Uzbekistán vive el Mundial como una fiesta antes que como una presión por ganar

Para Uzbekistán, el Mundial 2026 no se medirá en puntos o victorias conseguida, sino en vuelos de más de 15 horas, en aficionados que cruzaron medio mundo, en periodistas que pagaron miles de dólares para seguir a una selección que nunca había estado en una Copa del Mundo y en un país que, por ahora, parece más interesado en celebrar que en exigir resultados.
La selección uzbeka debutará frente a Colombia en el Estadio Azteca, pero en Tashkent y entre los periodistas que viajaron a cubrir al equipo, la conversación va más allá de triufnos. No se trata de renunciar a competir, mas bien de entender el tamaño del momento.
Abdulbosit Valixonov, periodista deportivo de Championat.asia, uno de los medios especializados en futbol más seguidos en Uzbekistán, lo explicó con una frase que resume el ambiente alrededor del equipo.
“La gente de Uzbekistán ahora siente que es un gran festival de futbol. Necesitamos entender que no podemos ganar el campeonato del mundo. Tenemos rivales muy fuertes”, dijo a Sports Illustrated México.
Uzbekistán llega por primera vez a una Copa del Mundo y lo hace en un grupo donde aparecen Colombia, Portugal y la República Democrática del Congo. Para un país que nunca había vivido un torneo de esta magnitud, el debut no solo representa una prueba deportiva.
“Solamente necesitamos disfrutar y ganar experiencia que podemos usar después, en otros torneos como la Copa Asiática”, agregó Valixonov.
Para él, el verdadero examen de esta generación no necesariamente llegará en México, Estados Unidos y Canadá. Llegará en enero de 2027, cuando Uzbekistán vuelva a competir en la Copa Asiática con más experiencia encima.
“Yo estoy esperando el resultado de nuestra selección, de Cannavaro y de cada jugador en la Copa Asiática. Pero ahora no, porque nunca jugamos en el campeonato del mundo antes. Necesitamos entender que es la primera vez para cada jugador”, añadió.
La mirada de Davlat Umarov, redactor jefe y director general de Gazeta.uz, uno de los medios informativos más importantes de Uzbekistán, va por la misma línea, aunque con un matiz más optimista. P
Para él, el equipo no debe llegar con miedo, incluso si sus rivales tienen más historia, figuras y jerarquía internacional.
“En primer lugar, es una gran celebración haber logrado la clasificación y venir a jugar el primer partido en el Estadio Azteca. Es una de las mejores cosas que le pueden pasar a un equipo que viene al Mundial por primera vez en su historia”, señaló Umarov.
El periodista consideró que Uzbekistán puede pelear por avanzar, pero insiste en que la obligación principal es vivir el momento sin quedar paralizado por el escenario.
“Podríamos clasificarnos a los dieciseisavos de final. Veremos. Pero en general creo que deberíamos intentar celebrar, intentar disfrutar y luego ver qué pasa”, señaló.
Ese parece ser el punto de partida para entender a Uzbekistán. En el país hay ilusión, pero no una presión construida desde la lógica de las potencias. Colombia y Portugal son favoritos, eso lo aceptan los propios periodistas uzbekos. La diferencia está en la forma de mirar el debut: no como una amenaza, sino como una oportunidad.
“Colombia y Portugal tienen equipos mucho mejores, estrellas, ídolos globales e internacionales. Definitivamente necesitas entender eso y apreciarlo, pero nuestros jugadores no deberían tener miedo”, añadió Umarov.
El equipo tampoco llega vacío de argumentos. Valixonov lo define como un plantel balanceado, con futbolistas que llevan más de una década en la selección y otros que apenas hace dos años debutaron en el futbol profesional. Esa mezcla entre experiencia y juventud explica parte del entusiasmo.
“Tenemos jugadores con mucha experiencia, que juegan para la selección desde hace más de 10 años, y jugadores que debutaron en el futbol profesional hace dos años. Es un equipo mixto, con experiencia y jóvenes de gran talento”, explicó.
El nombre más reconocible es Abdukodir Khusanov, defensa del Manchester City y símbolo de una generación que empezó a colocar al futbol uzbeko en el mapa. Para un país que históricamente no exportaba figuras a los gigantes europeos, tener a un jugador en el equipo de Pep Guardiola cambió la percepción.
Umarov también destacó a Eldor Shomurodov, delantero con pasado en la Roma y experiencia en la Serie A italiana, como otro de los nombres que puede sostener a Uzbekistán en el Mundial.
“Tiene instinto asesino. Siempre que está en una buena posición intenta marcar y también puede crear oportunidades para sí mismo”, comentó sobre el actual atacante del Estambul Başakşehir F. K. de la Superliga de Turquía.
Pero alrededor de Uzbekistán todo parece volver al mismo punto: el Mundial como aprendizaje.
Incluso la figura del seleccionador Fabio Cannavaro es observada con paciencia. El campeón del mundo con Italia en 2006 llegó como el nombre más fuerte del proyecto, pero desde Uzbekistán todavía no hay un juicio definitivo sobre su trabajo.
“Confían en él porque ganó un Mundial y ganó el Balón de Oro. Tiene mucha experiencia, no hay preguntas sobre su currículum como jugador, pero como entrenador es la primera vez”, explicó Valixonov.
Umarov fue todavía más prudente. Recordó que Cannavaro, el tercer seleccionaro en el proceso rumbo a la Copa del Mundo 2026, todavía no ha dirigido un partido oficial con Uzbekistán y que el debut frente a Colombia será la primera gran prueba real para medir su impacto.
“Con Cannavaro todavía no hemos visto ningún partido oficial. El primer partido oficial de Cannavaro dirigiendo a Uzbekistán será mañana contra Colombia. Todo lo que tenga que mostrar será durante el Mundial y después podremos entender”, dijo.
La fiesta, sin embargo, no solo se vive en el campo, también en la tribuna.
Las estimaciones sobre la presencia de aficionados uzbekos en el Azteca varían. Valixonov calcula entre 4,000 y 5,000. Umarov escuchó una cifra cercana a 2,000. Los dos coinciden en algo: para un viaje tan largo, cualquier presencia será significativa.
“Quince mil kilómetros no es fácil. También tenemos el tema de la visa y otros documentos. No es fácil para nuestros aficionados, pero 5,000 creo que sería muy bueno”, dijo Valixonov.
Umarov explicó que muchos seguidores llegarán después de una ruta complicada y que el club de fans uzbeko incluso tenía previsto arribar a la Ciudad de México la misma mañana del partido, tras un retraso en su vuelo desde Estambul.
“Habrá muy pocos en comparación con la gente de Colombia, pero espero que nuestros aficionados hagan todo lo posible para que sus voces se escuchen en este estadio”, señaló.
La afición uzbeka, según Umarov, no llegará en silencio. Llevará cánticos, canciones e instrumentos tradicionales como la doira, un tambor utilizado en la música popular de Uzbekistán.
“Tenemos buenas canciones que significan algo como ‘Uzbekistán viene, tengan cuidado’. Usan instrumentos nacionales, como la doira, y los usarán en sus cánticos”, explicó.
El viaje tampoco ha sido sencillo para la prensa. Valixonov salió de Uzbekistán el 7 de junio y calculó que, entre vuelos, hoteles, taxis y traslados, su cobertura le costará alrededor de 7,000 dólares. Primero voló a Nueva York, después a Atlanta, luego a Houston y finalmente a la Ciudad de México.
Umarov explicó que la mayoría de los medios y seguidores estarán más presentes en Estados Unidos que en México, no solo por la logística, sino por la diáspora uzbeka que vive en ciudades estadounidenses y canadienses.
“En Estados Unidos tenemos una gran diáspora. Ellos vendrán a los partidos y los seguirán. Para algunos medios también es caro viajar todo el camino, así que están eligiendo solo el partido de Houston o tal vez el de Atlanta”.
Por eso el debut en el Azteca tendrá un valor especial. No será el partido con mayor presencia uzbeka del torneo, pero sí el primero. El día en que una selección que nunca había jugado un Mundial entrará al único estadio que vio levantar la Copa a Pelé y Diego Armando Maradona.
“Sobre el Estadio Azteca, ¿qué comentarios pueden quedar? Pelé ganó la Copa del Mundo aquí y después Maradona ganó otro Mundial en este estadio. Es legendario”, añadió Valixonov.
En Uzbekistán, mientras tanto, el partido se vivirá como una fiesta. Valixonov imagina cafés y restaurantes llenos, aunque reconoce que desde México no puede saber exactamente lo que ocurrirá en las calles de Tashkent.
“La gente espera un gran festival. Mañana la gente va a celebrar en restaurantes y cafés. Yo estoy aquí y no puedo sentir qué va a pasar en Tashkent, en las calles de mi ciudad y de mi país”.
Tal vez esa sea la mejor forma de entender el debut uzbeko.
Colombia llega con James Rodríguez, Luis Díaz y la necesidad de empezar bien. Portugal aparece como favorito natural del grupo. RD Congo asoma como el partido donde Uzbekistán podría medir sus posibilidades reales, peero para los uzbekos, antes de cualquier cálculo, hay algo más grande: estar ahí.
