Patrik Schick, el arma de Chequia contra México

El delantero del Bayer Leverkusen será una de las principales amenazas para el Tri en el cierre del Grupo A del Mundial 2026.
Patrik Schick, el delantero estrella de Chequia
Patrik Schick, el delantero estrella de Chequia / Gabriel Kuchta/Getty Images

México llega a su último partido de la fase de grupos con la clasificación a los dieciseisavos de final en la bolsa y el primer lugar del sector A asegurado, pero eso no convierte el partido ante Chequia en un trámite. Al menos no para Patrik Schick.

El delantero estrella de los checos todavía no marca en este Mundial 2026 y llega al cierre del grupo con una deuda personal y colectiva. México ya hizo su trabajo; Chequia, en cambio, necesita una noche grande para seguir con vida y aspirar a los dieciseisavos.

Para que eso suceda, necesita la mejor versión de su actual estandarte, el atacante zurdo del Bayer Leverkusen.

Schick no aparece contra el Tri como una figura más. Es el hombre del gol imposible de media cancha en la Euro 2020, el artillero que se reconstruyó en Alemania después de lesiones y un fichaje frustrado, y también el futbolista que esperó casi toda su carrera para jugar una Copa del Mundo.

La última vez que Chequia estuvo en un Mundial todavía jugaban Pavel Nedved, Tomas Rosicky, Milan Baros y Petr Cech. Era Alemania 2006 y Schick apenas era un niño.

Ahora, 20 años después, el Mundial por fin le llegó. Y después de los primeros dos partidos de la fase de grupos, todavía busca su primer gol.

El partido ante México tiene dos lecturas diferente. Para el Tri, es una oportunidad para cerrar perfecta la fase de grupos en la Copa del Mundo en casa, administrar cargas y confirmar el control de un sector que dominó desde la primera jornada. Para Chequia, significa supervivencia.

Ahí entra Schick. No es un delantero que necesite que su equipo domine durante 90 minutos para anotar. De hecho, parece hecho a la medida de la actual Chequia, una selección que puede pasar largos tramos sin la pelota, resistir cerca de su área y encontrar, en una pelota parada o en un contragolpe, el centro que necesita para que Patrik, de 1.91 metros de estatura, resuelva.

México ya tuvo un aviso de lo que puede ser Chequia. En su debut ante Corea del Sur, los checos perdieron 2-1, pero lastimaron justo desde donde suelen incomodar: el juego aéreo, la fortaleza física y los contragolpes. Ladislav Krejci marcó de cabeza tras un saque de banda de Vladimir Coufal y Tomas Soucek también encontró la red en una pelota parada que fue anulada por fuera de lugar.

Schick no fue protagonista durante todo el partido. De hecho, el seleccionador Miroslav Koubek reconoció que su delantero no pesó como esperaba.

“Uno hace lo que le deja hacer el oponente. Los rivales son excelentes a la hora de defender, hemos tenido acciones muy buenas, pero Patrick no ha estado tan visible”, explicó Koubek después del debut ante Corea.

Pero eso no elimina el problema. Al contrario, lo explica mejor. El delantero checo puede desaparecer durante varios minutos y seguir como la principal amenaza de Chequia en el área.

Patrik ataca bien el primer poste y tiene una facilidad para rematar jugadas que parecen no tener demasiado peligro. Sabe fijar centrales, descargar de espaldas, ganar por arriba o perfilarse para definir con la izquierda. No es solo un nueve de área, pero dentro del área es donde más pesa.

Su carrera también ha tenido algo de eso: aparecer después de esperar. En 2017 parecía listo para llegar a la Juventus tras una buena etapa en Sampdoria, pero el fichaje se frenó por un problema en los exámenes médicos. Luego pasó por la Roma sin consolidarse, tras lo cual tuvo que salir de Italia para volver a encontrar su mejor versión.

Alemania fue su lugar de reconstrucción. Primero el Leipzig y después el Bayer Leverkusen. En un nuevo país recuperó goles, confianza y continuidad. También encontró un equipo acostumbrado a vivir partidos hasta el final, a no entregar nunca una eliminatoria y a creer que siempre hay una jugada más, como la Chequia actual de Koubek.

Schick encajó en esa idea. Es un delantero que se detuvo varias veces, volvió a empezar y esperó el escenario que le faltaba. El Mundial le llegó a los 30 años, en la parte más madura de su carrera, justo cuando Chequia volvió al escenario principal después de dos décadas.

Ahora su selección necesita que aparezca ante México, en el Azteca, para sumarle capítulos al sueño y no irse en la primera ronda.

El Tri ya está clasificado y tiene el liderato asegurado. Chequia, no. Necesita derrotar a los mexicanos y esperar el resultado de Corea ante Sudáfrica. Por eso el duelo puede jugarse desde necesidades muy distintas. México puede administrar; Chequia tiene que arriesgar.

Y si hay un futbolista capaz de convertir esa urgencia en una amenaza, es Schick. Después de esperar toda una carrera por su Mundial, todavía busca su primer gol y México tendrá que asegurarse de que no llegue en el Azteca.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.