Aaron Rodgers será como ningún otro quarterback de la NFL después de su retiro

Sin ningún interés en entrar en el debate más agotador y circular del mundo, prefiero no emitir opinión alguna sobre la transmisión televisada de Aaron Rodgers en la que expresó sus quejas sobre la política y los medios de comunicación (incluso podría decirse que me acojo a la quinta enmienda de la conversación). Dicho esto, considerando todo lo que ha ocurrido con la posición de quarterback en los últimos días, vale la pena analizar la desfachatez con la que Rodgers sigue manejándose mientras se acerca al final de su carrera en la NFL y qué consecuencias, si es que existe alguna, tendrá por ello.
Consideren estos acontecimientos, aparentemente ajenos a Rodgers, antes de explicar por qué, en realidad, están muy relacionados:
Te puede interesar: Aaron Rodgers y Mike McCarthy tendrán un singular reencuentro QB-head coach con Steelers
• La detención de Tony Romo por conducir bajo los efectos del alcohol (DWI), que derivó en una suspensión indefinida por parte de CBS (esto después de que se prestara mucha menos atención al caso de DUI de otro comentarista, Al Michaels, ocurrido unos 13 años antes), reflejando la perfección casi impecable que hoy se exige a los principales analistas, tanto dentro como fuera de la cabina.
• Baker Mayfield habló sobre cómo utilizó su control editorial sobre la serie de Netflix Quarterback para asegurarse de ser retratado como alguien "completamente enfocado en el football". Mayfield pasó de ser un moderadamente popular portavoz de una compañía de seguros a un trotamundos de la liga y luego a un quarterback franquicia de segunda línea, molesto por la falta de compromiso financiero de su organización. Parecería que, a lo largo de su carrera en la NFL, ha hecho un esfuerzo casi doloroso por ser reconocido como uno de esos intocables quarterbacks franquicia que se retiran con un amplio abanico de oportunidades convencionales, desde comentar en televisión hasta vender latas de frijoles horneados.
Ambos son ejemplos aleccionadores de quarterbacks que han intentado llevar sus carreras de la "manera correcta" (nótese el uso de las comillas). Romo fue durante mucho tiempo la imagen de lo impecable e intocable, hasta que cambiaron las reglas del juego. Se empezó a exigir mucho más del rol de analista justo cuando Romo atravesaba un bajón y, con ello, el aspecto moral de su incidente de tránsito pareció cobrar una dimensión mayor, abriendo la posibilidad de que el exquarterback de los Cowboys sea desplazado por un comentarista más popular.
Mayfield era el rostro del hombre que se encontraba justo a las puertas del círculo dorado. Sin importar qué tan cuidadosamente se construya una imagen, un equipo puede decidir que ya no te quiere o dejar de verte de la forma en que tú te ves a ti mismo. Si bien Mayfield sigue siendo extraordinariamente carismático, salir de los Buccaneers y llegar a la agencia libre de la NFL —donde, en su mayoría, los equipos que necesitan quarterbacks son malos, siendo los Seahawks la excepción— lo coloca hacia el final de una larga fila de jugadores que buscan un espacio frente a las cámaras cuando termine su carrera.
Rodgers, por su parte, ha optado por dejar de jugar ese juego por completo o, más precisamente, por jugarlo únicamente bajo sus propios términos. Supongo que eso puede considerarse admirable, en el sentido de que, con cada nueva versión de sí mismo que ha mostrado al público, Rodgers ha asumido esa identidad con total convicción. Su actual papel como una especie de ombudsman autoproclamado de la sociedad y los medios lo aleja de ese brillante cuento de hadas al que Romo parece estar dejando de pertenecer y al que alguien como Mayfield probablemente quisiera llegar. Y eso quizá no sea algo malo para Rodgers. De hecho, podría formar parte de su plan desde el principio.
Como siempre, Rodgers está lleno de matices y contradicciones. Le importa lo suficiente su imagen pública como para que todos sepamos que hizo las paces con su familia, aunque no tanto como para participar en el típico juego de opiniones tibias que le permitiría aterrizar sin problemas en cualquier oportunidad mediática después de retirarse (piensen en el reciente caso de Jaxson Dart, quien apareció junto al Presidente y después ofreció una conferencia de prensa que le permitió suavizar públicamente su respaldo y colocarse en una posición más cercana a la seguridad del punto medio). El único aspecto de las recientes apariciones de Rodgers en los medios con el que discrepo es la idea de que simplemente desaparecerá. Disfruta demasiado el arte del duelo, un terreno en el que, al menos en su propia mente, jamás ha sido derrotado.
Y cuando continúe haciéndolo de forma pública, Rodgers ya sentó las bases para hacerlo sin censura, libre de consecuencias y —especialmente si The Pat McAfee Show sirve como referencia— sin ningún contrapunto realmente sustentado en la realidad que convierta la conversación en un auténtico intercambio de dos posturas. Hace 25, 20 o incluso 15 años, eso no habría resultado atractivo para una empresa con anunciantes a los que satisfacer. Pero ahora, mientras las viejas instituciones mediáticas enfrentan enormes desafíos para sobrevivir, Rodgers podría convertirse en el rostro de una nueva generación de analistas multiplataforma y multitemáticos, completamente protegidos para expresar cualquier opinión o incluso cometer algún "pecado" público que termine por hacerles un "Romo" (por ejemplo, Rodgers también habla abiertamente sobre su consumo de psicodélicos). Cualquiera que haga negocios con Rodgers tendría que hacerlo sabiendo perfectamente que no puede predecirse, dirigirse ni encasillarse.
Una vez más, esto no es un elogio ni una descalificación. Es simplemente el reconocimiento de que la actual "Forma Correcta" le ha dado la espalda a jugadores que quizá nunca tuvieron la oportunidad de decir realmente lo que pensaban, o que son castigados en el instante en que se salen mínimamente de la línea (aunque Mayfield, pese a ser expresivo y uno de los quarterbacks más abiertos de la liga, todavía tiene la habilidad de pulir su mensaje hasta alinearlo con lo esperado). Rodgers será el ejemplo más fascinante para observar qué oportunidades recibe alguien que hace más de una década decidió dejar de operar bajo esas reglas y qué dirá eso del mundo que finalmente decida abrazarlo con entusiasmo o dejarlo de lado.
Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 03/08/2026, traducido al español para SI México.
