“Fracasa otra vez, fracasa mejor”: El lema de Stan Wawrinka, el mortal que desafió al Olimpo del tenis

“Fracasa otra vez. Fracasa mejor”, esta es la frase que quedó tatuada en la carrera de Stan Wawrinka, no solo en su piel, sino en la cancha. El tenista suizo dijo adiós al tenis profesional, dejando el mensaje de jamás rendirse, y que cada caída te fortalece hasta alcanzar e incluso superar a los mejores.
Desde joven apuntaba a ser figura tras coronarse campeón Junior de Roland Garros en 2003 y ganar el oro olímpico en dobles junto a Roger Federer en Beijing 2008.
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Wawrinka: Un mortal en la era de los gigantes
Sin embargo, su futuro se vio opacado por la sombra de su compatriota. Durante años le fue difícil destacar mientras Federer dominaba el ranking como "Su Majestad", a la par de que Rafa Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray se posicionaban como los únicos capaces de disputarle el trono. E incluso, cada vez que le tocaba medirse ante ellos, la derrota era casi segura.
Así, Wawrinka pasó a ser considerado un jugador talentoso, pero lejos de la élite. De hecho, pasó sus primeros 12 años como profesional sin finalizar una sola temporada dentro del top 10 mundial.
Wawrinka: El tatuaje y la frase que cambió su historia
Pero su espíritu competitivo jamás se apagó. En 2013 inmortalizó en su brazo izquierdo la frase del dramaturgo Samuel Beckett: “Lo intentaste, fracasaste. No importa, vuélvelo a intentar. Fracasa otra vez, fracasa mejor”. A partir de ese momento, cuando parecía que sus mejores años habían quedado atrás, el suizo renació aprendiendo a "fracasar cada vez mejor".
Nunca es tarde para lograr el éxito
En ese mismo 2013 llevó a Djokovic al límite en el Australian Open, cayendo en cuarta ronda en cinco sets. Lejos de desmoronarse por la derrota, se levantó y en 2014 tuvo su revancha. Llegó como octavo del ranking al Abierto Australiano para lograr lo impensable. En cuartos de final, otra vez tenía a Djokovic como su rival, pero el final fue distinto, cortándole al serbio una racha de 25 victorias en el torneo. Luego, en la gran final, volvió a hacer historia al derrotar a Nadal para alzar su primer Grand Slam a sus 28 años. Además, se convirtió en el primer tenista en 21 años en superar a los dos primeros cabezas de serie en un mismo Grand Slam.
Esto no fue un espejismo, pues lo reafirmó en Roland Garros 2015. En esa ocasión superó en cuartos a quien lo opacó por tantos años, su compatriota Roger Federer, y en la final se impuso de nuevo a Djokovic. En 2016 volvió a vencer al serbio en la final del US Open para agregar un tercer gran título a su palmarés.
El mortal que desafió a los dioses del tenis
Wawrinka demostró que, con perseverancia, un mortal podía conquistar el Olimpo. Conquistó 16 títulos ATP, tres Grand Slams y se convirtió, junto a Juan Martín del Potro y Andy Roddick, en uno de los pocos en vencer al menos tres veces a cada miembro del “Big Four” (Federer, Nadal, Djokovic y Murray).
Este 27 de octubre de 2026, el suizo se despidió en casa, en el ATP 500 de Basilea. Su carrera no quedará en la inmortalidad por cómo empezó ni por cómo terminó, sino por el proceso de un deportista que enseñó al mundo que cualquiera se puede caer, pero también levantar para ser mejor.

Redactor en Sports Illustrated México. Una persona que ama los deportes y que, por esta razón, ha buscado transmitir esa pasión a través del periodismo y la comunicación, escribiendo sobre aquellas hazañas que merecen ser contadas.