¿Por qué la justicia de EU vuelve a aparecer en un caso FIFA? UEFA prepara denuncia contra Infantino

Brooklyn aparece de nuevo como el punto por el que podría comenzar a desmoronarse la estructura del futbol mundial, como en el FIFAGate del 2015.
Aficionados muestran una pancarta para ridiculizar a Infantino durante el Francia vs. Marruecos del Mundial 2026.
Aficionados muestran una pancarta para ridiculizar a Infantino durante el Francia vs. Marruecos del Mundial 2026. / Lars Baron/Getty Images

Así como sucedió con el FIFA Gate hace una década, la justicia estadounidense vuelve a ser epicentro de una investigación relacionada con el organismo que rige el futbol mundial.

La UEFA prepara una denuncia penal en Suiza contra Gianni Infantino por presunta administración desleal, relacionada con el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), con el que pretendía vender un 20% de los torneos mundiales por 4,200 millones de dólares.

Pero antes de presentar el caso ante las autoridades de Suiza, donde FIFA tiene su sede, la UEFA acudió a una corte federal de Brooklyn, Nueva York, para presentar una solicitud para obtener documentos relacionados con la operación y eventualmente interrogar a Joshua Kushner, miembro de la familia política de Donald Trump y fundador de Thrive Capital, la firma estadounidense que habría encabezado la inversión de la FFE.

La explicación está en una herramienta de la legislación estadounidense conocida como Section 1782, que permite que una persona u organización interesada en un procedimiento judicial extranjero solicite a un tribunal federal de EE.UU. la obtención de documentos o testimonios de personas o entidades que se encuentren en su jurisdicción.

En este caso, Estados Unidos no investiga penalmente a Infantino, sino que UEFA pretende utilizar la justicia estadounidense para conseguir evidencia localizada en ese país que después podría servir para sustentar la denuncia en Suiza.

UEFA cree que Infantino y Koshner valuaron bajo el proyecto privatizador

UEFA sustenta su investigación en el señalamiento de que los aproximadamente 20 mil millones de dólares en que estaba valuada Thrive Capital para hacer la inversión en los torneos FIFA era una cifra deliberadamente baja.

Según el organismo europeo, una valoración superior a los 30 mil millones de dólares podía justificarse a partir de las finanzas de FIFA y las condiciones del mercado, por lo que UEFA cuestiona que el precio no surgió de una subasta competitiva ni de una valoración independiente.

También acusa a Infantino de haber marginado al Consejo de FIFA durante el proceso y cuestiona la rapidez con la que las federaciones nacionales debían respaldar el proyecto, mediante un incentivo de 40 millones de dólares ofrecido a cada asociación miembro.

Por ello, aunque el plan fue retirado por FIFA, la batalla legal no quedó ahí. Los abogados de UEFA solicitaron a FIFA en Infantino preservar documentos y comunicaciones electrónicas relacionadas con el proyecto, por lo que ahora pretenden conseguir en Estados Unidos información en poder de Thrive y Kushner. Sin embargo, UEFA aclara que hoy no considera a alguno de los dos como eventual acusado.

¿Por qué Estados Unidos aparece tantas veces en los escándalos de FIFA?

La situación recuerda inevitablemente al FIFAGate de 2015, aunque jurídicamente los dos casos son diferentes. Hace 11 años no se trató simplemente de que Estados Unidos decidiera investigar corrupción ocurrida en el extranjero, sino de que los fiscales estadounidenses argumentaron que una parte sustancial de las operaciones que hicieron posibles los sobornos tocó territorio y, sobre todo, el sistema financiero de Estados Unidos.

El Departamento de Justicia documentó reuniones realizadas en territorio estadounidense, sobornos distribuidos mediante bancos y transferencias electrónicas estadounidenses y negocios dirigidos al creciente mercado del futbol en ese país. El caso incluyó acusaciones de crimen organizado, fraude electrónico y lavado de dinero.

La dimensión financiera fue especialmente importante porque FIFA enviaba miles de millones de dólares desde cuentas suizas utilizando cuentas corresponsales en Estados Unidos; Concacaf y Conmebol operaban mediante bancos con sucursales en Florida y Nueva York, mientras empresas de marketing deportivo utilizaban cuentas estadounidenses para mover dinero relacionado con sus negocios.

Años después, un banco suizo, Julius Baer, reconoció ante una corte de Brooklyn haber participado en el lavado de más de 36 millones de dólares en sobornos que pasaron por Estados Unidos dentro de las tramas de corrupción futbolística. Ese vínculo permitió que fiscales federales construyeran uno de los mayores casos de corrupción deportiva de la historia pese a que muchos acusados eran extranjeros y buena parte de los hechos había ocurrido fuera del país.

A diferencia de ello, en el caso Infantino, al menos por ahora, Estados Unidos no aparece para ejercer su propia jurisdicción penal, sino como un proveedor judicial de evidencia para un posible proceso en Suiza.

Para construirlo, UEFA está buscando parte de las pruebas en Nueva York, precisamente la misma jurisdicción desde donde hace 11 años comenzó a desmoronarse buena parte de la vieja estructura del futbol mundial.


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