México explica su buen momento desde el vestidor: “No hemos ganado nada”

México atraviesa su mejor momento en el Mundial 2026 con cuatro victorias, ocho goles a favor y ninguno en contra, pero dentro del vestidor la lectura no se fue hacia la euforia.
Después del triunfo sobre Ecuador, que rompió una espera de 40 años sin ganar un partido de fase final en una Copa del Mundo, varios futbolistas del Tri explicaron el buen paso desde una idea común: todos han jugado un papel, nadie se siente por encima del grupo y la portería en cero se volvió la base de una selección que dejó de sobrevivir.
Julián Quiñones es el nombre más visible del momento. Ha sido titular en todo el recorrido, marcó ante Sudáfrica, Chequia y Ecuador, y con tres goles ya se puso a uno de igualar a Luis “Matador” Hernández y Javier “Chicharito” Hernández, los máximos anotadores mexicanos en mundiales.
Su torneo, sin embargo, no se explica únicamente desde el gol. También ha sido uno de los futbolistas que más desgaste ha hecho sin balón, con presión alta, recorridos largos y trabajo defensivo por la banda izquierda.
“El trabajo, la unión, la familia que tenemos. Sabemos lo que nos estábamos jugando, no queríamos decepcionar a nuestra familia, nuestra afición, a todos los mexicanos que siempre nos han apoyado y hoy salimos a jugarnos la vida”, dijo Quiñones, al resumir una de las claves que más se repite dentro del vestidor mexicano.
Brian Gutiérrez ha tenido otro tipo de Mundial. Fue titular en dos partidos de la fase de grupos y ante Ecuador entró en el segundo tiempo, cuando México necesitaba piernas para mantener la ventaja.
Su caso ayuda a explicar la rotación que ha hecho Javier Aguirre: jugadores que han pasado de iniciar a esperar su momento en la banca, como Gilberto Mora, sin que eso rompa la competencia interna.
“Creo que estamos ahí apoyando al compañero y el que va a entrar va a dar lo máximo para México”, señaló Brian.
Después contó la clave del momento con una idea más simple: “Creo que es la unión y la seriedad como nos llevamos todos los días y se refleja en la cancha”.
Israel Reyes también ha sido parte de esa rotación defensiva que Aguirre ha movido sin que México pierda solidez. Fue titular en dos juegos de la primera ronda, tuvo participación en tres partidos de la fase de grupos y contra Ecuador entró desde la banca para ayudar a cerrar el resultado.
En un equipo que no ha recibido gol, su aporte ha estado en promover la competencia interna y responder cuando el partido lo exige.
Para Reyes, el arco en cero no es un dato de trámite.
“Es algo que gana campeonatos, que gana momentos muy importantes en equipos importantes. Si no meten una atrás, adelante tendremos una o dos”, señaló el zaguero.
La frase ayuda a entender otra de las grandes claves del Tri: México ha podido ganar sin vivir al límite porque encontró una estructura defensiva que le permite esperar la aparición de sus atacantes.
Erik Lira ha sido una de las piezas que mantienen ese equilibrio. Fue titular en dos partidos de la fase de grupos y volvió a iniciar contra Ecuador, donde ayudó a darle pausa al mediocampo en una noche que México empezó con mucha intensidad.
Su 94.1 por ciento de precisión de pase ante los ecuatorianos reflejó parte de su función: ordenar, asegurar la primera salida y evitar que el equipo se rompiera cuando el rival intentó adelantar líneas.
“Estamos viviendo el momento y lo que queremos es seguir partido a partido porque no hemos ganado nada. Así que como familia lo que somos, seguir, seguir y el techo es muy alto hasta donde nosotros queramos”, comentó Lira.
Luego reforzó la misma postura: “La selección mexicana somos una familia y el techo es muy alto y no hemos logrado nada”.
Mateo Chávez no ha tenido el mismo peso en minutos, pero ya dejó una huella en el torneo. Fue titular ante Chequia y marcó en el 3-0 que cerró la fase de grupos perfecta de México.
Contra Ecuador vivió el partido en la banca, pero también habló desde el lugar de un jugador que ya aportó en el marcador y que entiende la competencia interna como parte del buen momento del equipo.
“Este equipo, la unión, la familia, la humildad que hay, las fuerzas que hacemos todos, que el protagonismo se da solo y nadie lo busca. Ha sido un grupo muy humano y se ha reflejado”, afirmó Mateo.
Al hablar de lo que vio ante Ecuador, lo llevó a una frase más de vestidor: “Disfruté mucho desde la banca ver a mis compañeros y sobre todo eso, la unión, los huevos que metió el equipo”.
Santiago Giménez también ha vivido el Mundial desde un rol distinto al que muchos podían imaginar. No ha sido titular y sus apariciones han llegado como relevo, incluido el partido contra Ecuador.
En un torneo en el queº y Quiñones han cargado con los goles, Santi ha asumido la competencia ofensiva sin salirse del mensaje que el grupo ha repetido desde que empezó la racha en el torneo.
“Nos mantenemos humildes. No hemos ganado nada. Queda mucho camino. No hay que agrandarnos en las victorias y no hay que humillarnos en las derrotas”, dijo el delantero.
México ya rompió una barrera de 40 años, pero sus jugadores evitan convertir esa noche en punto final.
En ese equilibrio entre ilusión y cautela también se explica parte de su Mundial: Quiñones ha puesto los goles, Lira el orden, Reyes la profundidad defensiva, Brian la respuesta desde la rotación, Mateo la competencia interna y Santi la humildad desde la banca.
El Tri ganó, volvió a dejar su arco en cero y reactivó la ilusión de su gente, pero hacia adentro el mensaje sigue siendo el mismo: queda mucho camino.
El siguiente rival podría ser Inglaterra, el obstáculo más fuerte hasta ahora y el equipo al que México tendría que vencer para volver a unos cuartos de final, justo 40 años después de su mejor participación mundialista en 1986.
