Lumumba, el ébola y los protocolos que separaron a Congo entre Estados Unidos y México

Serge Nguya, asesor del Ministerio de Comunicación de la República Democrática del Congo, explicó cómo los protocolos sanitarios por el brote de ébola afectaron a jugadores y aficionados congoleños en el Mundial 2026.
Axel Tuanzebe celebra un gol del Congo en Guadalajara
Axel Tuanzebe celebra un gol del Congo en Guadalajara / Agustin Cuevas/Getty Images

Lumumba Vea no pudo acompañar a la República Democrática del Congo en Estados Unidos, pero sí llegó a México.

El aficionado congoleño, una de las imágenes más reconocibles de los Leopardos, quedó marcado por los protocolos sanitarios que han marcado el Mundial 2026 de su selección desde antes de que rodara la pelota.

El brote deL ébola en el Congo no sólo modificó la preparación del equipo, también condicionó el viaje de parte de su afición. Estados Unidos aplicó las medidas más estrictas.

El Departamento de Estado pausó temporalmente la emisión de visas en Kinshasa, Juba y Kampala, mientras las autoridades sanitarias establecieron restricciones para viajeros que hubieran estado en República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días previos.

Para algunos hinchas, seguir al equipo no dependió únicamente de tener boleto, pasaporte o dinero, también de dónde habían estado antes de entrar a Norteamérica.

“Lumumba no pudo acceder a los Estados Unidos debido a esta cuarentena de 21 días, pero ahora está con nosotros aquí en México. Estará en las gradas y todo el mundo lo va a ver, va a apoyar al equipo” dijo Serge Nguya, asesor del Ministerio de Comunicación de la República Democrática del Congo, a Sports Illustrated México.

México, en cambio, aparece dentro de esta historia como el lugar del reencuentro. Las autoridades mexicanas también reforzaron la vigilancia sanitaria, con filtros en aeropuertos, revisión de antecedentes de viaje y protocolos para detectar posibles síntomas, pero la presencia congoleña en Guadalajara no fue tratada como una amenaza.

Esa diferencia permitió que el partido contra Colombia en el Estadio Akron tuviera una carga especial para la delegación congoleña. Congo no pudo vivir una despedida normal en Kinshasa, tuvo limitaciones en Estados Unidos y llegó a México con una afición reducida, pero cargada de símbolos.

Nguya reconoció que el brote apareció en un momento doloroso para un país que volvió a una Copa del Mundo después de 52 años, aunque rechazó que la enfermedad deba definir toda la historia congoleña en el torneo.

“Nos hubiera gustado que este periodo difícil con la epidemia de ébola no ocurriera en este momento, pero no podemos controlar los designios del destino y del tiempo. El ébola no es una enfermedad incontrolable. Tenemos la experiencia y la capacidad de controlarla”.

La selección también tuvo que adaptar su ruta. La preparación se hizo lejos de Kinshasa, la delegación respetó el periodo de 21 días fuera de la zona de riesgo en Europa y el equipo evitó cualquier regreso que pudiera comprometer su entrada a los países sede.

Para Nguya, ese cumplimiento forma parte de la manera en que Congo intenta vivir el Mundial sin generar alarma.

“Hemos respetado la cuarentena para estar aquí. En lo personal he respetado los 21 días para llegar a Estados Unidos. Después de aquí, vamos a partir a Estados Unidos y a Canadá para acompañar este gran evento mundial”.

El problema es que el protocolo no afecta a todos de la misma manera. Los jugadores cumplieron con la burbuja, pero muchos aficionados se quedaron atrapados entre restricciones, trámites migratorios y rutas de viaje más complicadas que las de otros países.

Por eso Nguya pidió que, si los Leopardos avanzan a la siguiente ronda, los países organizadores y la FIFA diseñen opciones para que más congoleños puedan acompañar al equipo.

“Si el Congo se clasifica a la siguiente ronda, sería necesario que los países organizadores y la FIFA puedan dar la oportunidad a estos numerosos niños del Congo que quieren venir detrás de su equipo nacional. Queremos celebrar juntos nuestras diversidades, el amor y la unidad”.

En ese contexto, Lumumba dejó de ser sólo una imagen de color. Su presencia en México representa a los que sí lograron llegar, pero también a los que se quedaron fuera del camino por la cuarentena, las visas o los filtros de viaje.

En Guadalajara, al menos por una noche, los Leopardos podrán volver a sentirse cerca de los suyos.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.