Los vuelos de Infantino en 2026: hasta 60% del CO₂e de un Mundial de 32 selecciones

El presidente de la FIFA asistió en total a 44 encuentros y visitó las 16 sedes de la primera Copa del Mundo organizada entre tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Ese ritmo fue posible gracias a un jet Gulfstream G650 con el que cruzó Norteamérica en buena parte del torneo.
Los vuelos atribuidos a Infantino generaron 1,020.3 toneladas de CO₂e, de acuerdo con el FIFA World Cup Emissions Tracker. La cifra equivalió al 59.6% de las 1,712 toneladas que el mismo proyecto estimó para los viajes de las 32 delegaciones en Qatar 2022, al 23.4% de las 4,363 de Rusia 2018 y al 16.3% de las 6,260 de Brasil 2014. Son los tres Mundiales anteriores reconstruidos por el tracker.
Qatar tuvo el contraste más grande. Fue el Mundial geográficamente más compacto desde la edición inaugural de 1930. Sus ocho estadios estaban a menos de 50 kilómetros del centro de Doha y las selecciones no necesitaron vuelos internos durante la competencia. Cada equipo pudo conservar el mismo campamento y trasladarse por tierra a sus partidos.
En 2026 ocurrió lo contrario. El torneo se extendió por tres países, 16 sedes y cuatro husos horarios. Associated Press reconstruyó los desplazamientos de Infantino con registros de vuelo, fotografías y publicaciones de la FIFA y del propio dirigente.
Su análisis contabilizó 95,403 kilómetros y 115 horas de vuelo durante el Mundial, sin contar los vuelos que hizo el avión sin Infantino a bordo ni otro viaje que el dirigente realizó a Qatar. El avión pertenecía a la flota del gobierno qatarí.
Las emisiones son estimaciones y no cifras oficiales de la FIFA. El FIFA World Cup Emissions Tracker es un proyecto independiente de datos abiertos. Para estimar las emisiones de las selecciones, el tracker tomó como referencia grupos de 50 personas, el número de integrantes cuyos vuelos cubre la FIFA, aunque las delegaciones reales pueden ser más grandes.
Después, reconstruyó los traslados entre los campamentos y los estadios y calculó su huella con los factores de emisiones de DEFRA, el departamento ambiental del gobierno británico.
El tracker aplicó el mismo método a Qatar 2022, Rusia 2018 y Brasil 2014. Como la FIFA no publicó cuánto contaminaron específicamente los viajes de las selecciones, el proyecto los reconstruyó con los calendarios, los campamentos y las distancias recorridas. En Rusia y Brasil, algunos vuelos de llegada al país sede fueron estimados porque no había información suficiente.
Para Infantino utilizó otro procedimiento. Siguió al Gulfstream G650 A7-CGG en los registros públicos ADS-B de adsb.lol y OpenSky Network y estimó su consumo de combustible.
El modelo convirtió el combustible utilizado en CO₂ y también tomó en cuenta el impacto adicional que generan los aviones cuando vuelan a gran altura. La comparación fue, por tanto, una equivalencia entre estimaciones expresadas en CO₂e, no una medición exacta obtenida con una misma fórmula.
Las 1,020.3 toneladas también permiten dimensionar el impacto fuera del futbol: equivalen aproximadamente a las emisiones anuales de 238 automóviles de gasolina, tomando como referencia las 4.29 toneladas de CO₂e que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos calcula que emite un vehículo al año.
Los vuelos se dieron mientras la FIFA mantiene vigente el compromiso climático anunciado por Infantino en 2021. La organización se comprometió a reducir sus emisiones 50% para 2030 y alcanzar emisiones netas cero en 2040.
Qatar mostró cuánto pueden reducirse los desplazamientos cuando un Mundial se concentra en un territorio pequeño: 32 delegaciones completaron el torneo sin vuelos internos. Cuatro años después, la huella estimada de los vuelos atribuidos a un solo dirigente alcanzó casi 60% de la calculada para los viajes de aquellas 32 selecciones.
