Michael Olise, el genio silencioso que hechizó el Mundial

Michael Olise llegó a Norteamérica sin la etiqueta de gran estrella, pero se transformó en el jugador de moda del Mundial 2026 a punta de talento. El francés del Bayern Múnich se volvió el director de juego de una Francia que aparece como gran favorita al título, con una mezcla de elegancia, visión y eficacia que tiene al planeta futbol rendido a sus pies.
Olise nació en Londres el 12 de diciembre de 2001, hijo de padre británico-nigeriano y madre franco-argelina. Él mismo lo resume mejor que nadie: siente que viene de cuatro países, Francia, Argelia, Nigeria e Inglaterra, y considera que esas cuatro partes lo enriquecen. Al final eligió a Francia, en buena medida por admiración a Thierry Henry, su ídolo de infancia, quien lo dirigió en los Juegos Olímpicos de París 2024.
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Su camino no fue de la noche a la mañana. Olise pasó de niño por las canteras de Arsenal, Chelsea y Manchester City, pero fue en el Reading donde se hizo profesional. En la segunda división inglesa reventó la puerta: en la temporada 2020-2021 firmó siete goles y doce asistencias en 44 partidos, números que le valieron el premio al mejor jugador joven del Championship y que pusieron a los grandes clubes tras sus pasos.
El Crystal Palace se lo llevó en 2021 por una cláusula cercana a los diez millones de euros, y ahí floreció bajo la tutela de Patrick Vieira, otra pieza clave en su decisión de jugar para Francia. En Londres se ganó el cartel de una de las revelaciones de la Premier League, con actuaciones de lujo y un récord curioso: fue el jugador más joven en repartir tres asistencias en un mismo partido de la máxima categoría inglesa. Ni siquiera un par de lesiones musculares le frenaron el ascenso.
El salto definitivo llegó en 2024, cuando el Bayern Múnich pagó cerca de 60 millones de euros por él. Muchos expertos dudaron del precio, pero Olise respondió en la cancha. En su primera temporada en Alemania aportó 20 goles y 20 asistencias en todas las competiciones, ganó la Bundesliga y se llevó el premio al mejor novato del torneo. La segunda campaña fue todavía mejor: 15 goles y 19 asistencias solo en liga, títulos de liga, copa y Supercopa, y el galardón al mejor jugador de la Bundesliga 2025-2026. Ningún extremo de las cinco grandes ligas europeas participó en más goles que él esa temporada.
Con 24 años, extremo derecho de pie zurdo, Olise se ganó comparaciones con Arjen Robben por su costumbre de encarar desde la banda, recortar hacia dentro y definir con la izquierda. Su sociedad con Kylian Mbappé se volvió el corazón del ataque francés. El propio Mbappé, máximo goleador del Mundial, le debe buena parte de sus goles a las asistencias del londinense.
Olise, "Monsieur Nonchalant"
En la cancha lo apodan "monsieur nonchalant", algo así como el señor despreocupado, por lo callado y tranquilo que es fuera del campo. Pero con el balón en los pies cambia por completo. Contra Suecia, en los dieciseisavos, firmó dos asistencias de otro mundo para dejar a Francia con un pie en la siguiente ronda. Su seleccionador rival, Graham Potter, admitió que se puede preparar toda la semana contra él y aun así, en un segundo, hace algo imposible de frenar.
La parte más curiosa de su Mundial llegó fuera de la cancha. Olise borró todas las fotos de su Instagram y dejó una sola publicación, con imágenes de su partido ante Senegal que parecían sacadas directamente de una pantalla de televisión. Detrás de esa idea está Florence Pernet, una fotógrafa que no consiguió acreditación para el torneo y que decidió retratar el Mundial desde la tele de su casa, con un estilo inspirado en el fotógrafo Matthew Johnson. Su trabajo llamó tanto la atención que terminó por colaborar con la selección de Portugal y con el propio Olise, quien eligió esas fotos caseras para representar el momento más importante de su carrera.
Ese gesto dice mucho de él. En un mundo donde las estrellas cuidan cada detalle de su imagen, Olise le abrió la puerta a una fotógrafa sin credenciales y convirtió una idea sencilla en algo que dio la vuelta al mundo. La misma sensibilidad que muestra para encontrar un pase imposible la tuvo para ver el arte donde otros solo veían una pantalla.
Hoy Michael Olise ya no es una promesa. Es el hombre de moda de un Mundial que Francia sueña con ganar, y una de las historias más bonitas del torneo, dentro y fuera de la cancha.
