Romina Hinojosa, la mexicana en el Tour de France que entró a la élite de último minuto

Romina Hinojosa llegó a AR Monex en su última temporada como ciclista sub-23. Tenía unos meses para adaptarse a Europa, conseguir resultados y obtener un contrato profesional.
La ciclista mexicana Romina Hinojosa
La ciclista mexicana Romina Hinojosa / MexSport Sports Agency

Romina podía seguir el ritmo en las subidas. El problema aparecía en los descensos, donde perder tres o cuatro metros podía dejarla diez metros atrás al llegar a terreno plano.

Recuperar esa distancia le exigía un esfuerzo extra y podía sacarla de la pelea por ganar la carrera.

Alejandro Rodríguez, fundador de AR Monex, la recuerda intentando corregirlo mientras competía. Parecía hablar con alguna compañera, pero en realidad pensaba en voz alta: “¿Cómo le hago?, ¿cómo le hago?”.

Romina escuchaba las indicaciones del cuerpo técnico, las repetía para sí misma y trataba de aplicarlas en la siguiente curva. Después empezó a fijarse en otros detalles: la presión de las llantas, los distintos compuestos y cuál funcionaba mejor según el terreno.

“Lo que más recuerdo de su paso por el equipo es la entrega con la que buscaba aprender y entender qué necesitaba para ser competitiva”, señaló Rodríguez.

Una temporada para conseguir un contrato

Romina no llegó a AR Monex, proyecto dedicado a detectar y desarrollar ciclistas mexicanos para llevarlos a competir en Europa, como Isaac del Toro, quien se incorporó a los 15 años y permaneció cinco temporadas en el proyecto. Ella tenía 21 años cuando se integró en 2024 y se encontraba en su última campaña dentro de la categoría sub-23.

No podía usar el año únicamente para conocer el ciclismo europeo. Necesitaba adaptarse, conseguir buenos resultados y llamar la atención de un equipo profesional antes de que terminara el calendario.

“Sólo tenía esa oportunidad. Estaba en su último año sub-23, así que debía aprovecharla: o lo conseguía en esa temporada o se le cerraba el camino”, explicó Melisa Cuevas, directora general de AR Monex.

No llegó desde cero. Ya había competido fuera de México, principalmente en Estados Unidos, y poseía una experiencia internacional poco común entre las corredoras nacionales de su generación. Hablaba inglés, aprendió italiano y estudiaba Nutrición.

Lo nuevo era vivir una concentración de tiempo completo dentro de una estructura europea, algo que Del Toro conocía por sus años previos en el equipo. Romina debía adaptarse a esa dinámica en unos cuantos meses.

También formó parte de la primera generación de la nueva estructura sub-23 femenil de AR Monex. El antecedente había surgido un año antes, cuando el proyecto fue invitado al primer Tour de l’Avenir Femmes y, al no contar todavía con un equipo propio en esa categoría, reunió a varias de las mejores ciclistas mexicanas disponibles. Hinojosa estuvo entre las seleccionadas.

Rodríguez la describió como una de las corredoras que mejor aprovechó esa oportunidad. Prestaba atención a los detalles, sabía comunicar lo que necesitaba y podía asumir distintas funciones. Era capaz de correr como líder, pero también de trabajar para otra ciclista cuando la estrategia lo exigía.

Su facilidad para convivir contrastaba con la forma en que se trataba a sí misma.

“Es superexigente consigo misma. Sin embargo, por contraste, es una persona superamigable hacia fuera. Parecía que todo estaba bien, aunque internamente se estuviera exigiendo muchísimo”, comentó Rodríguez.

El día que se presentó ante Europa

Los resultados positivos aparecieron desde sus primeras carreras en Italia. Romina entraba constantemente entre las diez mejores, incluso en recorridos que no favorecían sus características.

Su rendimiento tenía una particularidad: el primer día de las pruebas por etapas podía costarle activar las piernas, pero mejoraba durante la segunda, tercera y cuarta jornadas. Mientras otras corredoras perdían fuerza con el paso de las etapas, Romina mantenía su ritmo.

Uno de los momentos que modificó la percepción sobre su nivel ocurrió en el Giro Mediterráneo. Después de un circuito exigente, con una subida de seis kilómetros que redujo el grupo, Romina disputó el sprint frente a una corredora del UAE Team ADQ. Perdió por media rueda.

Ahí se presentó en sociedad”, resumió Rodríguez.

No había ganado, pero acababa de probar que podía superar un recorrido duro y todavía conservar velocidad para pelear el sprint contra una corredora del UAE Team.

Sus resultados comenzaron a llamar la atención de otros equipos. También destacaba por hablar tres idiomas, adaptarse rápido al grupo y saber correr tanto para ella como para una compañera.

Lotto le presentó una oferta cuando su equipo femenil competía en Continental, entonces el segundo nivel internacional. Aun así, pertenecía a una de las estructuras más reconocidas de Bélgica, presente en el pelotón desde 1985. En 2026 ascendió a ProTeam y regresó al Tour de France Femmes.

Curva tras curva

Durante esa temporada en AR Monex, Romina también inició su relación con Isaac del Toro. Ambos conocen desde dentro las exigencias de abrirse camino como mexicanos en el ciclismo europeo y se han acompañado en los momentos difíciles de sus carreras.

Sus caminos fueron distintos. Del Toro tuvo cinco temporadas para desarrollarse dentro del proyecto. Romina llegó con experiencia previa y convirtió su único año con AR Monex en un contrato profesional.

Su adaptación a Lotto tampoco fue lineal. Cuevas recuerda momentos difíciles durante su primera campaña, además de una caída que le afectó la muñeca. Romina tuvo que detenerse, escuchar lo que necesitaba y apoyarse en su familia antes de volver a competir.

En 2026 se convirtió en la primera mexicana en disputar la versión moderna del Tour de France Femmes, celebrada desde 2022. Llegó hasta ahí dos años después de integrar la primera generación sub-23 femenil de AR Monex y convertir su única temporada en el proyecto en un contrato profesional.

Antes tuvo que aprender a no perder unos cuantos metros en una bajada. No encontró la respuesta de inmediato: La descifró curva tras curva.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.