Deshaun Watson será titular en la Semana 1 y es el punto álgido de los Browns

¿Recuerdas cómo te sentiste después de ver el final de Requiem for a Dream por primera vez? Quizá estabas en la universidad, como yo, y hasta ese momento todavía no habías enfrentado una oscuridad pura y sin filtros; algo que fuera al mismo tiempo exageradamente macabro y completamente plausible. Era un tipo de horror tan frío y penetrante que ni siquiera una temporada completa de Daniel Tiger debajo de una cobija pesada podía sacarlo de los rincones oscuros de tu cerebro (créeme, lo intenté, ugga mugga).
Esa es la realidad de ser aficionado de los Browns este lunes, mientras el equipo ha conseguido algo verdaderamente histórico: la máxima expresión de los Browns. Browns sin filtros, directamente desde una bolsa remendada con cinta adhesiva que fue arrojada desde el avión de un contrabandista hacia un abismo en la jungla. El tipo de Browns-ness que huele como si acabara de ser desenterrado de una tumba antigua. Deshaun Watson no solo será el quarterback titular del equipo en la Semana 1, sino que recibió ese prestigioso puesto después de reprender a una afición que lo abucheó tras un partido de pretemporada en el que lució completamente perdido ante los suplentes de los Bills. Y al reprender a los aficionados, Watson, por enésima vez desde que llegó a Cleveland en 2022, actuó, sin el menor rastro de ironía, como si no hubiera llegado a estar disponible para un intercambio en primer lugar en medio de más de dos docenas de acusaciones de agresión o acoso sexual.
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Deshaun Watson has been named the starting quarterback
— Cleveland Browns (@Browns) August 24, 2026
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Podría haber existido un mundo en el que los Browns reconocieran, en algún momento durante el último medio decenio, su absoluto compromiso con ser la figura más reprochable de la liga y, como cualquier buena agencia clandestina de inteligencia, tomaran las medidas necesarias para simplemente borrar del mapa la existencia de Watson (y el dolor de un intercambio tan costoso que ayudó a construir a otro contendiente al Super Bowl de la AFC).
Cleveland optó por despedir al segundo Head Coach que llevó a la franquicia a los playoffs desde su renacimiento en 1999, incorporando a Todd Monken para instaurar una estética directa y de la vieja escuela en un roster que contiene varios jugadores jóvenes prometedores y, supongo, hacer un intento legítimo por sacar algo del contrato de Watson para alimentar el ego de cerebro privilegiado de una oficina que está constantemente desesperada por demostrar lo inteligente que es.
Hace menos de 10 días, Monken dijo sobre Watson: “Entiendo toda la frustración de los aficionados, de él mismo. Pero que haya regresado y trabajado como lo hizo es un mérito increíble para él. Y después salir ahí, se estaba divirtiendo hoy. Y eso es genial”.
El sábado, Monken dijo: “¿No quieres que te abucheen? Juguemos bien al football. Juguemos bien como quarterback, a la ofensiva y como equipo…”.
El domingo, Monken volvió a envolver a Watson en el capullo protector que ha disfrutado durante la mayor parte de su vida adulta, sugiriendo que un momento de frustración frente al micrófono no define quién es. Esto, mientras continúa limando la honestidad auténtica y sin filtros que le permitió conseguir el puesto de Head Coach en primer lugar.
Ahora Watson comenzará la temporada contra una defensiva de los Jaguars que terminó segunda en la liga en robos de balón la temporada pasada, y después tendrá un enfrentamiento contra Baker Mayfield, de quien un ejecutivo anónimo de los Browns llegó a sugerir que no tenía la madurez suficiente para ser el quarterback de Cleveland (antes de que el equipo intercambiara por Watson).
Uf.
En una escala mayor, el problema de Watson es representativo de nuestros tiempos. Somos golpeados diariamente por un ariete de información que apunta hacia la conclusión justa y evidente de que la mayoría de las personas que dictan el rumbo de nuestra vida cotidiana han perdido la cabeza. Lo que era grandioso del football y, en su mayor parte, lo que todavía lo hace grandioso, es que una afición puede alborotarse lo suficiente en persona y en internet como para abrirse camino a través de eso a base de abucheos; para derribar la estructura de poder. Los dueños todavía pueden quedar en ridículo. Y aunque quizá no sea el camino hacia el pragmatismo, es una palanca necesaria dentro del particular sistema de justicia de la NFL cuando una situación se ha vuelto completamente insostenible.
Incluso después de que el actual dueño de Cleveland, Jimmy Haslam, calificara el intercambio por Watson como un “gran error”, incluso después de que Watson demostrara que un nuevo Head Coach no podía salvarlo (lo que, para ser completamente transparente, pensé que quizá podría haber ocurrido), incluso después de cinco años de intentos por rehabilitar su imagen, sigue siendo considerado la mejor opción para comenzar una temporada que el general manager Andrew Berry presentó como la culminación de un proceso “doloroso” de dos años para preparar a la franquicia para un “éxito sostenido”. Esto se siente como un CEO esperando que creas que los despidos que te afectaron realmente son por un bien mayor, si tan solo pudiéramos superar nuestra frustración momentánea.
La gente recurre a las teorías de conspiración cuando la navaja de Occam resulta demasiado afilada para aceptarla. En este caso particular, cualquier aficionado de los Browns que todavía no haya sucumbido a la locura absoluta está listo para incendiar el estadio. (Ahhh… ¿dinero del seguro para el nuevo estadio techado del equipo? Creo que lo descubrí).
En serio, sin embargo, este es un punto de quiebre. Es la máxima expresión de los Browns porque el equipo seleccionó a dos quarterbacks el año pasado que ni remotamente son lo suficientemente buenos como para ganarse el puesto por encima de Watson, quien ha sido uno de los peores quarterbacks estadísticamente de la NFL desde que llegó a Cleveland. Es la máxima expresión de los Browns porque Watson les está diciendo a sus aficionados que están equivocados por estar enojados, a pesar de todo lo ocurrido.
Los aficionados de los Browns llegan cada semana con entusiasmo por recibir apenas unas migajas de competencia, construyendo toda una vida de afición apenas saciada alrededor de la idea de que, en algún momento, podrán sentirse orgullosos del producto que tienen en el campo. Esto es más que simplemente otro paso entrañable y perdonable sobre el mismo rastrillo. Este es un equipo que aviva y alimenta la pesadilla viviente que ha atormentado sus sueños. Es un equipo poniéndose su camiseta recortada de la nWo y poniéndose del lado de los malos (sin el evidente valor de entretenimiento que aquello tenía).
¿Todo… para qué? ¿Para volver a mandar a Watson a la banca si juega mal durante las primeras dos semanas de la temporada, de modo que no tenga que ser abucheado nuevamente por esa misma afición durante el partido inaugural en casa?
Las cobijas pesadas están en oferta esta semana. Te sugiero que consigas una y te prepares para lo que viene.
Ugga mugga.
* “Ugga mugga” es una expresión de afecto de Daniel Tiger’s Neighborhood, una serie infantil derivada de Mister Rogers’ Neighborhood.
Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 24/08/2026, traducido al español para SI México.
