Rugby subacuático: el deporte de contacto que se juega en el fondo de una alberca

A tres metros y medio bajo el agua, dos equipos compiten por encestar una pelota en una canasta metálica fijada en el fondo de la alberca. Sin tanques de oxígeno, con contacto físico permitido, y con la posibilidad de que el rival aparezca desde cualquiera de los cuatro costados. Eso es el rugby subacuático, uno de los deportes más exigentes y menos conocidos del mundo.
El juego funciona así: seis jugadores por equipo pueden estar simultáneamente en el agua, equipados con aletas, máscara y snorkel. La pelota está rellena con una solución de agua salada que provoca que se hunda, lo que permite realizar pases y disputarla por completo bajo la superficie. El contacto físico forma parte del reglamento, por lo que está permitido sujetar al jugador que tiene la posesión, aunque golpear, patear o estrangular están prohibidos. Los equipos rotan constantemente para que los jugadores puedan salir a recuperar aire y mantener la intensidad del juego.
Lo que hace al rugby subacuático radicalmente distinto a cualquier otro deporte es su dimensión espacial. En la mayoría de los deportes el juego ocurre en un plano horizontal: izquierda, derecha, adelante, atrás. Aquí también existe el eje vertical, porque un jugador puede nadar cerca del fondo mientras otro aparece por encima y un defensor desciende para cerrar el espacio. La cancha es un cubo de agua, no una superficie plana.
Eso transforma completamente la estrategia y las exigencias físicas. No basta con saber nadar o aguantar varios segundos sin respirar. Sus jugadores necesitan velocidad con aletas, fuerza, resistencia, técnica de apnea y capacidad para tomar decisiones mientras disputan físicamente una pelota a metros de profundidad. Y una vez sumergidos, la comunicación verbal desaparece, por lo que conocer de memoria los movimientos de los compañeros no es una ventaja, sino una necesidad.
El deporte nació en Alemania durante la década de 1960 como una actividad de los clubes de buceo y fue transformándose gradualmente en una disciplina competitiva con reglamento, ligas y campeonatos internacionales. La Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS), la misma que organiza el Mundial de Apnea de Profundidad, reconoce y regula el rugby subacuático a nivel internacional, con competencias que reúnen a equipos de Europa, América Latina y Asia.
En una época donde las redes sociales están permitiendo descubrir deportes que durante décadas permanecieron lejos de los reflectores, el rugby subacuático tiene todas las herramientas para llamar la atención: contacto, estrategia, apnea y una cancha en la que el juego no solamente sucede frente a los atletas, sino también encima y debajo de ellos.
