Conseguir uno de estos cazamariscales podría llevar a ganar el Super Bowl

INDIANAPOLIS — Rueben Bain Jr. quiere acabar con todo. David Bailey puede meterse en tu cabeza si así lo decide.
Dos enfoques distintos hacia el mismo objetivo: encontrar al quarterback y llevarlo al suelo.
Con el Draft de la NFL 2026 a solo un par de meses, Bain y Bailey son vistos de forma unánime como los dos mejores pass rushers de la clase junto a Arvell Reese, de Ohio State Buckeyes, a quien algunos expertos del draft consideran más un linebacker interior en el siguiente nivel.
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La “mentalidad de acabar con todo” de Bain
Bain, de 21 años, brilló durante tres temporadas en la University of Miami (Fla.). El defensivo de 270 libras acumuló 20.5 sacks y 33.5 tackleadas para pérdida con los Hurricanes, además de dominar en el College Football Playoff la temporada pasada, registrando cinco sacks y ocho tackleadas para pérdida en cuatro partidos.
Ahora, en el NFL combine, Bain ha trasladado la misma actitud del campo a su preparación rumbo al draft.
“Llegué con la mentalidad de acabar con todo”, dijo Bain sobre su éxito en postemporada. “Son los playoffs. Ganas o te vas a casa. Si revisas mi historial en playoffs, ese es mi mejor football.”
Bain también señaló que mantuvo esa mentalidad de acabar con todo en sus entrevistas con equipos en Indianápolis. Es un enfoque que le ha funcionado a lo largo de su trayectoria en el football, como lo demuestra haber ganado el premio al Jugador Defensivo del Año de la ACC y los honores All-American en 2025.
Considerado una selección unánime dentro del top 10, Bain casi con certeza será titular desde el primer día y se esperará que contribuya de inmediato. Es algo para lo que se ha preparado, con un enfoque total en perfeccionar su técnica.
“Como, duermo y respiro football”, dijo Bain. “Eso es todo lo que hago. No tengo otros pasatiempos ni intereses reales fuera del football. Es lo único que me importa, es lo único que quiero hacer.”
Bailey, enfocado en la “psicología”
Mientras tanto, Bailey no depende únicamente de su considerable capacidad atlética. También está listo para trabajar el ángulo mental.
En Stanford University, Bailey se graduó en tres años con un título en Science, Technology and Society antes de transferirse a Texas Tech Red Raiders para la temporada 2025. Sin embargo, si pudiera volver atrás, cambiaría su enfoque académico.
“Tomé un par de clases de psicología”, dijo Bailey sobre su etapa en Palo Alto. “Si pudiera hacerlo todo de nuevo, probablemente me especializaría en psicología o neurociencia. Me divertí mucho en mis clases de psicología, simplemente aprendiendo sobre el comportamiento humano, cosas en general sobre la mente humana”.
Con los Red Raiders, Bailey aterrorizó a la Big 12, liderando la conferencia con 19.5 tackleadas para pérdida y encabezando la nación con 14.5 sacks. Con 6’4” y 250 libras, las señas de identidad de Bailey son su velocidad y su capacidad para doblar la esquina, dejando atrás a tackles ofensivos superados en su camino hacia el quarterback.
Si bien su desempeño contra la carrera genera algunas dudas, la destreza de Bailey como pass rusher es evidente. Con 29 sacks y 10 balones sueltos forzados a lo largo de cuatro temporadas universitarias, muchos lo proyectan como una selección dentro del top cinco para ayudar a un equipo necesitado de edge rush, quizá los Jets en el No. 2 o los Titans dos puestos después.
Un pass rush potente, la clave para ganar el Super Bowl
En una clase en la que no hay quarterbacks considerados prospectos de élite más allá del probable No. 1 global Fernando Mendoza, reforzar el pass rush es una estrategia inteligente.
A lo largo de la historia de la National Football League, han existido dos métodos exitosos para ganar el Super Bowl. Uno ha sido contar con un quarterback de todos los tiempos. El otro ha sido derribar al pasador rival a un ritmo alto.
“El pass rush es realmente simple”, dijo el edge rusher de Penn State Nittany Lions, Dani Dennis-Sutton. “La salida es la clave. Creo que si le preguntas eso a cualquier pass rusher, si puedes salir del balón más rápido que el liniero ofensivo y ganarle el punto, nueve de cada 10 veces vas a conseguir ese sack o al menos presión”.
Desde que los sacks se convirtieron en estadística oficial en 1982, se han disputado 44 Super Bowls. De los equipos que ganaron el Trofeo Lombardi, 28 fueron comandados por quarterbacks que ya están en el Pro Football Hall of Fame o que claramente se dirigen allí, como Tom Brady, Patrick Mahomes, Drew Brees y Aaron Rodgers. De los otros 14 equipos en temporadas no acortadas por huelga, solo cinco no contaron con al menos un jugador con sacks en doble dígito, y cada uno de esos equipos terminó en la mitad superior de la NFL en capturas totales.
En resumen, desde 1982 ningún equipo ha ganado el Super Bowl sin un pass rush por encima del promedio o un quarterback estrella, y solo cinco de los 44 campeones han levantado el Trofeo Lombardi sin un quarterback de élite o un pass rusher dominante.
Aunque los Seattle Seahawks de 2025 fueron uno de esos cinco equipos, contaron con Leonard Williams, Byron Murphy II y Uchenna Nwosu, todos con siete sacks, además de terminar novenos en la liga en capturas (47) y cuartos en tasa de presión (38.9%) como equipo, pese a enviar blitz apenas en 22% de las jugadas, ubicándose 25º en porcentaje de blitz.
En el Super Bowl LX, Seattle destrozó a los New England Patriots con su pass rush, registrando seis sacks y ocho tackleadas para pérdida, junto con 11 golpes al quarterback. Drake Maye registró un -23.5 de EPA, la peor cifra de su campaña como sophomore. También fue presionado en 52.5% de sus dropbacks, la segunda tasa más alta que enfrentó la temporada pasada.
Para los equipos que no seleccionan lo suficientemente alto como para aspirar de forma realista a Bain o Bailey, hay noticias alentadoras. La posición es, posiblemente, la más profunda de esta clase, con 10 edge rushers entre los 50 mejores prospectos disponibles según Sports Illustrated.
Si bien todo gerente general y head coach desearía tener a Patrick Mahomes o Josh Allen en su roster, solo dos franquicias pueden presumir ese lujo.
Para la mayoría de la liga, ganar un Super Bowl significa someter a talentos como esos a presión constante y equilibrar las probabilidades a partir de ahí.
Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 25/02/2026, traducido al español para SI México.
