Embajador de Irán: la FIFA “se rindió” ante presiones de Estados Unidos

Quince de los 70 integrantes de la delegación iraní llegaron a Tijuana sin visa estadounidense. Faltaban pocos días para su debut en el Mundial 2026 y todavía no estaba claro en qué condiciones podrían entrar a Estados Unidos para jugar.
Para Abolfazl Pasandideh, embajador de Irán en México, la FIFA conocía el problema y daba la razón a Irán en privado, pero no conseguía resolverlo.
“FIFA de boca y en las reuniones nos daba la razón a nosotros, pero cuando era hora de actuar hacía todo lo que decía Estados Unidos”., explicó a Sports Illustrated México.
Pasandideh fue más lejos: dijo que, ante esas presiones, la FIFA terminó rindiéndose.
“Nosotros no decimos que se rindió, sino que FIFA, lo que prometió, debido a las presiones de Estados Unidos no lo pudo cumplir. Entonces, pues ahí se rindió”.
Primero era Tucson
Irán tenía previsto concentrarse en Tucson, Arizona, antes de que las condiciones cambiaran en las semanas previas al Mundial.
En mayo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que la FIFA se había acercado al Gobierno mexicano después de que Estados Unidos manifestara que no quería que la selección iraní permaneciera en su territorio.
México aceptó recibirla y la Federación Iraní informó entonces que la propuesta de instalarse en Tijuana había salido del propio organismo del balompié.
Pasandideh lo relaciona directamente con el aumento de las restricciones estadounidenses.
“Cuando los estadounidenses empezaron a presionar más a nuestra selección, FIFA decidió que sea Tijuana”.
Después llegaron los problemas con las visas. Los jugadores fueron autorizados a entrar a Estados Unidos apenas unos días antes de comenzar su participación y parte de la delegación quedó fuera. Cuando el equipo aterrizó en México, 15 de sus 70 integrantes todavía carecían de visa estadounidense.
Por cerca de un mes, según el embajador, personal de la FIFA trabajó con los iraníes para intentar resolver la situación.
“FIFA decía que nosotros hacemos todo lo posible. Y la verdad, todo el equipo de FIFA, todos ellos hicieron todo lo posible, pero al final de cuentas no tenía el resultado que buscaba”.
Para el diplomático, la FIFA debió adoptar una postura más firme frente al país anfitrión.
“Desde nuestro punto de vista, la FIFA tenía que actuar de una manera más firme contra los actos de Estados Unidos, los mandatos de Estados Unidos”.
Entrar, jugar y salir
Tijuana resolvió el problema de la concentración, pero creó una dinámica distinta a la planeada: Irán vivía y entrenaba en México, mientras disputaba sus partidos en Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense estableció inicialmente que la selección podía entrar un día antes de cada encuentro y debía abandonar el país después de jugar. La restricción se flexibilizó para el tercero y último de sus partidos de la fase de grupos, contra Egipto en Seattle: Irán pudo ingresar dos días antes. La selección quedó eliminada en esa primera ronda.
Estados Unidos defendió esas medidas. Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, sostuvo después del torneo que Irán conocía las condiciones bajo las que podía ingresar y que las restricciones respondían a razones de seguridad.
Pasandideh ofrece otra parte de la historia: aseguró que la FIFA conocía las objeciones de Irán, las compartía dentro de las reuniones y prometía soluciones que finalmente no llegaron.
Las consecuencias también alcanzaron la preparación deportiva. Irán había contemplado instalarse con varias semanas de anticipación, pero llegó a México apenas unos días antes de su debut después de preparar el torneo en Antalya, Turquía.
A eso se sumaron los viajes entre Tijuana y Estados Unidos, los controles migratorios y la obligación de abandonar el país después de los encuentros.
Lo que sí funcionó
En Baja California, la experiencia fue distinta. La gobernadora del estado, autoridades locales, la Guardia Nacional, la policía de Tijuana, la CANACO, el hotel de concentración y los Xolos participaron, según el embajador, en una operación organizada con poco margen para recibir a la selección.
“La gente de Tijuana se dio cuenta que se está haciendo una injusticia acerca de la selección iraní y en este caso ellos fueron quienes dijeron que nosotros los vamos a recibir y aquí los vamos a cuidar y que es la segunda casa de la selección de Irán”.
La relación podría continuar después del Mundial. Pasandideh reveló a Sports Illustrated México que Irán quiere acercarse a la Federación Mexicana de Futbol y presentar una solicitud para explorar una relación deportiva entre ambos países.
La presión de Estados Unidos sobre el Mundial
El caso de Irán no fue el único que abrió preguntas sobre la relación entre la FIFA y el Gobierno estadounidense durante el torneo.
Donald Trump reconoció que llamó personalmente a Gianni Infantino para pedirle que revisara la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun y, posteriormente, la FIFA suspendió el partido de castigo que debía cumplir el artillero, lo que le permitió disputar los octavos de final contra Bélgica.
La decisión provocó críticas desde Europa, mientras el organismo sostuvo que su órgano disciplinario había actuado de manera independiente.
Las restricciones migratorias estadounidenses también impidieron que algunos aficionados e integrantes de delegaciones, como los iraníes, pudieran acudir al torneo, una situación que organizaciones de derechos humanos utilizaron para cuestionar la promesa de la FIFA de organizar un Mundial inclusivo.
Para Pasandideh, el Mundial terminó por mostrar hasta dónde llegaba el poder de la FIFA: podía escuchar a Irán, darle la razón e intentar ayudarlo, pero no logró cambiar las condiciones impuestas por Estados Unidos.
“Debido a las presiones de Estados Unidos no lo pudo cumplir. Entonces, pues ahí se rindió”.
