ARCHIVO SI | John Elway: “Estoy a punto de asfixiarme”

Cada sábado, Sports Illustrated México reedita íntegramente una gran historia del archivo de la revista. Nos remontamos a noviembre de 1989. Como la mayor estrella deportiva de Denver, John Elway siempre ha estado bajo un escrutinio intenso. Pero este año es diferente.
John Elway, quarterback de los Denver Broncos.
John Elway, quarterback de los Denver Broncos. / Rick Stewart/Allsport/Getty Images

Cada sábado, Sports Illustrated México reedita íntegramente una gran historia del archivo de la revista. La selección de hoy es “I'M ABOUT TO SUFFOCATE”, de Rick Reilly, publicada originalmente el 6 de noviembre de 1989.

Las montañas de Colorado suelen estar llenas de gente feliz en esta época del año, pero el quarterback de los Denver Broncos, John Elway, no es uno de ellos. Vaya a donde vaya, es el blanco de las burlas. “Hablan de mi cabello”, dice. “Hablan de mis dientes, de cuánto dejo de propina, de cuánto bebo, de cómo estoy jugando, de cuándo voy a hablar con los medios. Ya estoy harto”.

En su séptimo año en Denver, Elway empieza a sentir comezón. Dice que se siente como un pez grande en una pecera muy pequeña. “Y me estoy quedando sin agua”, afirma. “Estoy a punto de asfixiarme”.

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Con la mala temporada de Elway el año pasado—terminó clasificado en el lugar 18 entre los quarterbacks de la NFL—y su errático primer semestre de 1989, algunas personas, incluso fuera de Denver, han intentado serruchar las patas de su trono. Antes de que los Eagles vencieran a los Broncos el domingo, 28-24, el coach de Philadelphia, Buddy Ryan, dijo en voz alta lo que algunos ya venían pensando: que Elway ya no es el modelo más reluciente del aparador. “Antes la gente comparaba a Randall Cunningham con John Elway”, dijo Ryan. “Ahora comparan a Elway con Randall”.

Elway solo se encogió de hombros ante el comentario. “Un día más en la Semana de Golpear a John Elway”, dijo.

Lo que no cuadra en esta imagen es que el equipo de Elway ha estado repartiendo golpes durante la mayor parte de la temporada. A pesar de la derrota ante Philadelphia, los Broncos tienen marca de 6-2 y le sacan dos juegos al resto de la AFC West. La única otra derrota de Denver, 16-13 ante los Browns, llegó en medio de una lluvia de galletas para perro, huevos, piedras y baterías lanzadas desde la famosa Cleveland Dawg Pound el 1 de octubre. El árbitro obligó a los Broncos a cambiar de lado del campo por su propia seguridad. Más tarde, ya con el viento a favor, los Browns conectaron un gol de campo de 48 yardas para ganar el partido.

La actuación de Elway el domingo fue casi tan esquizofrénica como su temporada: en un momento sobrepasaba por cinco yardas a receptores completamente solos; al siguiente, colocaba un espiral de lado, por encima de las uñas de dos defensivos de los Eagles y directo a los brazos de algún sorprendido jugador de los Broncos. Terminó con 19 pases completos, 20 incompletos, ocho envíos largos, tres lanzamientos descaradamente desviados, dos pases soltados, tres intercepciones, cuatro milagros, siete capturas, dos touchdowns por aire, uno por tierra y 278 yardas, todo mientras cargaba la presión de la línea defensiva de los Eagles como si fuera un abrigo.

Pero si Elway está así de inconforme con marca de 6-2, imagínese cómo estaría con 2-6. “No quiero sonar como un llorón, por eso no hablo mucho de ello”, dice. “Pero últimamente ya ha sido demasiado. En este momento estoy completamente destrozado por dentro”.

¿Le gustaría ser traspasado? “No lo sé”. ¿Le gustaría dejarlo todo? “No lo sé”. ¿Cuánto más está dispuesto a aguantar? “No mucho”. ¿Le gustaría hacer un Steve Carlton y no hablar con nadie? “Sí, pero nadie en esta organización me lo permitiría”. ¿Le gustaría irse de la ciudad? “Compramos una casa en Palm Springs y ahora vamos a escaparnos con más frecuencia”.

Se trata de un quarterback con marca de 60-30-1 como titular; entre los pasadores activos, solo Joe Montana, de los San Francisco 49ers, ha ganado más partidos. Sin embargo, las estadísticas no se detienen ahí. También muestran que esta temporada ocupa el lugar 24 entre los quarterbacks de la NFL. Que solo ha lanzado para 200 yardas o más en tres ocasiones este año (lo hizo 10 veces la temporada pasada). Que en 1989 suma apenas nueve pases de touchdown, junto con 11 intercepciones, y que solo ha completado el 50.4% de sus envíos, por debajo de su promedio de carrera de 54.3%.

Todo lo cual nos lleva a otro problema. Para los aficionados de los Broncos, los Ferraris no revientan el motor y los Elway no tienen malas temporadas, así que buscan defectos de carácter. “Solo porque no tengo los números este año, empiezan a hablar de otras cosas”, dice. Algunos de los golpes son bastante bajos.

Dientes: demasiado grandes. Un comentario que hizo famoso el linebacker rebelde de los Seattle Seahawks, Brian Bosworth—“Elway parece Mr. Ed”—se ha quedado entre los detractores de Elway en la ciudad.

Cabello: demasiado largo. Aunque no tanto como el del receptor Vance Johnson, cuya cola de caballo tiene que amarrarse dos veces y esconderse dentro del casco.

Propinas: demasiado pequeñas. La columnista Teri Thompson, del Rocky Mountain News, escribió la semana pasada que Elway “nunca deja propina a los meseros”. De acuerdo, un reportero recuerda que Elway se tomó cinco cervezas de 99 centavos y dejó las monedas como propina. Pero eso fue hace seis años. Hace unas semanas, en Cleveland, Elway dejó un billete de 10 dólares en una cuenta de 30. El periodismo avanza.

Relación con los medios: poco accesible. Durante los descansos de entrenamiento a veces se esconde en el cuarto de los trainers para jugar cartas. Después de las prácticas, en ocasiones regresa al edificio de los jugadores por la calle exterior del complejo para evitar a las multitudes que lo esperan.

Bebida: abundan los rumores en Denver de que Elway tiene un problema con el alcohol, pero nunca ha sido arrestado por manejar bajo los efectos, nunca ha sido detenido por la policía local, nunca ha usado una camiseta del Betty Ford Center. Lo que fertiliza los rumores son los dos diarios obsesionados con los Broncos y los cuatro voraces programas deportivos de televisión. Un columnista de chismes del Rocky Mountain News incluso escribió la semana pasada: “Vieron a John Elway en Rodney’s jugando backgammon y tomando Bud Lights”. Dice Elway: “Creo que voy a demandar. Eran Coors Lights”.

Deja de ser gracioso cuando ESPN te pregunta si tienes un problema con la bebida. Eso lo irrita. “Tiene que haber algún sustento para hacer una pregunta así”, dice Elway. “Debe haber una razón, no solo un rumor. Cuando algo así sale, la gente cree que es verdad seas inocente o no. Estoy tratando de ser un modelo a seguir y odio tener que sentarme frente a una cámara a responder si tengo un problema con el alcohol”.

Pases: demasiado pocos. Es cierto que los números de Elway han bajado, pero también sus oportunidades de lanzar. Los Broncos han pasado 40 veces menos que a estas alturas de la temporada pasada, y están corriendo más. “Jugamos el partido contra Indianapolis [el 15 de octubre] en dos horas y media”, dice Elway. “¿Cuándo fue la última vez que los Denver Broncos jugaron un partido en dos horas y media? Debemos estar corriendo más”.

En general, Elway está con la correa corta, dentro y fuera del uniforme. “Sí”, dice, “y ya está llegando al límite”.

Los Broncos corren más en gran parte porque por fin tienen a un corredor de primera línea: el novato Bobby Humphrey, quien tiene posibilidades de ganar tanto el premio al Novato del Año como el de Corte de Cabello del Año con su mini-escultura de cuatro pulgadas del Louisiana Superdome.

Además, la defensiva de Denver ha sido, contra todo pronóstico, sobresaliente. Así que, ¿para qué tomar riesgos? Una defensa que fue 27ª contra la carrera el año pasado ahora, bajo el nuevo coordinador defensivo Wade Phillips, está empatada en cuarto lugar y también es cuarta en la clasificación general. Las “Wade’s Waiver Wire Wonders” incluyen a dos agentes libres Plan B, un agente libre auténtico, un novato, dos selecciones de draft de la ronda 12 y un linebacker que había sido cortado tres veces antes.

El safety fuerte subestimado Dennis Smith ha revitalizado la castigada defensiva de 1988 con una temporada que incluso los All-Pro envidiarían: dos intercepciones, una intercepción provocada, un gol de campo bloqueado, seis pases desviados, cuatro balones sueltos forzados y tres recuperaciones. “Antes, el corredor podía entrar por la Puerta No. 1, la No. 2 o la No. 3”, dice Smith. “Si elegía la puerta equivocada, ¡zas!, touchdown. Ahora tengo que meterme entre mis propios compañeros para hacer la tacleada. Me gusta así”.

Dice el nuevo coach de la secundaria, Charlie Waters: “Dennis Smith es el mejor safety fuerte que he visto”. Y Waters fue safety fuerte. Tal vez lo que ha motivado a Smith es el temor de verse superado por la sorpresa del draft de este año: el safety libre Steve Atwater, de Arkansas. Atwater, líder del equipo en tacleadas, es un supercolisionador humano con muslos robados a Eric Heiden.

Con una defensiva así, el coach de Denver, Dan Reeves, puede permitirse ser—y susúrrenlo alrededor de Reeves—conservador con Elway. “¿Conservador?”, dice Reeves. “Nuestra ofensiva puede estar batallando, y nuestro quarterback puede estar batallando, pero seguro no es porque hayamos sido conservadores”.

Dice Elway: “Lancé nuestra jugada base del año pasado, una simple ruta cruzada, por primera vez en toda la temporada [en la victoria 24-21 en Seattle el 22 de octubre]. ¡Por primera vez en todo el año! Todo lo que hacemos ahora es control del balón”.

Cuando Elway no ha estado entregando el ovoide, ha estado corriendo por su vida—por sus dos millones de dólares al año—como el domingo. La línea ofensiva ha sufrido con nuevos titulares en tres posiciones, ninguno confiable para abrirse paso ni siquiera por Penn Station, mucho menos contra los Redskins. “Todo lo que hacemos es rápido, rápido”, dice Elway. “Creo que tenemos que empezar a buscar más la jugada grande”.

Elway puede darte la jugada grande, pero también el gran error. Desde 1987 ha lanzado más intercepciones (30) que touchdowns (26). Este año ha sido impreciso, a veces de forma escandalosa. En un rollout sencillo para un pase de ocho yardas al fullback Jeff Alexander a principios de la temporada, Elway disparó un misil diez pies delante de Alexander y otros diez pies por encima. Tras siete años, Elway aún no se familiariza con el concepto de pase con toque.

Así que si Reeves quiere sujetar un poco a Elway este año, ¿quién puede lanzar la primera piedra? Las victorias han aumentado respecto al mismo punto del año pasado. No dejes que los errores te maten en la primera mitad, y si vas abajo en la segunda, suelta al mejor quarterback de “street ball” en la historia. Míralo volver locos a los Buffalo Bills en una victoria 28-14 como visitante en la Semana 2. Míralo aplastar al safety de los Raiders, Vann McElroy, contra las hash marks mientras anota el primer touchdown en un triunfo 31-21 de los Broncos una semana después. Míralo lanzar cuatro obuses aéreos en la segunda mitad contra Seattle para la 15ª remontada en el cuarto periodo de su carrera. Para ser uno de los peores pasadores calificados de la liga esta temporada, aparece en muchos resúmenes destacados, ¿no?

“Lo frustrante”, dice Elway, “es que, con lo buena que es nuestra defensiva, sé que tenemos oportunidad de ganarlo todo si logramos ser igual de buenos a la ofensiva”.

Traducción: Palm Springs puede esperar.


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