¿Cómo funcionan las tarjetas y sanciones en el Mundial de Clubes 2025?

El Mundial de Clubes 2025 entra en su fase decisiva con un alto nivel de alerta por parte de los equipos y cuerpos técnicos en relación a las tarjetas.
El reglamento establece un ciclo disciplinario que puede condicionar la disponibilidad de jugadores clave en cada fase del torneo, lo que añade una nueva capa estratégica a la planificación táctica de los entrenadores.
A punto de conocer a los dos finalistas del torneo, conviene esclarecer cómo funcionan las amonestaciones, las suspensiones y en qué momento se “limpian” las tarjetas para evitar sorpresas en semifinales o la gran final.
¿Puede algún jugador pederse la final del Mundial de Clubes 2025 por una tarjeta amarilla recibida en las semifinales?
La respuesta es no. Todas las tarjetas se limpiaron tras los cuartos de final, entonces ningún jugador se perderá el partido decisivo por amarilla en semis.
Por supuesto, distinta situación será ante una roja. En ese caso, si tendrán que ver la final desde afuera.
1. Suspensión por tarjeta amarilla

Según el reglamento (artículo 9), recibir dos amonestaciones en partidos distintos conlleva automáticamente una suspensión de un partido, aplicándose a continuación del segundo partido con tarjeta.
2. Tarjetas rojas y dobles amarillas

Una tarjeta roja directa o dos amarillas en el mismo partido implican sanción automática de al menos un partido, con posibles adicionales según la gravedad del incidente.
El PSG tiene a Pacho y Hernández suspendidos por dos juegos, por lo cual ya regresaron a Francia.
3. Limpieza de tarjetas amarillas

Para evitar que jugadores clave se pierdan la final por acumulación, todas las amarillas quedan borradas tras los cuartos de final, permitiendo disputar semifinales y final sin riesgo si no reciben nuevas sanciones.
4. Alcance exclusivo del torneo

Las tarjetas y sanciones recibidas en el Mundial de Clubes no afectan a otras competiciones, y tampoco se aplican en este torneo restricciones derivadas de otras competiciones.
