Diez superestrellas que nadie tomó en la primera ronda del Draft de la NFL

Cada año en abril, los 32 equipos de la NFL se reúnen para elegir a los mejores prospectos del football universitario. Las primeras selecciones son las más codiciadas, las que concentran el dinero, la atención y las esperanzas de las franquicias. Y sin embargo, la historia del deporte está llena de jugadores que se sentaron a esperar horas y horas sin que nadie los llamara, para luego convertirse en los más grandes de todos. Ningún caso ilustra esto mejor que el de Tom Brady.
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Tom Brady: Pick 199
En el año 2000, los New England Patriots tomaron a Brady en la sexta ronda con el pick 199. Antes de él, los equipos eligieron a 198 jugadores, entre ellos seis quarterbacks que no llegaron a ningún lado. Brady llegó al combine de ese año con un físico poco impresionante, 5.28 segundos en las 40 yardas y la imagen de un jugador que había perdido su puesto como titular en Michigan al final de la temporada. Todo eso bastó para que nadie lo quisiera. Lo que pasó después es la historia más grande en la historia del draft de la NFL: siete Super Bowls, cinco MVP del Super Bowl, tres MVP de la temporada regular y el récord de casi todos los parámetros ofensivos importantes del futbol americano profesional. El pick 199 es, sin discusión, el mayor robo en la historia del deporte.
Joe Montana: Pick 82
Veinte años antes, Joe Montana vivió algo parecido. En el draft de 1979, los San Francisco 49ers lo tomaron en la tercera ronda con el pick 82. Montana llegó al draft como el quarterback que había liderado a Notre Dame a una remontada épica en el Cotton Bowl, pero los equipos veían un jugador demasiado delgado y sin el brazo de un prospecto de primera ronda. Pasó su primera temporada en el banco mientras los 49ers terminaban con marca de 2 y 14. Cuatro temporadas después ya era el mejor quarterback del mundo. Ganó cuatro Super Bowls, fue MVP del Super Bowl en tres ocasiones, y nunca lanzó una intercepción en un partido de campeonato. Su récord en juegos de postemporada fue de 16 victorias y 7 derrotas. Para muchos, es el mejor de todos los tiempos.
Drew Brees: Pick 32
Drew Brees no tuvo mejor suerte. En el draft de 2001, los San Diego Chargers lo tomaron en la segunda ronda con el pick 32. Los equipos tenían dudas sobre su estatura, ya que Brees medía apenas 1.83 metros, baja para el estándar de un quarterback de la NFL. El argumento era que un jugador tan pequeño no podría ver por encima de las líneas ofensivas ni sobrevivir el castigo físico del puesto. Brees no solo sobrevivió. Terminó su carrera como el segundo líder histórico de la NFL en yardas por pase, solo por detrás de Tom Brady, con más de 80,000. También es el líder en partidos con más de 300 yardas y en múltiples otras categorías ofensivas. Ganó el Super Bowl XLIV con los Saints de New Orleans en 2009 y fue nombrado MVP del partido. En 2026 entró al Salón de la Fama.
Russell Wilson: Pick 75
Russell Wilson fue el pick 75 de la tercera ronda del draft de 2012. Al igual que Brees, el argumento en su contra era la estatura. Wilson medía 1.80 metros y los equipos no creían que pudiera imponer respeto desde la posición de quarterback en la NFL. Los Seattle Seahawks lo tomaron como una apuesta tardía y en su primera temporada ya era el titular. Un año después, con apenas 25 años, ganó el Super Bowl XLVIII con la defensa más dominante de la era moderna. Acumuló nueve selecciones al Pro Bowl y se convirtió en uno de los quarterbacks más versátiles de su generación.
Terrell Davis: Pick 196
Terrell Davis es quizás el caso más extremo. Los Denver Broncos lo tomaron con el pick 196 de la sexta ronda del draft de 1995. Llegó a Denver como el sexto corredor en el roster, prácticamente sin posibilidades de entrar al equipo. No tenía las estadísticas universitarias para justificar una selección alta porque en Georgia lo usaron poco dentro de un sistema que prefería el pase. Lo que los equipos no vieron es que Davis era el corredor más completo de su generación. En 1998 corrió para 2,008 yardas y fue nombrado MVP de la temporada. Ganó dos Super Bowls con los Broncos y fue MVP en el primero de ellos con 157 yardas y tres touchdowns, la segunda mitad con una migraña que lo dejó casi ciego. Está en el Salón de la Fama.
Richard Sherman: Pick 154
Richard Sherman fue el pick 154 de la quinta ronda del draft de 2011. Los Seattle Seahawks lo tomaron casi por azar y terminaron con el mejor esquinero de su generación. Sherman fue la pieza central de la Legión del Boom, la secundaria más temida de la NFL en la primera mitad de la década de 2010. Ganó el Super Bowl XLVIII, fue tres veces miembro del Primer Equipo All-Pro y su juego en la Conferencia del NFC de 2013 contra San Francisco, donde interceptó el pase que mandó a los Seahawks al Super Bowl, es uno de los momentos más recordados del fútbol americano moderno.
Antonio Brown: Pick 195
Antonio Brown llegó al draft de 2010 como el pick 195 de la sexta ronda. Los Pittsburgh Steelers lo tomaron sin grandes expectativas y tardó en encontrar su lugar en el roster. Cuando lo encontró, se convirtió en el receptor más productivo de su década. Siete selecciones al Pro Bowl, más de 11,000 yardas en recepciones y 83 touchdowns en su carrera con Pittsburgh. En los años en que fue el mejor receptor de la liga, no había ningún otro jugador que se le acercara en consistencia ni en explosividad después del catch.
Bart Starr: Pick 200
Bart Starr es el caso más antiguo y quizás el más improbable de todos. En el draft de 1956, los Green Bay Packers lo tomaron en la decimoséptima ronda con el pick 200. El draft tenía más rondas en esa época, pero la decimoséptima era, de todas formas, el equivalente a no querer a alguien. Starr pasó sus primeros tres años en Green Bay con un récord de tres victorias y quince derrotas como titular. Todo cambió cuando llegó Vince Lombardi en 1959. Lombardi lo convirtió en el quarterback de su sistema y Starr respondió con cinco campeonatos de la NFL, incluyendo los dos primeros Super Bowls de la historia. En el Ice Bowl de 1967, con temperatura de menos 25 grados centígrados, Starr llamó su propio quarterback sneak en los últimos 16 segundos del partido para ganar el campeonato. Es la jugada más famosa de la historia de los Packers.
George Kittle: 146
George Kittle fue el pick 146 de la quinta ronda del draft de 2017. Los San Francisco 49ers lo tomaron sin que nadie en la liga lo viera como un prospecto de élite. Kittle terminó su primera temporada completa como titular con 1,377 yardas en recepciones, el récord histórico para un tight end en la NFL hasta que Travis Kelce lo superó en 2020. Es el bloqueador más dominante en su posición desde décadas y uno de los mejores jugadores ofensivos de la liga en la segunda mitad de los años 2010.
Shannon Sharpe: Pick 192
Shannon Sharpe cerró esta lista con el pick 192 de la séptima ronda del draft de 1990. Los Denver Broncos lo tomaron casi como relleno al final de un draft largo. Sharpe terminó su carrera con ocho selecciones al Pro Bowl, más de 10,000 yardas en recepciones, tres anillos del Super Bowl y una placa en el Salón de la Fama. Fue el primer tight end de la historia en superar las 10,000 yardas por pase en su carrera, una marca que parecía imposible para la posición cuando él llegó a la liga.
El draft de la NFL se celebra cada año con cobertura de decenas de horas, análisis de cientos de expertos y expectativas enormes para cada pick de primera ronda. Y sin embargo, Brady, Montana, Brees, Davis y Starr siguen recordándonos que los equipos se equivocan tanto como aciertan. A veces el mejor jugador de la historia duerme en la sexta ronda esperando que alguien lo llame.
