Por qué FIFA obligó a Haití a cambiar su camiseta para el Mundial 2026

La selección haitiana regresó a una Copa del Mundo después de 52 años, pero días antes de debutar en el Mundial de 2026 tuvo que modificar la camiseta con la que buscaba homenajear uno de los episodios más importantes de la historia del país: la Batalla de Vertières.
Duckens Nazon porta la playera de Haití cuestionada por la FIFA
Duckens Nazon porta la playera de Haití cuestionada por la FIFA / Megan Briggs/Getty Images

Haití esperó 52 años para volver a una Copa del Mundo y cuando finalmente lo consiguió, descubrió que una parte de la historia que quería llevar consigo tendría que quedarse fuera.

Días antes de debutar en el Mundial 2026 este sábado ante Escocia, la FIFA exigió modificaciones en la camiseta diseñada por la Federación Haitiana y la marca colombiana Saeta para celebrar la Batalla de Vertières, el combate de 1803 que abrió el camino hacia la independencia del país y que para muchos haitianos representa el nacimiento de la nación.

La decisión transformó lo que parecía una simple modificación de uniforme en algo mucho más profundo: una discusión sobre la identidad de un país que vuelve al escenario más grande del futbol después de más de medio siglo de ausencia.

Las playeras de Haití para la Copa del Mundo, que fueron señaladas por la FIFA
Las playeras de Haití para la Copa del Mundo, que fueron señaladas por la FIFA / Saeta

La camiseta fue concebida como una pieza de memoria histórica. En la parte baja del diseño aparecían ilustraciones inspiradas en la Batalla de Vertières, el último gran enfrentamiento de la Revolución Haitiana y uno de los episodios más importantes de la lucha que terminó con la independencia de Francia.

Sin embargo, FIFA consideró que esos elementos podían interpretarse como referencias políticas o bélicas y pidió retirarlos para aprobar el uniforme que utilizará la selección durante la Copa del Mundo.

La paradoja es difícil de ignorar, porque Haití regresa por primera vez desde Alemania 1974 después de atravesar décadas de inestabilidad deportiva y en medio de una crisis nacional que ha afectado prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana, incluido el deporte.

Desde el asesinato del presidente Jovenel Moise en 2021, el país ha vivido una prolongada crisis política e institucional. Haití no ha celebrado elecciones presidenciales desde entonces y amplias zonas del territorio permanecen bajo el control de grupos armados que han complicado el funcionamiento de servicios básicos, la actividad económica y también el desarrollo del futbol.

En los últimos años, la selección haitiana ha tenido que disputar sus partidos como local fuera del país. La violencia provocó que los encuentros internacionales se trasladaran a sedes neutrales y el propio Stade Sylvio Cator, el Estadio Nacional, quedó atrapado en medio del deterioro de la situación de seguridad.

Las dificultades alcanzaron también al campeonato local. La liga haitiana permaneció suspendida durante varios años y apenas comenzó un proceso de reconstrucción , obligando a muchos futbolistas a buscar oportunidades fuera del país. No es casualidad que la selección que disputará el Mundial esté formada casi en su totalidad por jugadores nacidos o desarrollados en el extranjero, principalmente en Francia y otras comunidades de la diáspora haitiana.

De hecho, entre los 26 convocados apenas aparece un futbolista procedente directamente de la liga local: Woodensky Pierre, mediocampista de Violette AC y símbolo de un futbol que ha intentado sobrevivir dentro de Haití mientras gran parte de sus referentes construían sus carreras lejos de casa.

Por eso la clasificación mundialista fue celebrada como algo más grande que un resultado deportivo. Era una oportunidad para que Haití volviera a mostrarse ante el mundo. Y la camiseta formaba parte de ese mensaje.

La propia Saeta explicó que el diseño buscaba reflejar el orgullo, la resiliencia y la historia del pueblo haitiano. No se trataba únicamente de vestir a una selección nacional, sino de representar un recorrido histórico que comenzó mucho antes de que existiera la Federación Haitiana e incluso el futbol en el país.

La historia añade una coincidencia que vuelve el episodio todavía más simbólico. Haití selló matemáticamente su clasificación al Mundial el 18 de noviembre de 2025. Esa misma fecha, el 18 de noviembre, es la jornada en la que se conmemora la Batalla de Vertières.

El día más importante para el futbol haitiano en más de medio siglo coincidió con uno de los días más importantes de la historia nacional.

La selección clasificó en el aniversario de Vertières y después intentó llevar Vertières al Mundial.

La controversia también refleja una tensión habitual en los grandes torneos internacionales. FIFA busca mantener una estricta neutralidad política en sus competiciones y sus reglamentos prohíben mensajes políticos o religiosos en la indumentaria oficial. Pero esa exigencia aparece en un Mundial 2026 atravesado desde antes de rodar el balón por decisiones migratorias, diplomáticas y de seguridad.

La mayor parte del torneo se jugará en Estados Unidos, donde las restricciones de viaje impuestas por el gobierno de Donald Trump han afectado la entrada de aficionados de selecciones clasificadas como Haití, Irán, Senegal y Costa de Marfil.

También han complicado la logística de algunas delegaciones: Irán reubicó parte de su concentración por problemas de visas y 15 integrantes de su federación no recibieron autorización para entrar a Estados Unidos, según Reuters.

Mientras que el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, reconocido como el mejor silbante africano de 2025, fue impedido de entrar al país pese a contar con visa.

Por eso el caso de Haití resulta todavía más paradójico. Mientras FIFA le pidió retirar de su camiseta una referencia histórica por considerarla potencialmente política, el Mundial se desarrolla bajo decisiones que ya afectan quién puede entrar, quién puede acompañar a su selección y en qué condiciones se vive el torneo más grande de la historia.

Para muchos haitianos, Vertières no es una declaración política contemporánea: es historia, memoria e identidad. Por eso la discusión trascendió el diseño de una camiseta, porque detrás de las ilustraciones eliminadas no había una reivindicación partidista, sino un intento de contar quién es Haití en el momento más importante de su historia futbolística reciente.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.