Undav volvió a aparecer en el área. Segundo gol de la noche, remontada alemana y victoria 2-1 ante Costa de Marfil.
Con ese doblete, Alemania no solo ganó un partido complicado. También aseguró su regreso a una fase de eliminación directa del Mundial por primera vez desde Brasil 2014, cuando terminó levantando la Copa del Mundo.
El dato pesa porque Alemania no estaba acostumbrada a contar los años para volver a una fase final. Para una selección de su historia, pasar de grupo siempre pareció una obligación. Pero después de dos fracasos consecutivos, ese paso se había convertido en una necesidad emocional.
Undav fue el encargado de romper esa barrera.
Su historia tampoco es la de una estrella fabricada desde temprano para estos escenarios. Pasó por categorías menores, por Bélgica, por Brighton y por Stuttgart antes de abrirse un lugar en la selección. Llegó tarde a la élite, pero llegó justo a tiempo al área.
Alemania evitó el incendio y apagó parte de sus alarmas. Y lo hizo gracias a Deniz Undav, el delantero que salió desde la banca para devolverle a la Mannschaft una sensación que no vivía en Mundiales desde hace 12 años: saber que su torneo seguirá más allá de la fase de grupos.
