Las vuvuzelas de 2010 reaparecieron en Pachuca: el aficionado que viajó de Soccer City al Mundial de México 2026

Botha estuvo en Soccer City el 11 de junio de 2010 cuando Siphiwe Tshabalala anotó el primer gol del Mundial de Sudáfrica.
Quince años después, este aficionado sudafricano viajó más de 14 mil kilómetros para volver a verlo marcar frente a México, ahora en un partido de leyendas disputado en el Estadio Hidalgo.
La escena pareció conectar dos Copas del Mundo. Mientras Tshabalala, Itumeleng Khune, Aaron Mokoena, Steven Pienaar, Bongani Khumalo y otros integrantes de aquella selección sudafricana volvían a compartir cancha, cerca de 40 aficionados africanos hicieron sonar las vuvuzelas que marcaron el sonido del Mundial de 2010.
El resultado fue lo de menos en este duelo de exhibición. México ganó 5-2, pero la verdadera historia estaba en las tribunas.
“Cuando Tshabalala anotó aquel gol, toda Sudáfrica, todo el continente africano y el mundo estaban emocionados. Fue un gol fantástico. Todos estaban ahí para presenciar el primer Mundial en la historia de África. Sudáfrica estaba orgullosa de ese Mundial”, recordó Botha.
A diferencia de la mayoría de los aficionados presentes, Botha no necesitaba imaginar cómo se siente una inauguración mundialista, porque la vivió.
Ahora será de los pocos que podrán presumir en el Azteca de vivir una segunda el 11 de junio, cuando México y Sudáfrica se enfrenten en el partido inaugural de la Copa del Mundo de 2026.
Mientras tanto, el Hidalgo sirvió como una escala entre ambos torneos.
La entrada oficial fue de 19 mil 671 aficionados, todos con boletos gratuitos distribuidos por la Secretaría de Turismo de Hidalgo. Algunos periodistas locales comentaban que pocas veces habían visto el estadio tan lleno fuera de partidos de Liguilla.
En la cancha, México tuvo el control. Al minuto cuatro, Juan Carlos Cacho estuvo cerca de abrir el marcador, pero Khune evitó el gol con una salida oportuna. Un minuto después fue Luis Ángel Landín, quien apareció dentro del área, pero no anotó
La presión encontró recompensa al 6. Jorge “Burro” Hernández disparó desde fuera del área, Khune rechazó y Óscar Murillo aprovechó el rebote para marcar el 1-0.
El Hidalgo respondió con un largo “¡México, México!” mientras las vuvuzelas sonaban desde el sector sudafricano.
México insistió. Murillo volvió a generar peligro en un tiro de esquina y después Paul Aguilar estuvo a centímetros del segundo gol, pero un defensor africano evitó la anotación prácticamente sobre la línea.
Tshabalala intentó responder.Al 11 cobró un tiro libre desde la media luna que terminó en la barrera. Más tarde volvió a probar desde larga distancia, pero el balón se fue por encima del travesaño.
Antes del descanso, Landín aprovechó una reanudación rápida que tomó desprevenida a la defensa sudafricana para marcar el 2-0.
El marcador parecía secundario
A unos metros de Botha estaba John Tahlo, otro aficionado sudafricano que representa una historia distinta. Él no estuvo en Soccer City, vivió aquel Mundial desde casa. Por eso decidió viajar a México para comenzar a construir sus recuerdos mundialistas.
“Es mi primera vez en México y estoy muy emocionado. Cuando llegamos, toda la gente fue muy amable con nosotros. Queremos agradecer a los ciudadanos de México”, comentó el hincha que portaba un tambor en la cintura.
Tahlo forma parte de Simunye, uno de los grupos de aficionados más conocidos de Sudáfrica.
“Somos el jugador número 12. Cantamos desde el primer silbatazo hasta el final”. También aseguró que esperan aprender algunos de los cánticos mexicanos durante su estancia. “Queremos aprender su idioma y las canciones que cantan aquí. Queremos conocer más sobre México”.
Mientras tanto, el segundo tiempo confluyo la goleada mexicana.
Khune abandonó el partido lesionado. Pablo Barrera, integrante de la convocatoria mexicana de Sudáfrica 2010, ingresó de cambio y anotó dos goles en cuestión de minutos. Landín volvió a marcar y la altura de Pachuca comenzó a pasar factura a los visitantes, quienes perdieron a tres jugadores por molestias musculares.
Pero el momento más celebrado de la tarde llegó cuando el partido ya estaba definido.
Al minuto 30 del segundo tiempo, Siphiwe Tshabalala caminó hacia el manchón penal.
Sudáfrica perdía por tres goles y el encuentro estaba resuelto. Aun así, cuando el ex mediocampista tomó carrera y envió el balón al fondo de la portería, las vuvuzelas volvieron a sonar con fuerza.
Entonces llegó el festejo del histórico jugador: los brazos abiertos y a bailar con una sonrisas que volvió a traer recuerdos de aquel 2010.
En las tribunas, Botha observaba la escena. Aquella vez había visto ese festejo en Soccer City frente a más de 80 mil personas.
Ahora lo veía en Pachuca. La escala era distinta, pero el recuerdo seguía siendo el mismo.
Aunque espera que Sudáfrica derrote a México en el partido inaugural de 2026, Botha confesó que ya encontró un segundo equipo para apoyar durante el torneo.
“Mi favorito es Sudáfrica. Pero después apoyaré a México. La embajada mexicana nos mostró mucho cariño y me gustaría verlos llegar lejos”.
El marcador final fue 5-2 para México, pero para Botha el resultado nunca fue lo importante.
Viajó a Pachuca para volver a ver a Tshabalala, escuchar otra vez las vuvuzelas y recordar el primer Mundial que África recibió. Lo logró.
