El Cole, el aficionado que renunció a todo para seguir a Colombia

Gustavo Llanos, conocido como El Cole, acompaña a la Selección Colombia en su décimo Mundial. Desde Italia 90 hasta la generación de Luis Díaz, el barranquillero se convirtió en testigo de casi cuatro décadas de historia del futbol colombiano.
El Cole apoya a Colombia en la Copa América 2019
El Cole apoya a Colombia en la Copa América 2019 / Bruna Prado/Getty Images

Cuando Colombia enfrente a República Democrática del Congo en su segundo partido del Mundial 2026 este martes en el Estadio Guadalajara, habrá un hombre en la tribuna que ya vio jugar copas del mundo a Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Faustino Asprilla, Radamel Falcao, James Rodríguez y Luis Díaz.

Ese hombre es Gustavo Llanos, aunque casi nadie lo llama así. Para la hinchada colombiana es El Cole, el barranquillero que lleva casi cuatro décadas siguiendo a la selección vestido de cóndor tricolor y que volvió a México para vivir un Mundial más con Colombia.

"Este es el sexto Mundial, también llevó 13 Copas América, Juegos Olímpicos, en fin, donde esté una Selección Colombia ahí está El Cole", contó el aficionado a Sports Illustrated México.

Colombia llega al duelo contra República Democrática del Congo con tres puntos después de vencer a Uzbekistán en su debut. Una nueva victoria la dejaría cerca de los dieciseisavos de final y volvería a poner a la selección de Néstor Lorenzo en ese lugar que tantas veces ha ocupado en la memoria de El Cole: el de un país ilusionado alrededor de una camiseta.

Él ya ha visto esa escena muchas veces. La vio con la generación de Valderrama, Rincón e Higuita, cuando Colombia volvió a un Mundial después de 28 años en Italia 90. La vio con Asprilla en los años noventa, con Falcao en el regreso a Brasil 2014, con James en su explosión mundialista y ahora con Luis Díaz como una de las caras de esta nueva selección, pero su historia empezó antes de todos esos nombres.

"Cuando asignan a Barranquilla mi ciudad natal como sede de las eliminatorias del Mundial de Italia 90, ahí empezó este camino", recordó.

En ese momento era un aficionado de Junior y Sporting de Barranquilla, pero entendió que la selección generaba algo distinto a cualquier club.

"Yo dije: '¿Qué genera la selección Colombia?' Yo dije: 'Patriotismo’. El cóndor en el escudo de Colombia simboliza libertad y yo como cristiano católico que soy entendí ese mensaje. El cóndor es grisáceo, pero le hice una metamorfosis".

Lo convirtió en amarillo, azul y rojo. Lo que parecía un disfraz para apoyar a Colombia en Barranquilla se convirtió en su nueva forma de vida.

"Yo soy un barrista con el equipo de mi tierra, Junior y Sporting, y aproveché esa oportunidad y me hice un cóndor. Así empecé disfrazado apoyando a mi Selección Colombia y ya son 37 años apoyando a la Selección Colombia por el mundo entero".

La primera gran prueba llegó con Italia 90. Colombia regresaba a la Copa del Mundo después de casi tres décadas y El Cole decidió estar ahí, aunque apenas tuviera lo mínimo para llegar.

"A Italia 90 me fui con los tiquetes aéreos nada más".

El resto lo resolvió como pudo.

"Dormía donde me cogiera la noche. Dormí en parques, en estaciones de trenes, en buses, en playas. Anduve días sin alimentarme, sin bañarme, pero siempre tuve esa fe de apoyar a mi Selección Colombia".

Mientras Colombia vivía uno de los mejores momentos de su historia moderna, El Cole recorría Italia sin hotel, viáticos y sin más garantía que la certeza de que debía acompañar a su selección.

No era todavía el personaje reconocido por generaciones de aficionados. No había campañas, libro, serie ni patrocinadores. Solo estaba un barranquillero vestido de cóndor que encontró en la selección una vocación. Por eso nunca ha querido hacer cuentas.

"Nunca me he puesto a cuantificar cuánto he gastado porque esto es una vocación. Una vocación es cuando tú sirves a algo, sirves a alguien o a una causa sin esperar ninguna contraprestación".

Treinta y seis años después, muchas cosas cambiaron. El Cole ya no necesita dormir en estaciones de tren para seguir a Colombia. Ahora tiene patrocinadores, su historia inspiró un libro y una serie de televisión, y su figura forma parte del imaginario de una hinchada que también aprendió a viajar por el mundo detrás de la selección.

"Hoy tengo un gran patrocinador y por supuesto tengo todos los privilegios ya de estar en un Mundial más, en 2026".

Lo que no cambió fue su lugar en la tribuna. Colombia ha tenido selecciones brillantes, generaciones que se quedaron cortas, regresos mundialistas y derrotas que todavía duelen. Cambiaron los futbolistas, los entrenadores y las expectativas, pero El Cole siguió apareciendo con las mismas alas tricolor.

Ahora, antes del segundo partido de Colombia en el Mundial 2026, su historia vuelve a cruzarse con otra generación que quiere escribir la suya. La selección de Lorenzo tiene a Luis Díaz como bandera, a James como memoria competitiva y a una hinchada que volvió a sentirse local lejos de casa.

El viejo cóndor vuelve a estar ahí, como siempre, para ver qué Colombia aparece esta vez.


Published |Modified
Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.