Luis Díaz guía a Colombia en un Azteca tomado por la marea amarilla

Con una asistencia y un gol de Luis Díaz, Colombia derrotó 3-1 a Uzbekistán en el Estadio Ciudad de México. El equipo de Néstor Lorenzo sufrió en el segundo tiempo, pero resolvió gracias a su figura más determinante.
Luis Díaz toma el relevo de James y guía a Colombia en el Mundial 2026
Luis Díaz toma el relevo de James y guía a Colombia en el Mundial 2026 / David Ramos/Getty Images

Luis Díaz llegó al Mundial con una responsabilidad que hace unos años parecía pertenecerle solo a James Rodríguez.

Colombia volvió a una Copa del Mundo después de ocho años y lo hizo con una generación que todavía mira a James como símbolo, pero que ya encontró en “Lucho” a su futbolista más determinante.

En el Estadio Ciudad de México, en una noche llena de amarillo en las tribunas, Díaz dio una asistencia, marcó el gol que encaminó la victoria de 1-3 sobre Uzbekistán y protagonizó el regreso colombiano en una actuación que mezcló desequilibrio y definición.

Colombia ganó el primer tiempo antes de que rodara la pelota. El himno retumbó en el Azteca como una declaración de presencia, después de una caminata que ya había pintado de amarillo los alrededores.

Desde la tribuna bajó el grito de “vamos, vamos Colombia, esta noche tenemos que ganar” y por momentos pareció que el debut mundialista se jugaba en Bogotá, no en la Ciudad de México.

Uzbekistán intentó responder desde su pequeño rincón con el Uzbek Fan Klub, apenas unas decenas de aficionados, pero tan ruidosos que sus tambores y gritos se alcanzaban a escuchar varios niveles arriba.

El partido tardó en abrirse. Colombia tuvo el balón, lo movió con paciencia y encontró su primer aviso al minuto 5, con un tiro libre de James Rodríguez que el portero uzbeko, Utkir Yusupov, alcanzó a cortar.

La posesión colombiana fue abrumadora en el primer tiempo, pero el dominio no se tradujo de inmediato en claridad.

Uzbekistán se cerró, cortó el ritmo con faltas y cada vez que intentaba tomar la pelota recibía una silbatina general del Azteca, como la marea amarilla tratando de empujar también sin balón.

Después de varios minutos trabados, una mala salida de Uzbekistán le abrió una puerta a Colombia. Jhon Arias tomó la pelota cerca del área y sacó un disparo que pasó cerca del poste izquierdo de Yusupov.

Fue el primer aviso de una Colombia que acumulaba llegadas, pero que sufrió para abrir a una zaga uzbeka acostumbrada a sufrir.

El golpe más claro de Colombia antes del gol llegó al 32. Jhon Arias filtró una pelota para Luis Díaz, quien apareció por izquierda, cruzó el disparo y estrelló la pelota en el poste.

Uzbekistán sobrevivió, pero la sensación ya era otra. El gol colombiano parecía cuestión de tiempo.

Llegó al 40, después de insistir y de ganar otra vez la espalda de la defensa uzbeka. Daniel Muñoz se la pidió a Luis Díaz, y “Lucho” le concedió la magia con un pase profundo al área.

El lateral del Crystal Palace atacó desde fuera, sorprendió a todos los defensores, se estiró y, con la punta del pie derecho, anotó el 0-1.

El Azteca explotó con un grito ensordecedor y después con el “olé, olé, olé” que salió desde una tribuna tomada por Colombia.

El cierre del primer tiempo confirmó la diferencia. James volvió a exigir al arquero con un remate de zurda desde fuera del área al 45’; Jefferson Lerma tuvo otra oportunidad en un tiro de esquina y Gustavo Puerta también probó desde media distancia en el agregado.

Uzbekistán apenas encontró un respiro en un disparo desviado de Bekhruz Karimov tras un córner, pero el descanso dejó una imagen clara: Colombia no solo tenía la ventaja, también el balón y la tribuna.

Pero este inicio del Mundial 2026 nos ha enseñado que no hay rival débil.

Uzbekistán volvió del descanso con cambios y con otra intención. Fabio Cannavaro movió piezas desde el vestidor, mandó al campo a Dostonbek Khamdamov y Farrukh Sayfiev, y el equipo dejó de ser únicamente una selección obligada a resistir.

Colombia, en cambio, empezó la segunda parte con más pausa. Tenía ventaja, tenía el balón y por momentos jugó como si quisiera dormir el partido.

Al minuto 60, Uzbekistán encontró mal parada a la defensa colombiana y armó la jugada que cambió por unos minutos el ambiente del Azteca. Khamdamov rescató una pelota que parecía irse por la línea de fondo, la puso al segundo palo y Eldor Shomurodov remató ante Camilo Vargas.

El arquero colombiano alcanzó a tapar el primer intento, pero el rebote quedó en el área pequeña para que Abbosbek Fayzullaev cabeceara a placer el 1-1.

Fue el primer gol de Uzbekistán en una Copa del Mundo.

Por unos segundos, el pequeño rincón uzbeko se hizo gigante. El Uzbek Fan Klub, que no había dejado de tocar sus tambores, encontró el momento que había viajado medio mundo para vivir.

La tribuna colombiana respondió de inmediato con el mismo canto que había acompañado la caminata hacia el estadio: “vamos, vamos Colombia, esta noche tenemos que ganar”.

Y Colombia no tardó en contestar también en la cancha.

Al 65, Gustavo Puerta robó una pelota en medio campo, condujo hacia adelante y rompió líneas antes de abrir hacia la izquierda. Ahí apareció Luis Díaz.

El extremo recibió con espacio, levantó la mirada y cruzó el remate ante Yusupov para poner el 1-2.

La alegría de Uzbekistán apenas duró cinco minutos.

Ese gol terminó de convertir a Díaz en el nombre propio de la noche. Ya había asistido a Daniel Muñoz en el primer tiempo, ya había estrellado una pelota en el poste y ya había sido el jugador que más problemas le generaba a la defensa uzbeka.

Cuando el partido le pidió a Colombia una respuesta, el balón terminó en sus pies.

Después llegó el momento simbólico. James Rodríguez dejó el campo al minuto 72 y el estadio se le rindió. Fue una ovación para el futbolista que cargó por años con el equipo.

Néstor Lorenzo aprovechó la salida para ajustar a su equipo, mandar a Jhon Arias por izquierda, a Jaminton Campaz por derecha y dejar a Luis Díaz más cerca del área.

Colombia entendió entonces que el partido ya no necesitaba tanto buen futbol, sino control.

A pesar de ello, en los últimos minutos Uzbekistán acorraló a Colombia en su área hasta que, en el agregado, Jáminton Campaz, en un contragolpe, sentenció con un remate de cabeza el 1-3 final.

Ante 80,824 aficionados en el Estadio Ciudad de México, Colombia ganó un partido que parecía controlado, se le complicó en el segundo tiempo y volvió a resolver desde su jugador más decisivo.

Uzbekistán, mientras tanto, no dejó de apoyar. Su porra siguió cantando a pesar del marcador, como si el debut mundialista ya fuera una victoria emocional antes que una obligación de puntos.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.