‘Loopy’ Godínez y la huida del narcotráfico que forjó a peleadora mexicana de la UFC

El viaje nunca fue a Disneyland. A los 14 años, Lupita “Loopy” Godínez salió de Aguascalientes con una maleta a un viaje que no entendía, obligada por las amenazas del narcotráfico contra su familia.
Su padre, administrado de un concesionario de autos, se negó a pagar extorsiones y la respuesta fue inmediata: el negocio fue rafagueado y las llamadas comenzaron a llegar a casa, con voces que conocían los nombres de sus hijas y las escuelas a las que asistían.
Había demasiadas cosas para unas vacaciones, demasiada prisa y demasiadas preguntas sin respuesta. Lo que parecía un viaje improvisado a Disneylandia terminó como una huida definitiva. Su padre decidió irse antes de que fuera tarde. Ella lo entendió después.
“Irme con 14 años de Aguascalientes a otro país (Canadá) es lo que me ha hecho ser la ‘Loopy’ que soy ahora. Me enseñó a no tener miedo a empezar desde cero. Es muy difícil emigrar a otro país sin saber el idioma. Ver a mi papá tomar esta decisión y llevarnos a todos como familia para comenzar una vida nueva en otro lugar fue un golpe fuerte en mi vida y carrera”, explicó la peleadora mexicana de la UFC a Sports Illustrated México.
Fue un punto de quiebre total: emocional, cultural y, con el tiempo, también deportivo. Vancouver no se parecía en nada a Aguascalientes. El idioma le era ajeno, la comida no tenía el mismo sabor y la gente se movía con una distancia que contrastaba con la calidez que había conocido toda su vida.
“Fue un choque cultural, pero después de unos cinco años ya empecé a entender cómo funcionaban las cosas y ahora me siento bien, cómoda en Vancouver”, añadió la tricolor de 32 años.
Ahí, en ese proceso de reconstrucción, apareció el deporte que terminaría por redefinir su vida. Primero el judo, que ya formaba parte de su historia. Después, casi por accidente, las artes marciales mixtas.
“Yo empecé por Ronda Rousey, de hecho. La veía por la televisión y dije, ‘yo quiero hacer eso’. De ahí me agarré y dije, ‘si ella lo puede hacer, yo también’”.
No fue inmediato. Antes de consolidarse como una de las peleadoras más activas de la UFC, Godínez trabajó en lo que encontraba: limpieza, construcción, pintura, cuidado de niños. Entrenaba cuando podía.
“Trabajaba en la mañana, de lo que me saliera. Luego me iba a mi casa, comía, agarraba el camión o caminaba a entrenar. Buscaba trabajos que no fueran fijos porque viajaba para pelear y construir un récord que llamara la atención”.
El salto a la UFC llegó de golpe, con poco tiempo para preparase: “Estaba en Costco y me habló mi manager y me dijo: ‘¿puedes pelear en dos semanas contra Jessica Penne?’ Yo estaba en 140 libras y tenía que bajar a 115. Le dije que sí y lo logramos. Me sentí de la patada, pero se logró”.
Ese impulso, decidir rápido, aceptar el riesgo y avanzar sin garantías, no es casualidad. Es una extensión directa de aquella salida forzada de México.
“Esa experiencia me ha ayudado a tomar decisiones en mi carrera sin pensarlas tanto. Tengo cuatro años en la UFC y voy por mi pelea 15”.
En medio de ese crecimiento, México nunca dejó de ser punto de referencia. En Guadalajara, durante su etapa de entrenamiento con Alexa Grasso, encontró una pieza que elevó su juego.
“En México, con Alexa, aprendí el boxeo, a golpear mejor con las manos. Fue una experiencia muy padre”, recordó sobre su experiencia entrenando en México por seis meses, entre 2023 y 2024.
Su identidad, como su carrera, se construye con su mezcla binacional: mentalidad mexicana, formación canadiense y carácter migrante.
“Tengo la mentalidad de mexicana, de ir hacia de frente contra quien sea, pero también tengo todo lo que aprendí en Canadá. Son estilos diferentes que se complementan”.
Hoy, ese recorrido desemboca en el momento más importante de su carrera. En el UFC 327 enfrentará a Tatiana Suárez, número dos del ranking del peso paja: una peleadora dominante en la lucha, insistente y física.
“Ella es muy implacable con sus derribos, siempre va hacia enfrente hasta lograrlo. Hemos trabajado mucho en defender en esas situaciones”.
No es solo una pelea, puede ser el impulso para retar a Mackenzie Dern, campeona de la división paja: “Es una oportunidad muy grande, la más importante de mi carrera. Claro que puedo pensar en el título después”.
Godínez llega con récord de 14 victorias y cinco derrotas, pero con algo más difícil de medir: una historia que explica su presente. La de una adolescente que salió de México sin entender por qué, que reconstruyó su vida lejos de casa y que convirtió la incertidumbre en ventaja competitiva.
“Esas oportunidades que me han llegado no vuelven a presentarse igual. Me gusta saber que he tenido la capacidad de tomarlas y decir: ‘Chíngue, pase lo que pase’. Al final, o aprendes, te levantas y sigues, o todo sale bien y vas por lo que viene”.
Esa es la constante en su carrera. Una mujer que no tiene miedo y que lo intenta, no importa las veces que falla y se tiene que volver a levantar. Esa fue la principal enseñanza que le dejó la historia de migración a Canadá.
¿Dónde ver la UFC 327 en la que participará Lupita Godínez?
- Paramount+: La UFC 327: Prochazka vs. Ulberg se podrá ver en México a través de esta plataforma de streaming.
