ARCHIVO SI | Jerry Rice: un escalón por encima de todos

Cada sábado, Sports Illustrated México reedita íntegramente una gran historia del archivo de la revista. Nos remontamos a enero de 1989, el extraordinario receptor de los 49ers tenía motivos para estar emocionado. Acababa de atrapar 11 pases de Joe Montana, incluido uno de 14 yardas para touchdown, y poco después sería nombrado MVP del Super Bowl XXIII.
Jerry Rice (C), durante el Super Bowl XXII, que ganó su equipo, los San Francisco 49ers.
Jerry Rice (C), durante el Super Bowl XXII, que ganó su equipo, los San Francisco 49ers. / Rick Stewart/Allsport/Getty Images

Cada sábado, Sports Illustrated México reedita íntegramente una gran historia del archivo de la revista. La selección de hoy es A STEP ABOVE 'EM ALL, de Ralph Wiley, publicada originalmente el 30 de enero de 1989.

Jerry Rice quería estar solo. Así que se apartó de la multitud y salió discretamente del campo para entrar al vestidor. Después caminó hacia una fila de lockers y comenzó a llorar con una emoción tan profunda que tuvo que inclinarse para controlar las lágrimas. Finalmente, después de unos momentos, levantó la cabeza, sonrió y se unió a sus compañeros en la celebración posterior al partido.

Te puede interesar: Archivo SI | Joe Montana… Ese hombre otra vez

Rice, el extraordinario receptor abierto de los San Francisco 49ers, tenía motivos para estar emocionado. Acababa de atrapar 11 pases de Joe Montana, incluido uno de 14 yardas para touchdown, y poco después sería nombrado MVP del Super Bowl XXIII. Pero lo que lo distinguía era la manera en que atrapaba esos pases y las posibilidades que abría para que otros atraparan lo que él no podía. “No hicimos un mal trabajo sobre él”, dijo el strong safety de los Cincinnati Bengals, David Fulcher. “Solo consiguió un touchdown”. Cuando consigues un récord de 215 yardas por recepción en el Super Bowl y la defensa no considera que haya hecho un mal trabajo, debes ser un espécimen diferente.

A principios de la semana parecía que Rice quizá no tendría la oportunidad de demostrar ese talento especial, porque se torció el tobillo derecho durante un entrenamiento, agravando una lesión que había estado arrastrando durante tres meses. En respuesta, el cornerback de los Bengals Eric Thomas dijo: “Eso es una tontería. Jerry Rice no está lesionado. Escuché que se fue a bailar”. Rice sí fue a bailar después de su caída y, antes del partido, admitió que su tobillo no estaba hinchado. Pero su coach, Bill Walsh, pareció tomarse la lesión en serio, quizá para quitarle presión a Rice, quien estaba jugando su primer Super Bowl. Walsh no tenía por qué preocuparse. “Estuve bien”, dijo Rice, resumiendo su actuación. “Si dependiera de mí, le habría dado el MVP a Joe”.

En la ceremonia de entrega del premio al MVP, Rice estuvo acompañado en el podio, entre otros, por su madre, Eddie B., y su padre, Joe. Ellos habían viajado en automóvil desde Starkville, Mississippi, junto con los siete hermanos y hermanas de Rice. “Si me hubiera preguntado, le habría recomendado sales de Epsom, vinagre y agua para su tobillo”, dijo Eddie B. “Nunca me preguntó”. Joe, albañil con quien Jerry solía trabajar, dijo: “No, no creo que vaya a regresar a poner ladrillos. Creo que está haciendo lo que Dios quiso que hiciera”.

Rice está cumpliendo ese destino admirablemente. “La primera vez que lo vi, fue el mejor que había visto en mi vida, y aprendí a encender el televisor desde muy pequeño”, dijo el exreceptor de los 49ers Dwight Clark. “Jerry es como un Mike Tyson, un Michael Jordan, un Joe Montana. Está un escalón por encima de todos”.

Solo hay un hombre en la historia de la NFL que puede igualar los números de Rice: Don Hutson, de los Green Bay Packers. Hutson, quien ahora tiene 76 años y vive en Rancho Mirage, California, jugó en la NFL durante 11 temporadas, de 1935 a 1945. En temporadas de entre 10 y 12 partidos, anotó 105 touchdowns en temporada regular, 99 de ellos mediante recepciones. También lideró la NFL en recepciones en ocho ocasiones, incluyendo cinco temporadas consecutivas. En sus cuatro años en la NFL, que ahora tiene un calendario de 16 partidos, Rice ha anotado 53 touchdowns, 49 de ellos mediante recepciones, y eso no incluye sus seis recepciones de touchdown en postemporada este año.

Los números no son lo único que Hutson y Rice tienen en común. Ambos provienen del Deep South: Hutson, de Pine Bluff, Arkansas, y Rice, de Starkville. Y ambos fueron arrebatados a otros equipos. Hutson, All-America de Alabama, había firmado un contrato adicional con los Brooklyn Dodgers de futbol americano, pero los Packers obtuvieron sus derechos porque su contrato llegó a las oficinas de la liga con un matasellos anterior. De manera similar, Rice, All-America de Mississippi Valley State, estaba destinado a ser seleccionado por los Dallas Cowboys con la selección No. 17 en 1985, cuando San Francisco negoció por el puesto No. 16 y lo eligió. Generalmente se atribuye a Hutson la invención de las rutas de pase, y Rice las ha reinventado. “Me gusta que el defensor piense lo contrario de lo que voy a hacer”, dice. “Sé cómo influir en eso”.

Cada una de las recepciones de Rice el domingo tuvo su propia firma, pero quizá la más impresionante fue una que no preparó una anotación. En un primero y 10 desde la yarda 18 de San Francisco, con 11:05 por jugar en el partido, Rice corrió una ruta streak y Montana lanzó el balón alto y profundo. Al percibir que el cornerback Lewis Billups lo tenía cubierto, Rice disminuyó la velocidad, sintió a Billups con el brazo y después saltó a otro nivel para atrapar el balón. Una jugada de 44 yardas. Lynn Swann revisitado. Lynn Swann elevado al cuadrado.

Esa ofensiva terminó sin puntos, pero los Niners regresaron. Y en el pase de touchdown decisivo, Rice dejó un agujero negro detrás de él en la secundaria, atrayendo a los defensores lejos del objetivo final, John Taylor. Durante todo el partido, Rice engañó a la secundaria de los Bengals a pesar de estar limitado para ejecutar rutas con múltiples cortes debido a su tobillo lesionado. En cambio, tuvo que apoyarse en fades, diagonales, ins rápidas o outs y la ocasional streak, lo que Rice llama un “burn”.

Que sea un burn de Mississippi. Y dale cuatro estrellas.


Published |Modified