Francia encontró una fórmula con Mbappé que nadie ha podido replicar

Kylian Mbappé disputará su tercer Mundial tras ganar uno y jugar otra final con Francia. Mientras PSG y Real Madrid han buscado la mejor manera de construir alrededor suyo, Didier Deschamps lleva casi una década explotando una receta que mantiene a los franceses entre los favoritos al título.
Kylian Mbappé, delantero de Francia
Kylian Mbappé, delantero de Francia / Alexander Hassenstein/Getty Images

Kylian Mbappé ha jugado dos Copas del Mundo y llegó a la final en ambas. Ganó el título en Rusia 2018, disputó otra final en Qatar 2022 y suma 12 goles mundialistas antes de cumplir los 28 años, la misma cantidad que Pelé y apenas cuatro menos que el récord histórico de Miroslav Klose.

Ningún futbolista de su generación presume una carrera similar con su selección, sin embargo, lo más curioso es que los mayores éxitos colectivos de su carrera no llegaron en los clubes que construyeron proyectos alrededor suyo.

Mbappé llegará al Mundial de 2026 con 432 goles y 196 asistencias entre clubes y selección. En 582 partidos ha participado en 628 anotaciones. Con el Paris Saint-Germain se convirtió en el goleador histórico del club tras marcar 256 goles en 308 encuentros. Con el Real Madrid acumula 86 tantos en apenas 103 partidos. Pero ni París ni Madrid encontraron una fórmula tan efectiva para potenciarlo como la que desarrolló Didier Deschamps con Francia.

La diferencia ayuda a entender por qué los franceses volverán a iniciar una Copa del Mundo entre los principales candidatos al título.

Cuando Francia conquistó Rusia 2018, Mbappé era la gran figura emergente del futbol mundial, pero no el centro del proyecto. Deschamps construyó un equipo en el que Antoine Griezmann organizaba buena parte del juego ofensivo, Paul Pogba controlaba el rimto desde el mediocampo y Olivier Giroud realizaba el trabajo menos vistoso para liberar espacios.

Mbappé era el futbolista más desequilibrante de la plantilla, pero también una pieza más dentro de una estructura colectiva. El modelo volvió a funcionar cuatro años después.

En Qatar 2022, Francia alcanzó nuevamente la final y Mbappé firmó el mejor torneo de su carrera internacional. Marcó ocho goles, ganó la Bota de Oro y se convirtió en apenas el segundo jugador en la historia en anotar un triplete en una final mundialista.

Aun así, el éxito francés siguió dependiendo de un sistema en el que Griezmann retrasó su posición para convertirse en un mediocampista más y Giroud continuó como el generador de espacios para sus compañeros.

Francia nunca le pidió a Mbappé que organizara cada ataque, solo que decidiera los partidos. Ese contraste se volvió más evidente durante su etapa en París.

El atacante de 27 años abandonó el PSG como el goleador histórico del club y una influencia directa en 366 goles, entre anotaciones y asistencias, sin embargo, la Champions League, el gran objetivo del proyecto catarí, nunca llegó en su estancia.

El club reunió a algunas de las mayores estrellas del futbol mundial. Neymar, Lionel Messi y Mbappé compartieron ataque durante varias temporadas, pero el equipo nunca encontró la estabilidad competitiva que necesitaba en Europa.

Dominó Francia, acumuló títulos nacionales y alcanzó una final continental, pero no dio el paso definitivo.

La historia tomó un giro inesperado después de su salida. Luis Enrique apostó por un equipo menos dependiente de una figura central y más comprometido con el funcionamiento colectivo.

Los goles ahora se reparten entre distintos jugadores, la presión se convirtió en una obligación para todos y el PSG por fin conquistós las primeras dos Champions League de su historia.

El caso del Real Madrid es distinto. Mbappé llegó al vigente campeón de Europa y a una plantilla que ya contaba con figuras como Vinícius Junior y Jude Bellingham.

Sus números individuales han mantenido el nivel esperado para uno de los mejores futbolistas del planeta, pero el reto sigue siendo encontrar el equilibrio ideal para potenciar a todas sus estrellas al mismo tiempo.

La discusión no está en su falta de talento, se trata de cómo potenciar a un jugador acostumbrado a ser el centro de cualquier sistema sin alterar la estructura colectiva que ya funcionaba antes de su llegada.

Mientras PSG y Real Madrid han dedicado años a resolver distintas versiones de ese desafío, Francia parece haber encontrado la respuesta desde hace tiempo.

Por eso los franceses volverán a aparecer entre los favoritos para levantar la Copa del Mundo. No solamente por Mbappé, sino por una generación que acumula un título mundial, otra final y casi una década compitiendo en la élite internacional.

Pero también porque poseen algo que sus clubes todavía persiguen. Un sistema que sabe exactamente qué hacer con él: Ocho años después de Rusia 2018, Deschamps mantiene la misma idea. Rodear a Mbappé de una estructura capaz de potenciar sus virtudes sin depender exclusivamente de ellas.

Los resultados explican por qué Francia sigue compitiendo por los títulos más importantes del futbol internacional y por qué, rumbo a Norteamérica 2026, pocos equipos parecen entender mejor a su principal estrella que la propia selección francesa.


Published |Modified
Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.