Un club de Expansión vale 10 millones de dólares con ascenso y 2.5 sin él, según su dueño

Eduardo López compró a los Mineros de Zacatecas en 2020, cuando el ascenso y descenso acababa de ser suspendido en el futbol mexicano por seis temporadas.
Ese plazo concluyó al finalizar la campaña 2025-26, pero la puerta deportiva hacia Primera División siguió cerrada. El presidente del club reveló a Sports Illustrated México que ese cambio transformó también el valor de su franquicia: con posibilidad de ascender lo estimaba en unos 10 millones de dólares; sin ella, bajó a no más de 2.5 millones.
Mineros no es el único que identifica una consecuencia económica. Los presidentes del Cancún FC, el Atlético La Paz y los Leones Negros describen efectos similares en el valor de sus proyectos, los ingresos comerciales y el incentivo para invertir.
Los cuatro clubes, junto con el Atlético Morelia, confirmaron el 12 de agosto de 2026 que habían vuelto al TAS para impugnar la decisión de la FMF de mantener cerrado el ascenso y descenso deportivo.
Lo que compraron
Blue Crow Sports Group adquirió al Cancún FC cuando el ascenso tampoco estaba disponible. Giovanni Solazzi, presidente del club, insistió en una diferencia que considera fundamental: estaba suspendido, no eliminado.
"Nosotros compramos una franquicia con un derecho de ascenso. El valor del equipo de segunda división no es estar en segunda división, es ascender a primera división. Si tú le quitas eso, le quitas valor”, comentó el directivo italiano a Sports Illustrated México.
El efecto, sostuvo, funciona al mismo tiempo en sentido contrario. Si sólo existen 18 lugares en la Liga MX, ninguno puede perderse y eso eso hace que los lugares se encarezcan ya que la única forma de llegar a la máxima categoría es al adquirie uno de los certificados disponibles.
Solazzi aseguró que su grupo, que ha invertido en España y Francia, estuvo cerca de adquirir tres franquicias de Primera División en 2021 y que después recibió ofertas por aproximadamente el doble. No reveló los montos por confidencialidad, pero atribuyó parte del incremento al cierre de la liga: con sólo 18 lugares y sin descenso, argumentó, las plazas disponibles se vuelven más escasas y valiosas.
El Atlético La Paz entró después a la Liga de Expansión. Samuel Hernández, presidente de la institución, recordó que cuando el grupo tomó el proyecto en 2022 el ascenso también estaba suspendido, pero existían documentos que contemplaban su regreso.
"Decína que en 2026 regresaba el ascenso. Sí había en ese momento una certeza de que había una apertura del ascenso que hoy las cosas no son así, cambiaron las reglas”.
Leones Negros conoce la otra cara del problema. Descendió de la Liga MX en mayo de 2015 y llevaba cinco años en busca de regresar cuando la FMF suspendió el ascenso en 2020. Desde entonces forma parte de la Liga de Expansión.
Alberto Castellanos, presidente de los melenudos, vio además cómo llegaron nuevos propietarios a la categoría. En su recuento, Cancún, Mineros y La Paz invirtieron bajo la expectativa de que la vía deportiva hacia Liga MX volvería a abrirse.
“Todo mundo ha invertido muchísimo dinero por ese derecho que iban a tener al ascenso y descenso y realmente lo que está ocurriendo nos rompe toda la inercia que hemos venido construyendo todos los clubes”, señaló a Sports Illustrated México.
La brecha también se alimenta desde abajo
La falta de solvencia de los clubes de Expansión ha sido uno de los argumentos para cuestionar qué equipos podrían soportar económicamente una temporada en la Liga MX. Los cuatro presidentes aceptan que la diferencia entre categorías existe y es importante. Lo que cuestionan es analizar esa brecha sin tomar en cuenta lo que ocurrió con sus ingresos durante los seis años sin ascenso.
Mineros ofrece el contraste más extremo. López Muñoz aseguró que el club nunca superó los 100,000 dólares por derechos de televisión y que al final del periodo de comercialización centralizada recibía alrededor de 80,000.
Castellanos describió una caída parecida desde otro mercado. Según él, Leones Negros perdió más de la mitad de sus patrocinadores después de la suspensión del ascenso, lo máximo que llegó a recibir por derechos televisivos centralizados fueron 3.2 millones de pesos, y también bajaron las ventas en taquilla, mercancía y comercialización.
"Si dicen que hay una brecha muy amplia, pues ha sido porque ellos la han provocado".
Hernández encontró la misma relación desde La Paz: menos premio deportivo significa menos historia que vender. Calculó que la distancia en algunos ingresos puede ser de 15 a 20 veces frente a los clubes de Liga MX.
"Si hacemos una liga más atractiva, que creo que sin duda te la va a dar el poder vivir una experiencia para el ascenso, los ingresos televisivos también van a ir incrementando", dijo.
El dinero que todavía no entra
La consecuencia no está sólo en lo que dejaron de recibir, sino en lo que los propietarios dicen que todavía no están dispuestos a gastar.
Blue Crow calculó que en Cancún ha invertido apenas 10% de lo que pretende colocar en el proyecto durante los próximos cuatro o cinco años, con un estadio nuevo y una ciudad deportiva entre sus planes.
"Queremos seguir invirtiendo mucho más a largo plazo. Sin embargo, necesitamos poder ascender para justificar ese tipo de inversión”, relató Solazzi.
La Paz ya llevó esa lógica a una decisión concreta. Hernández reveló que el grupo detuvo el crecimiento de su complejo deportivo y la ampliación del Estadio Guaycura, para el que ya existe un proyecto ejecutivo con capacidad prevista de 15,000 aficionados, mientras espera certeza sobre la ruta hacia Liga MX.
Mineros tomó el camino contrario durante los primeros años.
"Lo aceleramos para cumplir con estos criterios y aspirar a estar en Primera División", djo López Muñoz de su infraestructura: tres canchas de pasto natural, gimnasio, comedor, vestidores, área médica y categorías inferiores.
La primera fase de ese centro de entrenamiento, añadió, costó más que los 98 millones de pesos que el club recibió como compensación durante los años sin ascenso.
No piden subir sin requisitos
Su reclamo no consistió en eliminar controles financieros, deportivos o de infraestructura para que cualquiera pueda ascender. Castellanos contó que en las mesas con la FMF llegaron a discutir una propuesta para separar los requisitos de participación en Expansión de los que tendría que cumplir un club que pretendiera llegar a Primera.
Entre los parámetros negociados, señala, estaban estadios con al menos 5,000 butacas para competir en la categoría y 10,000 para ascender, además de niveles mínimos de iluminación, vestidores adecuados y condiciones de seguridad.
"No estábamos negándonos a la certificación", explicó.
La diferencia está en qué ocurre después de cumplirlos. Mineros construyó infraestructura, Cancún renovó su estadio y desarrolló fuerzas básicas, Leones Negros embutacó el Jalisco y mantuvo una estructura deportiva que Castellanos consideró de Primera División y La Paz proyectó ampliar el Guaycura.
Los cuatro aceptan que no todos los equipos de la categoría tienen la misma capacidad financiera ni la misma infraestructura. Lo que rechazan es que esa diferencia cierre para todos una vía que, cuando hicieron buena parte de esas inversiones, todavía formaba parte del proyecto.
El círculo que describen termina donde empieza: sin ascenso disminuye el potencial de revalorización de una franquicia de Expansión; con menos premio deportivo cuesta más vender televisión, patrocinio y entradas; con menores ingresos se frena la inversión, y esa distancia económica regresa después como argumento para mantener cerrada la Primera.
