LuxuryLab Global redefine las tendencias clave de la industria

La industria del alto rendimiento y el estilo de vida atraviesa un cambio de reglas definitivo; la vivencia superó a la posesión.
Según el Boston Consulting Group (BCG), alrededor del 62% del gasto mundial en suntuosidad ya es experiencial, con una proyección de crecimiento entre el 4% y el 5% anual en el sector.
En este sentido, durante la decimoquinta edición de LuxuryLab Global 2026, bajo el lema “Next-Gen: 15 años dando forma al futuro del lujo”, presentó el mapa estratégico que marcará el ritmo de la categoría.
- Del "tener" al "vivir": La alta gastronomía, los viajes de autor, el arte y el bienestar desplazan a la acumulación de objetos.
● El tiempo y la longevidad como el nuevo trofeo: La salud integral, la vitalidad y el tiempo de calidad son hoy los activos más valiosos.
● El toque humano frente al algoritmo: Con la inteligencia artificial ganando terreno en la ejecución, la empatía, la creatividad y la conexión real son los diferenciadores imbatibles.
● Comunidad e identidad local: Frente a la estandarización global, el arraigo cultural y la autenticidad regional cobran un valor supremo.
● Impacto real y transparente: La nueva audiencia exige calidad, trazabilidad y un impacto positivo acreditable en el entorno.
Durante este evento, se señaló que los viajes y la gastronomía ganan relevancia frente a la propiedad; hoy, para Abelardo Marcondes, Founder & CEO de LuxuryLab Global, una reservación cotizada o ingresar a un espacio exclusivo aporta más satisfacción que el producto mismo.
“La verdadera opulencia de la próxima generación será generar emoción, pertenencia y propósito. Innovar sin perder el alma”, recalcó Marcondes.

De esa manera, las alianzas entre organizaciones y firmas comerciales aprovechan la innovación y la visibilidad con el fin de facilitar el acceso a servicios esenciales.
Asimismo, Matías Rubinzhal, Senior Director Consumer Products de Visa México, analizó el cambio de prioridades de los clientes de alto nivel.
“La fastuosidad ya no consiste únicamente en la capacidad de pago, sino en acceder a experiencias que otros no pueden vivir”, señaló.
Aunque la tecnología y la inteligencia artificial son las herramientas clave para alcanzar estas experiencias, su verdadero valor dependerá de impulsar y no sustituir la creatividad, empatía, cultura, artesanía, intuición, servicio y conexión humana.
El futuro no lo ganarán las marcas que ostenten más, sino aquellas capaces de construir una relación duradera y con propósito.
