El protocolo contra el ébola cambió su Mundial: Congo, la selección que tuvo que aislarse para llegar a México

La República Democrática del Congo canceló eventos en Kinshasa, trasladó su preparación a Europa y sufrió la suspensión de la sede de un amistoso contra Chile por el brote de ébola en el país. A semanas del Mundial 2026, los Leopardos viven una preparación inédita mientras buscan competir en su primera Copa del Mundo desde 1974.
La República Democrática del Congo, un equipo que se impuso a un reto logístico para estar en el Mundial
La República Democrática del Congo, un equipo que se impuso a un reto logístico para estar en el Mundial / Simon Barber/Getty Images

La República Democrática del Congo canceló la despedida de su selección nacional, abandonó el país semanas antes del Mundial 2026 y esta semana sufrió la suspensión la sede de un partido amistoso contra Chile por preocupaciones relacionadas con el brote de ébola que afecta al país africano.

Ninguna otra selección clasificada a la Copa del Mundo ha tenido una preparación similar. Lo que debía ser una celebración histórica por el regreso de los Leopardos al torneo más importante del futbol, se convirtió en una operación logística diseñada para mantener al equipo lejos de casa.

La República Democrática del Congo disputará este verano su primera Copa del Mundo desde Alemania 1974, cuando todavía competía bajo el nombre Zaire.

Son 52 años de ausencia que terminaron gracias al trabajo del técnico francés Sébastien Desabre y una generación de futbolistas repartidos en las principales ligas europeas. Sin embargo, semanas antes del debut mundialista, el tema que domina la conversación alrededor del equipo no es deportivo, sino sanitario.

Ante el brote de ébola detectado en el país, las autoridades congoleñas, la federación local y organismos internacionales diseñaron un protocolo que modificó por completo la preparación del equipo.

La primera decisión fue cancelar una concentración prevista en la capital Kinshasa junto con los actos públicos que acompañarían la despedida de la selección. Para un país que llevaba más de medio siglo a la espera de regresar a un Mundial, el impacto fue enorme.

La selección abandonó territorio congoleño y comenzó una concentración itinerante en Europa con un objetivo: mantenerse fuera de la zona de riesgo en el periodo máximo de incubación del virus y garantizar que toda la delegación pudiera ingresar sin problemas a Estados Unidos y México, en donde jugará la fase de grupos.

La estrategia se apoyó en una ventaja inesperada. A diferencia de otras selecciones africanas, prácticamente todos los integrantes de la convocatoria desarrollan sus carreras fuera del país. La mayoría de los futbolistas ya se encontraba en el Viejo Continente cuando comenzó la emergencia sanitaria, lo que permitió construir una burbuja alrededor de la plantilla.

Sin embargo, la medida no estuvo exenta de tensiones diplomáticas. Autoridades estadounidenses solicitaron que el equipo mantuviera una burbuja antes de ingresar a Norteamérica, mientras que esta semana las autoridades de La Línea de la Concepción, en España, suspendieron su último partido de preparación al torneo contra Chile al considerar no tener suficiente información para descartar cualquier riesgo sanitario.

El partido, sin embargo, no está completamente descartado. El Congo viajó este jueves a España para continuar su preparación y la Federación Congoleña busca una sede alternativa.

Desabre aseguró que el equipo quiere disputar el encuentro y que incluso contempla hacerlo a puerta cerrada si esa es la vía para salvar su último ensayo antes del Mundial.

La selección viene de empatar sin goles contra Dinamarca en Bélgica, en un partido que pudo convertirse en su única prueba formal antes del debut en la justa si no logra resolver la situación del amistoso contra Chile.

El episodio confirmó hasta qué punto el brote de ébola ha condicionado la preparación de una selección que esperaba hablar exclusivamente de futbol y hacer del certamen una fiesta nacional.

Guadalajara activó protocolos, pero descarta riesgos

La preocupación por el brote también llegó a México. La República Democrática del Congo disputará el 23 de junio ante Colombia segundo partido de la fase de grupos, en Guadalajara.

La autoridades de Jalisco han diseñado un mecanismo de vigilancia epidemiológica para evitar algún brote en el estado. La Secretaría de Salud estatal ha insistido en que la selección africana no representa un riesgo alto para la población ni para los aficionados que asistan al torneo.

El secretario de Salud de Jalisco, Héctor Raúl Pérez Gómez, explicó que el estado cuenta con protocolos delineados para detectar de manera oportuna cualquier caso sospechoso. Las medidas incluyen la identificación de síntomas, la revisión de antecedentes de viaje desde los aeropuertos y filtros sanitarios en el estadio, esto por el lado de los aficionados.

En el caso de los aficionados, el protocolo no apunta a generar restricciones para quienes asistan al partido, sino a detectar con anticipación cualquier posible riesgo importado.

Las medidas se concentran en los puntos de entrada al país. Las autoridades sanitarias revisarán antecedentes de viaje, itinerarios recientes y posibles síntomas compatibles con la enfermedad, especialmente en personas que provengan o hayan estado en República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días previos a su llegada.

El objetivo es que cualquier caso sospechoso sea identificado antes de llegar a un evento masivo como el partido entre Congo y Colombia. Para el público general, la recomendación es no acudir al estadio si presentan síntomas, atender las indicaciones de las autoridades de salud y evitar alarmas innecesarias.

Las autoridades también han hecho hincapié de que el ébola no se transmite por vía respiratoria, como ocurre con enfermedades como el covid, la influenza o el sarampión, sino por contacto directo con fluidos corporales de personas enfermas y sintomáticas.

Ese punto es clave para entender por qué Jalisco ha descartado medidas extremas. Para cuando los Leopardos lleguen a Guadalajara, habrán pasado varias semanas fuera del país africano, principalmente concentrados en Europa y bajo seguimiento médico.

La cifra de 21 días, correspondiente al periodo máximo de incubación del virus, ha marcado buena parte de la planeación mundialista del Congo.

La diáspora, el pila del Congo

La República Democrática del Congo es una de las selecciones más dependientes del talento migrante de todo el Mundial. La mayoría de sus futbolistas han desarrollado su carrera en clubes europeos.

Lo que normalmente se interpreta como una consecuencia de las limitaciones económicas y deportivas del futbol congoleño, para ellos se convirtió en una ventaja inesperada.

Cuando apareció la emergencia sanitaria, la mayor parte de la plantilla ya estaba fuera del país y no fue necesario evacuar jugadores ni modificar convocatorias.

El capitán Chancel Mbemba juega en Francia, Yoane Wissa se consolidó como uno de los atacantes más peligrosos de la Premier League con el Brentford, Simon Banza destacó en Portugal, Arthur Masuaku compite en Turquía, Charles Pickel lo hace en Italia y Meschack Elia desarrolla su carrera en Suiza.

A ellos se suma Silas Katompa, uno de los atacantes más explosivos del futbol alemán. Incluso Desabre, el entrenador que transformó a la selección, construyó buena parte del proyecto desde Europa.

La consecuencia es que el Mundial de Congo será disputado por una generación que representa a más de cien millones de habitantes, pero que desarrolla su carrera a miles de kilómetros de la nación.

Mucho más que una historia sanitaria

El riesgo para los rivales sería subestimar al equipo detrás de los titulares, porque más allá del ébola, el Congo cuenta con una de las generaciones más competitivas de su historia.

Los Leopardos alcanzaron las semifinales de la Copa Africana de Naciones y consolidaron una identidad basada en la disciplina táctica, la fortaleza defensiva y contragolpes veloces.

Mbemba es el líder de una defensa experimentada, Samuel Moutoussamy y Charles Pickel aportan equilibrio en el mediocampo; Wissa, Banza, Silas Katompa y Elia forman una línea ofensiva con velocidad y potencia física.

No tienen el cartel de Marruecos ni la profundidad de Senegal, pero sí un equipo capaz de competir contra cualquiera en una eliminatoria.

Por eso el ébola explica la preparación de Congo, pero no define a la selección. Lo que realmente define a este grupo es su capacidad para resistir: Resistió problemas económicos y logísticos de su federación, y ahora intenta superar una crisis sanitaria que obligó a cancelar su despedida nacional, modificar su preparación y dejar en duda su último amistoso.

Cuando la República Democrática del Congo salte a la cancha del Estadio Akron para enfrentar a Colombia, lo hará como un equipo que pasó 52 años esperando regresar a la Copa del Mundo y que, cuando finalmente consiguió el boleto, tuvo que alejarse de su propio país para asegurarse de poder jugarla.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.