Infantino pasa del éxito del Mundial a su mayor crisis al frente de la FIFA

Hace dos semanas, Gianni Infantino celebraba el éxito comercial y de asistencia del Mundial de Norteamérica. Ahora enfrenta uno de los momentos más difíciles de sus diez años al frente de la FIFA, después de retirar su proyecto para permitir la entrada de inversores privados en las operaciones comerciales de sus principales competiciones.
Nada anticipaba una crisis de esta magnitud cuando el dirigente italosuizo participó en la ceremonia de premiación del Mundial, el 19 de julio en East Rutherford, Nueva Jersey, antes de que España levantara la Copa.
Durante el torneo, Infantino se mostró ajeno a las críticas y calificó la competencia como “el mejor Mundial de la historia”. Al menos desde el punto de vista económico, el torneo alcanzó cifras sin precedentes: generó cerca de 15 mil millones de dólares en ingresos, recibió a 6.6 millones de espectadores en los estadios y estableció nuevas marcas de audiencia televisiva.
Sin embargo, apenas unos días después, el presidente de la FIFA quedó obligado a abandonar uno de sus proyectos más ambiciosos. La propuesta buscaba crear una empresa que concentrara los derechos comerciales de los torneos y permitiera la participación de capital privado.
El plan fue presentado el martes y retirado tres días más tarde, después de encontrar una oposición firme entre las principales confederaciones. UEFA y Concacaf cuestionaron tanto el contenido del proyecto como la forma en que Infantino intentó llevarlo a votación.
Una caída acelerada
“No creo que hayamos asistido nunca antes a una caída tan rápida de un dirigente deportivo”, declaró a la AFP Michael Payne, antiguo responsable de marketing del Comité Olímpico Internacional.
“Hace apenas una semana, Infantino estaba en la cima de su gloria. Hoy nos preguntamos si llegará al final del mes. ¿Cómo ha llegado a eso? Por un orgullo desmesurado”, agregó.
Antes de este episodio, Infantino había superado distintas controversias desde su llegada a la FIFA en 2016. Su gestión recibió críticas por los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, la designación de Arabia Saudita como sede de 2034, la ampliación del torneo a 48 selecciones y la transformación del Mundial de Clubes.
También enfrentó cuestionamientos durante la Copa del Mundo de 2026 por su cercanía con Donald Trump, las pausas de hidratación durante los partidos y la eliminación de la suspensión impuesta al estadounidense Folarin Balogun después de una intervención de la Casa Blanca.
Pese a esas controversias, Infantino conservaba un amplio respaldo entre las federaciones. Según The Guardian, contaba hasta hace poco con el apoyo de alrededor de 200 de las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA.
El panorama cambió después del intento de incorporar capital privado. Medios británicos informaron que integrantes de la UEFA y de la Concacaf comenzaron a discutir posibles medidas para aumentar la presión sobre el presidente, incluida una moción de censura.
Las elecciones de 2027 cambian de escenario
Terrence Burns, antiguo responsable de estrategia comercial en dos candidaturas mundialistas, considera que la posición de Infantino es “precaria”, aunque todavía puede recuperarse antes de las elecciones presidenciales de la FIFA de marzo de 2027.
La UEFA, integrada por 55 federaciones, ya demostró su capacidad de presión al amenazar de manera unánime con boicotear las próximas Copas del Mundo si el proyecto comercial seguía adelante.
Sin embargo, las confederaciones no votan como bloques en las elecciones de la FIFA. Cada federación conserva su voto, por lo que África y Oceanía pueden resultar decisivas. Ambas regiones han sido menos críticas con Infantino y varias de sus asociaciones respaldan sus promesas de aumentar los fondos destinados al desarrollo.
Infantino no tuvo oposición en las elecciones de 2019 ni de 2023. Burns considera que la crisis puede modificar ese escenario antes del 18 de noviembre, fecha límite para registrar candidaturas.
Entre los posibles contendientes aparece Victor Montagliani, presidente de la Concacaf y vicepresidente de la FIFA. Distintos reportes señalan que el dirigente canadiense podría recibir el respaldo de la UEFA.
La retirada del proyecto no implica necesariamente el final de la presidencia de Infantino, pero sí rompió la imagen de control que mantuvo durante una década. Dos semanas después de celebrar el punto más alto de su gestión, el presidente de la FIFA deberá reconstruir apoyos y evitar que la oposición se transforme en una candidatura capaz de disputarle el poder.AFP
