El Mundial que se tejió a mano en Jalisco

El Mundial 2026 en Guadalajara no empezó en el Estadio Akron, sino antes, en el centro de Zapopan.
Sobre el Andador 20 de Noviembre, entre los Arcos de Zapopan, la Plaza de las Américas y la Basílica, cuelga una obra que ya se volvió una de las primeras postales virales de la Copa del Mundo 2026 en Jalisco: un cielo tejido a mano, hecho por mujeres de Etzatlán, que convirtió el corredor en un Bosque Mundialista.
Desde abajo, el andador parece cubierto por una sombra de hilo. Hay colores de Uruguay, España, Colombia, Corea del Sur, Chequia, República Democrática del Congo y México, las siete selecciones que jugarán en Guadalajara en el Mundial.
El tejido no solo cubre la calle. En varios puntos baja al piso en estructuras que simulan árboles y que llevan banderas, colores y elementos de cada país.
La obra se hizo viral en videos en redes sociales porque parece pensada para tomarse una foto, pero detrás de esa postal hay meses de trabajo. Mujeres que tejieron desde casa, piezas que viajaron desde Etzatlán, noches de montaje y un taller que convirtió miles de hexágonos en una bienvenida para el mundo.
“La obra sirve para que puedan descubrir un poco de la cultura de cada país. En Colombia pusimos un sombrero característico del país; en la República del Congo pusimos el baobab, que es su árbol; en España quisimos poner las flores flamencas y así en México también tenemos un calendario azteca dentro del árbol”, explicó Lorena Velasco, encargada de nuevos proyectos de Cielo Tejido, a Sports Illustrated México.
El concepto no era solo colgar colores. La intención era que el aficionado pudiera caminar por Zapopan y encontrar algo del país que vino a jugar en la ciudad. En Uruguay, el azul y blanco cae alrededor del árbol con la bandera y el sol tejido.
En Colombia, el amarillo, azul y rojo aparecen sobre una estructura que remite a sus colores nacionales. En el Congo, el tronco mezcla tonos celestes, rojos y amarillos. Más adelante aparecen España, México, Corea del Sur y Chequia, como si cada país hubiera dejado una parte de su identidad colgada sobre el corredor.
La pieza de Zapopan es la que se volvió famosa en redes, la que la gente busca para tomarse fotos y que transformó un paseo habitual del centro en un corredor mundialista. Pero no es la única obra de Cielo Tejido para Guadalajara 2026.
A unos kilómetros de ahí, en el Andador Chivas que te lleva al Estadio Guadalajara, está la otra parte de esta historia.
En la última milla, el tramo por el que caminarán los aficionados antes de entrar al estadio, se instaló Los Abrazos del Fútbol, una pieza distinta, más verde, mexicana y futbolera.
A diferencia del Bosque Mundialista de Zapopan, aquí el concepto central sí son las serpientes. Serpientes entrelazadas, grecas mexicas y mayas, calendario azteca y una inspiración directa en la playera de México.
Desde lo alto se ve como una enorme piel verde extendida hacia el estadio. No es un tejido suelto: son más de seis mil piezas unidas una por una. Este 10 de junio, a un día del primer partido mundialista en Guadalajara, tres mujeres todavía trabajaban en los últimos detalles.
“Este proyecto que tienen arriba se llama Los Abrazos del Fútbol y ha sido una construcción. Primero se hizo inspirado en el Mundial y ya de ahí se hizo proyectando a que estuviera presente en el Mundial”, contó Lorena.
La obra del Akron no busca representar a todos los países, sino recibirlos en México. Por eso domina el verde. Las serpientes que se cruzan en el centro del recorrido son para dar una bienvenida a los visitantes y que la caminata se siente una previa del partido.
La diferencia también está en el tamaño de las piezas. En la del estadio se usaron hexágonos más pequeños, de 30 centímetros, y cada uno fue hilvanado al siguiente para que la imagen quedara cerrada, sin huecos entre una parte y otra. No fue solo montar un techo: fue coser una imagen completa.
“Son hexágonos más pequeños, son de 30 centímetros a diferencia de nuestra unidad base que es de 62 y todo va hilvanado. Eso quiere decir que cada hexágono va cosido en su totalidad con el hexágono de a un lado. Son metros y metros de hilos que van con aguja e hilo uniendo y formando la imagen que queríamos representar aquí”, afirmó Velasco.
Ahí la obra toma sentido. En Zapopan, el Bosque Mundialista funciona como una postal de ciudad: una invitación a caminar, mirar y reconocerse en los colores de las selecciones que jugarán en Guadalajara. En el Akron, Los Abrazos del Fútbol funcionan como la última bienvenida antes de la cancha porque el tejido no solo cubre el camino; intenta envolver al aficionado.
“Intenamos abrazar a los espectadores que van a empezar su caminata hacia el estadio a partir de aquí. Con el tejido era eso, aprovechar que es un material hecho por abuelitas, que sientan ese cobijo y ese abrazo de la cultura mexicana”, añadió Lorena.
Detrás de las dos obras está Etzatlán, un pueblo que encontró en el tejido una forma de identidad. Cielo Tejido nació entre 2014 y 2015, cuando una madre y una abuela empezaron a intervenir las calles de su comunidad.
Lo que comenzó como una forma de salir de casa y decorar árboles para las fiestas patronales, se convirtió en un colectivo con cientos de mujeres, piezas monumentales y presencia internacional.
Para el Mundial, el trabajo se dividió entre las casas y el taller. Las tejedoras recibieron el material, avanzaron a su ritmo y después llevaron las piezas para que fueran unidas, medidas, enrolladas y montadas.
En el caso de Zapopan, el proyecto se trabajó de enero a mayo. En el del Akron, el proceso comenzó desde noviembre.
“Yo soy la tercera generación, no soy abuelita y también participo, pero sí, la mayoría sí son de 60 años y más, la mayoría sí son abuelitas, pero son 200 mujeres que tejen en casa y otras 20, 25 que trabajan en el taller haciendo la hilvanada y uniendo las piezas como rompecabezas”, señaló Velasco.
Cuando el cielo de Zapopan comenzó a circular en redes, las tejedoras también lo vieron desde sus teléfonos. Para muchas, la sorpresa fue entender que algo que habían trabajado durante meses ya no solo estaba colgado en una calle, sino siendo compartido por gente de otros países, aficionados y visitantes que empezaban a vivir el Mundial a varios kilómetros del estadio.
“Nos asombra lo que está pasando. Nos da mucho orgullo ser parte del Mundial y ver que tanta gente de muchos países se toman fotos con nuestra obra”, dijo Mariela, una de la trabajadoras del talle.
Guadalajara recibe cuatro partidos en el Estadio Akron: Corea del Sur vs Chequia, México vs Corea del Sur, Colombia vs República Democrática del Congo y España vs Uruguay, pero una parte de esa experiencia empezó fuera de la cancha: en el centro de Zapopan, donde las banderas y los árboles convirtieron el andador en un Bosque Mundialista, y en la última milla del estadio, donde las serpientes verdes esperan a los aficionados como un abrazo de hilo.
Mariela no sabe si podrá ver algún partido desde la tribuna, pero sí cuál quiere ver: el de México. Lo verá con sus compañeras en Etzatlán, como muchas de las mujeres que tejieron una parte de esta Copa del Mundo.
Cuando le preguntan qué espera de la selección mexicana, responde como cualquier aficionado antes de un Mundial en casa: “Que ganen y que pasen al quinto partido”.
