Solari, Pumas y una revancha pendiente contra el Atlante por la Final del 2007

Esteban Solari, director técnico de Pumas, lleva esperando casi dos décadas por cobrar una revancha contra el Atlante. En 2007, durante su etapa como jugador, vistió los colores universitarios, se consolidó como goleador del equipo y, cuando estaba a un paso de la consagración con un título, los Potros se interpusieron en su camino para impedirle aquella gloria que lo hubiera inmortalizado. Ahora, busca escribir un final diferente desde el banquillo.
Este viernes a las 21:00 horas, Pumas visitará el Estadio Azteca para enfrentarse al Atlante. Se trata de un reencuentro cargado de nostalgia e historia, pues cruza los caminos de dos viejos conocidos en un duelo directo rumbo a la liguilla.
2007: el año en que Solari conquistó CU pero se quedó sin corona
Corría el año 2007, los Pumas, en ese entonces dirigidos por Ricardo “Tuca” Ferretti, presentaban a un nuevo refuerzo argentino que llegaba desde Europa. Se trataba de Esteban Solari, quien tras jugar en el APOEL de Chipre fichaba con los universitarios como su nuevo delantero.
Desde su primer día en CU marcó la diferencia en el ataque y se colocó como el artillero del equipo peleando por el título de goleo de la Liga MX. Durante la fase regular anotó 14 tantos en 17 partidos, finalizando como el tercer máximo romperredes del campeonato.
En cuanto al rendimiento del equipo, hay que recordar que para ese momento todavía se utilizaba el formato de grupos. Solari fue una pieza clave para que aquellos Pumas, con 24 puntos, lograran avanzar a la liguilla como segundo lugar del Grupo 1, además con el registro de ser la segunda mejor ofensiva de la fase regular con 32 anotaciones.
Atlante le arruinó el sueño de ser campeón en México
Durante la fiesta grande, los de la UNAM se encaminaban como un serio candidato al título, superando al segundo y primer lugar de la clasificación general. Primero eliminaron al Toluca con global de 3-1 en cuartos de final, con Solari aportando un gol. Luego, en semifinales, derrotaron 5-4 a Santos.
Su última prueba en la gran final fue el Atlante, una escuadra que estaba en pleno proceso de adaptación luego de mudarse a Quintana Roo precisamente para aquel torneo. En el primer partido, las defensivas terminaron sellando un empate sin goles, por lo que todo el drama de la definición del campeón quedó para la vuelta. Una vez en el segundo encuentro llegaron los festejos, pero la paridad continuaba. Giancarlo Maldonado había anotado por los azulgranas, mientras que Ismael Íñiguez lo hizo por Pumas. Sin embargo, cuando ya todo se iba al alargue, un cañonazo de Clemente Ovalle hizo enmudecer a la afición felina marcando el 2-1 del título a favor de los Potros y dejando con las ganas a los de la UNAM de levantar una nueva gloria.
Después de aquel amargo sabor, Solari solo se mantuvo un torneo más con los auriazules. Durante el Clausura 2008 continuó en plan goleador concretando 10 tantos. Tras terminar su participación, en el verano de aquel año, su rendimiento lo llevó de vuelta al Viejo Continente al fichar con el Almería de España por 3.8 millones de euros, convirtiéndose en la segunda venta más cara en la historia de Pumas en ese momento y la décima en la actualidad.
Una revancha, ahora como entrenador
Ahora, casi dos décadas después, Solari se vuelve a encontrar con aquel verdugo. La diferencia es que esta vez el argentino enfrentará al Atlante desde el banquillo auriazul. Aun así, la situación parece ser la misma, matar o morir. Si bien no es una final y todavía se juega la fase regular, con más de la mitad del torneo transcurrido ambos equipos se encuentran en un momento crítico.
Actualmente, tras 11 fechas disputadas, Pumas marcha en el lugar 13 con 13 puntos, a dos de distancia de la zona de clasificación. En tanto, Atlante, por más que es 16° con 11 puntos, aún cuenta con amplias posibilidades de meterse a la fiesta grande, estando a solo cuatro unidades del octavo sitio. Es así como este cotejo implica un duelo directo entre dos conjuntos que pelean por el mismo objetivo, para los cuales dejar ir puntos desde ahora puede significar decir adiós al torneo de forma temprana.
A esto se suma que el estratega sudamericano atraviesa una situación comprometida, ya que registra una racha de cuatro partidos sin ganar en el torneo, sumando dos derrotas y dos empates. De hecho, en su último juego contra Cruz Azul, cuando lo ganaba por dos, fue alcanzado sobre el final para una igualdad por 3-3. Por esta razón, el director técnico necesita sumar de a tres si quiere volver a generar confianza en su proyecto. De esta manera, el choque, con todo el contexto y también el presente, representa un reto especial para Solari.

Redactor en Sports Illustrated México. Una persona que ama los deportes y que, por esta razón, ha buscado transmitir esa pasión a través del periodismo y la comunicación, escribiendo sobre aquellas hazañas que merecen ser contadas.