Javier Aguirre y su idilio con Luis Romo: el jugador que no tenía que comprobarle nada

El mediocampista volvió a responderle a Javier Aguirre en un momento clave. El jugador de Chivas, al que el Vasco conoce desde Monterrey y dejó fuera de la Copa Oro, marcó el gol que clasificó a México
Luis Romo, el héroe de México ante Corea del Sur
Luis Romo, el héroe de México ante Corea del Sur / David Ramos/Getty Images

Luis Romo no era el nombre más mediático de la selección mexicana previo al partido contra Corea del Sur, de hecho, su titularidad levantó críticas en varios sectores de la afición, pero Javier Aguirre no arma sus alineaciones para complacer a la tribuna.

Los diseña para resistir y encontrar respuestas en jugadores que son útiles en su sistema, y Romo es uno de ellos.

El jugador de Chivas anotó el gol de triunfo en el Estadio Guadalajara en una jugada que no tuvo demasiada belleza, pero que significó no solo la victoria, sino también el pase a los dieciseisavos de final.

El mediocampista de 31 años aprovechó un error del portero Kim Seung-Gyu y empujó el balón que le dio a México el triunfo contra Corea del Sur, la clasificación y el liderato del grupo A.

No fue un gol estético y técnico, pero sí uno que explica por qué Aguirre tiene un idilio con Romo.

La relación entre Aguirre y Romo no nació en este Mundial, sino en aquellos Rayados del Monterrey de 2022, cuando el mediocampista era visto como uno de los mejores futbolistas mexicanos de la Liga MX.

Venía de tocar el punto más alto de su carrera, de ser campeón con el Cruz Azul, del que era una de las piezas fundamentales por su versatilidad: el oriundo de Los Mochis es capaz de jugar como central, contención y mediocampista ofensivo, algo que siempre llamó la atención de Aguirre, además de ser un jugador visto como material exportable a Europa.

Sin embargo, Romo nunca insistió en el sueño europeo, en cambio optó por el camino millonario que le ofrecía el Monterrey y luego aceptó el reto de ser el capitán de una jóvenes Chivas, su equipo actual.

Su carrera no terminó por ser la de un mexicano que se fue a Europa a confirmar su calidad, sino la de uno que permaneció en la Liga MX y aun así mantuvo un nivel alto que lo ha tenido como un infaltable en la selección en los últimos años, con la que acumula 64 partidos, títulos de Copa Oro y Liga de Naciones de la Concacaf.

Su mejor versión apareció en Cruz Azul. Ahí dejó de ser promesa para convertirse en figura. En el Guardianes 2021 fue una de las piezas clave en el campeonato cementero que rompió la sequía de más de 23 años.

En aquella final ante Santos marcó en el partido de ida para darle a la Máquina una ventaja que encaminó al equipo al título. En ese equipo de Juan Reynoso, Romo representaba el equilibrio, llegada, pase, lectura y sacrificio. Era el futbolista que podía ensuciarse en la recuperación y, unos metros después, aparecer como goleador.

Luego comenzó el romande con Aguirre en Monterrey, en el que el Vasco lo vio entrenar, competir y dar soluciones en distintas posiciones y funciones.

Por eso, cuando decidió no llevarlo a la Copa Oro de 2025, no fue porque ya no confiara en él, sino porque no pasaba por su mejor momento físico ni futbolísticos, y Aguirre lo dijo de frente. Prefería que hiciera una buena pretemporada para recuperar su mejor versión y para despejar duda, Javier agregó que Romo era un jugador “comprobadísimo” para él.

No tenía que demostrarle nada, ni convencerlo. Aguirre podía dejarlo fuera de una convocatoria y, al mismo tiempo, mantenerlo en su cabeza como una opción seria para el Mundial

Romo entendió el mensaje. En Chivas recuperó terreno, se puso mejor físicamente y fue una de las claves del torneo récord del Rebaño de Gabriel Milito en el Clausura 2026.

En una selección en la que Gilberto Mora representa el futuro, Álvaro Fidalgo la pausa y Edson Álvarez el mando emocional, Romo le da a Aguirre otra cosa: una navaja suiza para momentos incómodos.

Contra Corea del Sur, México no necesitaba solamente talento, también piernas, lectura, paciencia y concentración. El partido no fue brillante, el equipo volvió a dejar dudas en ataque, a sufrir para crear ocasiones claras y a necesitar de su orden defensivo para sostener una ventaja y ahí apareció Romo: en donde suelen aparecer los jugadores que tienen colmillo.

Ese es el idilio de Aguirre con Romo, sabe exactamente qué puede pedirle y lo que le puede dar en distintos sectores del campo. Puede partir como mediocampista, incrustarse entre centrales, liberar a un compañero, cerrar un costado o aparecer en el área rival. En una Copa del Mundo, en la que los partidos no siempre se ganan con buen juego, ese tipo de futbolistas valen oro.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.