Los últimos ajustes de Aguirre terminaron de darle forma al Tri del Mundial

Javier Aguirre entregó una lista de 26 futbolistas, pero el equipo que hoy tiene a México en octavos de final no era el mismo que imaginaba cuando arrancó la concentración.
El seleccionador encontró la mejor versión de futbolistas que en un principio serían de rol sobre la marcha.
Erik Lira desplazó al capitán Edson Álvarez, Jorge Sánchez resolvió una lateral derecha que pasó meses sin dueño y Álvaro Fidalgo, Brian Gutiérrez y Mateo Chávez dejaron de pelear por un lugar en la convocatoria para convertirse en soluciones.
La decisión más significativa estuvo en el mediocampo. Edson llegó al Mundial como capitán y uno de los futbolistas de mayor jerarquía del plantel, pero también después de superar una dura lesión que no solo condicionó su titularidad en el Tri, sino provocó que fuera descartado en la parte final de la temporada con el Fenerbahçe.
Ha disputado tres partidos en esta Copa del Mundo, dos como titular. Lira, en cambio, abrió frente a Sudáfrica, Corea del Sur y Ecuador. Lo que comenzó como una medida para administrar el estado físico de Edson se convirtió en una decisión futbolística.
El “Vasco” encontró en el mediocampista del Cruz Azul mayor recorrido para presionar, equilibrio sin balón y una salida para generar ataques que Álvarez no le proporciona.
“Yo me puse el chip que tenía que estar aquí, sabía que podía estar, pero me faltaba muchísimo por aprender y por crecer. Me preparé en todos los aspectos posibles para que el técnico decidiera y que no quedara en mí”, explicó Lira tras el triunfo sobre Ecuador, que firmó el pase de México a octavos de final.
La lateral derecha siguió un camino parecido. Aguirre inició el torneo con Israel Reyes frente a Sudáfrica buscando mayor solidez defensiva, pero Jorge Sánchez recuperó el puesto y fue titular contra Corea del Sur, Chequia y Ecuador.
En una posición que le generó dudas a Aguirre en gran parte del proceso, la experiencia internacional de Sánchez, quien se fue a PAOK de Grecia meses antes del Mundial, y la profundidad ofensiva que ofrece por la banda inclinaron la balanza.
La convocatoria también dejó espacio para perfiles muy específicos. Fidalgo fue una de las últimas apuestas de Aguirre porque ofrecía algo distinto al resto de los mediocampistas: pausa, control del ritmo y capacidad para filtrar el último pase.
El naturalizado suma dos partidos en el Mundial, fue titular en el debut frente a Sudáfrica y marcó ante Chequia, suficiente para justificar una convocatoria que todavía generaba debate semanas antes del torneo.
Brian Gutiérrez respondió a otra necesidad. Aguirre buscaba un futbolista capaz de romper líneas conduciendo por el centro y de jugar entre espacios reducidos.
El jugador de las Chivas fue titular frente a Sudáfrica y Corea del Sur, además de ingresar en el segundo tiempo contra Ecuador para darle frescura al ataque en el tramo final.
Mateo Chávez encontró su oportunidad en una posición donde Jesús Gallardo no tenía un relevo natural. El lateral izquierdo fue titular ante Chequia, marcó un gol y confirmó que México cuenta con una alternativa confiable para una de las zonas donde el plantel tenía menos variantes.
Las decisiones que Aguirre tomó durante el Mundial moldearon a su equipo. Lira se quedó con el partido de mayor exigencia, Jorge Sánchez estabilizó una banda que llevaba meses en discusión y Fidalgo, Brian Gutiérrez y Mateo Chávez dejaron de ser los últimos nombres de la convocatoria para convertirse en recursos que el cuerpo técnico ya considera parte de su estructura.
El México que enfrentará a Inglaterra se terminó de construir mientras el torneo ya estaba en marcha.
