Alcaraz no apuesta por la longevidad

Carlos Alcaraz reflexiona sobre la duración de su carrera mientras convive en el Abierto de Australia con veteranos como Djokovic, Wawrinka y Monfils
Con 22 años de edad, Carlos Alcaraz convive en el Abierto de Australia con veteranos ilustres. Él no se ve activo más allá de los 35 años.
Con 22 años de edad, Carlos Alcaraz convive en el Abierto de Australia con veteranos ilustres. Él no se ve activo más allá de los 35 años. / Clive Brunskill / Getty Images

Carlos Alcaraz habló con franqueza sobre su futuro en el tenis profesional y dejó entrever que no se imagina compitiendo indefinidamente. Aunque reconoció que factores como la ilusión y la respuesta de su cuerpo serán determinantes, el actual número uno del mundo considera, a día de hoy, que su carrera no debería extenderse más allá de los 35 años.

A sus 22 años, el español todavía tiene un largo camino por recorrer en el circuito y la retirada no figura entre sus preocupaciones inmediatas. Durante su participación en el Abierto de Australia, Alcaraz comparte cuadro con veteranos de amplio recorrido como Stan Wawrinka, Gaël Monfils o Novak Djokovic, referentes de longevidad en la élite del tenis mundial.

Consultado sobre el secreto que les permite mantenerse competitivos a edades avanzadas, Alcaraz apuntó a la pasión como el elemento clave. Una idea que, según recoge Eurosport, el murciano considera incluso más determinante que el aspecto físico a lo largo de una carrera profesional tan exigente.

El español también subrayó que la percepción sobre la duración de una trayectoria puede cambiar con el paso del tiempo. Recordó que muchos de los jugadores que hoy compiten cerca de los 40 años difícilmente habrían imaginado, cuando tenían 20, prolongar su carrera más allá de los 33 o 34.

Consciente de que el cuerpo marca los límites, Alcaraz admitió que en este momento no se ve jugando al máximo nivel hasta los 40 años, aunque evitó cerrar la puerta de forma definitiva. La clave, explicó, será mantener la motivación y esquivar los problemas físicos que aceleraron el adiós de leyendas como Rafael Nadal o Roger Federer.

Por ahora, el número uno del mundo prefiere centrarse en el presente, cuidar su físico y seguir alimentando la pasión por el tenis, dejando que el tiempo y las sensaciones definan hasta dónde puede llegar su carrera.


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