“Trabajo, unión y familia”: lo que Roberto Carlos siente cuando mira la Copa del Mundo

Para millones de personas es el trofeo más famoso del planeta, pero para Roberto Carlos es un viaje directo a 2002, cuando lo alzó con Brasil.
Cada vez que observa el cetro, el ex lateral del Real Madrid vuelve mentalmente a la selección que conquistó Corea-Japón, a los festejos en su país y a uno de los momentos más importantes de su carrera.
"La sensación de levantar este trofeo es trabajo, unión, familia", explicó durante la inauguración de la última parada del Tour del Trofeo, en Ciudad de México, en donder permanecerá para la inauguración del Mundial 2026 el 11 de junio en el duelo entre el Tri y Sudáfrica.
"Estar cerca me hace acordarme de 2002, cuando ganamos con mucho trabajo".
La imagen tenía algo de simbólico. La Ciudad de México recibió la última escala de una gira que recorrió el país durante 19 días, visitó 10 ciudades y reunió a más de 100 mil aficionados. Lo que para los asistentes era una oportunidad única para observar de cerca el trofeo más codiciado del futbol, para Roberto Carlos era también un reencuentro con uno de los recuerdos más importantes de su vida.
El brasileño, campeón del mundo con la Canarinha, recordó la presión que implica representar a un país donde el futbol ocupa un lugar central en la cultura nacional.
"En Brasil el futbol es el deporte número uno y tenemos la responsabilidad de levantar el trofeo en cada torneo. Si ganas es una fiesta, si no, chau", comentó entre risas. "Somos más de 200 millones de personas y la exigencia siempre está ahí".
A menos de una semana del inicio de la Copa del Mundo, el antiguo defensor también aprovechó para reconocer el papel de México como anfitrión del torneo.
"Es una alegría inmensa volver a México. Siempre soy muy bien tratado por ustedes, soy muy feliz aquí. México organiza este torneo por tercera vez y una vez más le deseo mucha suerte".
La presencia del brasileño también sirvió para recordar lo que representa el trofeo para cualquier futbolista. Elaborado en oro macizo de 18 quilates y con un peso de 6.175 kilogramos, el Trofeo Original de la Copa Mundial sólo puede ser tocado por campeones del mundo y jefes de Estado, una regla que lo ha convertido en uno de los objetos más exclusivos del deporte.
"Es el mayor sueño tocar este trofeo. Todo el esfuerzo tiene un por qué y para cualquier futbolista lo máximo es levantarlo", añadió Roberto Carlos.
A unos metros de distancia estaba Hugo Sánchez, quien observó la escena desde una perspectiva distinta.
El máximo referente del futbol mexicano confesó que todavía siente cierta envidia al ver a campeones del mundo como Roberto Carlos sostener la copa.
"Me da envidia de Roberto Carlos porque encima se regodeaba de que solo los campeones y las altas autoridades lo pueden tocar", bromeó. "Me hubiera gustado tocarlo en 1986, que fue una oportunidad importante".
La reflexión de Hugo conectó con una de las grandes aspiraciones del futbol mexicano rumbo a 2026.
"Somos campeones del mundo en ser anfitriones y por eso la FIFA nos voltea a ver. Espero que pronto también podamos lograrlo dentro de la cancha. Lo deseo de corazón para todo México".
La gira del trofeo concluye en Ciudad de México, pero también funciona como una cuenta regresiva para el torneo que está por comenzar. Durante semanas, miles de aficionados desfilaron frente a la copa en distintas ciudades del país. Algunos la observaron por unos segundos. Otros aprovecharon para tomarse una fotografía.
Roberto Carlos la miró y volvió a 2002.
Aquel recuerdo sigue intacto más de dos décadas después. Quizá porque, como él mismo explicó, cuando un futbolista llega a levantar la Copa del Mundo, no sólo sostiene un trofeo.
Sostiene años de trabajo, unión y familia.
