Memo Ochoa y el Mundial que cambió su carrera

La lesión de Luis Ángel Malagón volvió a abrir la discusión en la portería de México rumbo al Mundial 2026. Guillermo Ochoa recordó cómo Sudáfrica 2010, el torneo que vivió desde la banca, lo llevó a tomar la decisión de emigrar a Europa y construir una carrera que hoy lo tiene cerca de disputar una histórica sexta Copa del Mundo.
Memo Ochoa, uno de los líderes de México en 2026
Memo Ochoa, uno de los líderes de México en 2026 / Héctor Vivas/Getty Images

La lesión de Luis Ángel Malagón volvió a mover la conversación alrededor de la portería de la selección mexicana. Y como ha pasado durante casi dos décadas, cada vez que aparece una duda en el arco del Tri, el nombre de Guillermo Ochoa volvió a entrar a la discusión.

A sus 40 años, el portero se acerca a una marca que parecía imposible para un futbolista mexicano: disputar seis copas del mundo.

Hace tiempo Ochoa dejó de pelear solamente por la titularidad. Ahora pelea por algo más grande: su lugar dentro de la historia del futbol mexicano.

Antonio “Tota” Carbajal abrió la puerta histórica al convertirse en el primer jugador en disputar cinco mundiales. Jorge Campos revolucionó la posición desde el estilo y la personalidad. Oswaldo Sánchez y Jesús Corona marcaron una época de estabilidad en la Liga MX.

Ochoa construyó otra historia: La del portero mexicano que convirtió las copas del mundo en su escenario más importante.

Mientras muchos jugadores mexicanos bajan su nivel en los mundiales, Ochoa encontró ahí sus mejores actuaciones. Brasil 2014 contra Neymar. Rusia 2018 frente a Alemania. Qatar 2022 deteniéndole un penal a Robert Lewandowski.

Pero antes de convertirse en ese portero mundialista, hubo un golpe que cambió toda su carrera. Sudáfrica 2010 no marcó su debut en una Copa del Mundo luego de ser tercer arquero en Alemania 2006, dejó algo más importante: una obsesión.

Antes de aquel torneo parecía encaminado a convertirse en el titular de México. Venía de años como figura del América, cargaba buena parte de la atención mediática del Tri y durante gran parte del proceso rumbo a Sudáfrica parecía haber tomado ventaja en la competencia interna.

Pero Javier Aguirre eligió al veterano Óscar Pérez, de 37 años, por encima del joven “Memo” de 24. 

Ochoa pasó el torneo completo sentado en la banca. Mientras México avanzaba a octavos de final, él miraba los partidos desde afuera, con la sensación de que el Mundial que había esperado desde niño se le escapaba sin tocar la cancha.

“2010 no fue lo que yo esperaba. Contaba con jugar, con estar dentro de la cancha, pero a veces el fútbol tiene sus reveses”, recordó Ochoa. “Fue un golpe duro, un aprendizaje muy duro, pero lo tomé como fuerza, como energía para levantarme y reivindicarme”, explicó a Sports Illustrated México.

Ahí apareció una de las decisiones más importantes de su carrera. Irse a Europa.

“En ese Mundial saqué las fuerzas internas para decir: ‘2014 no se me va’”, añadió.

Porque antes de Sudáfrica, Alemania 2006 había significado algo completamente distinto. Descubrió por primera vez lo que representaba vivir una Copa del Mundo desde dentro.

“Fue descubrir un nuevo mundo. Nos bajamos de un tren y la afición mexicana nos hizo un pasillo hasta llegar al hotel. Con festejos, con cantos; eso solo se vive ahí”.

Pero después de 2010 entendió que necesitaba algo más. Mientras muchos porteros históricos de México construyeron casi toda su carrera en la Liga MX, Ochoa decidió cambiar el nivel de exigencia alrededor de su trayectoria.

Se fue al modesto Ajaccio francés para convertirse en el primer guardameta mexicano en jugar en Europa.

“Yo supe que lo que necesitaba para crecer como futbolista y crecer como persona era salirme de México y jugar en Europa. Era la única manera de tener el nivel para ser titular en un Mundial”.

Ajaccio, Málaga, Granada, Standard Lieja, Salernitana, AVS Futebol y AEL Limassol formaron una carrera poco común para un futbolista mexicano. Muchas veces lejos de los clubes más poderosos, pero siempre compitiendo en Europa.

Brasil 2014 fue la confirmación de que aquella decisión valió la pena.

La atajada al cabezazo de Neymar cambió por completo la percepción de Ochoa. Mientras el delantero brasileño se lamentaba dentro del área, el portero mexicano se convertía en figura internacional frente a un estadio entero que esperaba la victoria local.

“Este es mi Mundial”, rememoró sobre el torneo. “Convencía al entrenador, convencía a la gente, convencía al cuerpo técnico y después convencía al mundo”.

Cuatro años después volvió a aparecer frente a Alemania en Rusia 2018. Aquella tarde en Moscú, mientras Hirving Lozano marcaba el gol del triunfo, Ochoa volvió a sostener a México desde la portería ante uno de los favoritos al título.

“Pocos daban porcentaje de triunfo a México”, señaló sobre aquel histórico encuentro.

Y en Qatar 2022 apareció desde otro lugar: el del líder veterano dentro del vestidor.

“Con más madurez, con más experiencia. Esa seguridad y tranquilidad se la pude transmitir a mis compañeros”.

Ahora su historia entra a otra etapa. La lesión de Malagón volvió a abrir espacio en la pelea por la portería rumbo al Mundial 2026 y Ochoa aparece en la convocatoria histórica para convertirse en el primer futbolista mexicano en disputar seis copas del mundo.

Una marca reservada para nombres como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, quienes también podrían alcanzarla este año.

“Me ilusiona bastante”, admitió Ochoa. “Sería fantástico para México que un mexicano aparezca en esa lista”.

Quizá ahí está la dimensión real de su carrera. No solamente en las atajadas contra Brasil, Alemania o Polonia.

Sino en haber convertido una noche amarga en Sudáfrica 2010 en la decisión que cambió toda su historia mundialista.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.