Drake Maye siempre destroza moldes

A los 23 años, Drake Maye está ante la oportunidad de ganar el Super Bowl en su primera aparición. Su historia, marcada por un linaje deportivo, decisiones complejas y liderazgo temprano, explica por qué New England vuelve a creer
Drake Maye está acostumbrado a competir. Así ha sido siempre en su seno familiar.
Drake Maye está acostumbrado a competir. Así ha sido siempre en su seno familiar. / Thearon W. Henderson / Getty Images

Lo que más llamaba la atención en sus primeros años no era cómo jugaba, sino cómo entendía el juego. Desde la adolescencia, sus entrenadores destacaban su capacidad para anticipar los movimientos de sus compañeros antes de que ocurrieran. “Tiene una lectura estratégica”, decían. Ese rasgo terminaría por convertirse en su sello como quarterback de los New England Patriots.

Drake Maye es el segundo quarterback más joven en la historia de la NFL en llegar a un Super Bowl —solo detrás de Dan Marino—. Pero la verdadera sorpresa no es su edad, sino que este domingo, en el Levi’s Stadium de San Francisco, tiene la oportunidad de hacer algo único en la liga: ganar el Super Bowl en su primera aparición.

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Junto a su coach Mike Vrabel, Maye ha encaminado a los Patriots de regreso al protagonismo en apenas su segunda temporada juntos en la NFL.

Maye nació el 30 de agosto de 2002 en Charlotte, Carolina del Norte, y creció en Huntersville, una ciudad donde el deporte es parte de la vida cotidiana. Hijo de Mark Maye, exquarterback de la Universidad de Carolina del Norte, siempre estuvo rodeado por un espíritu competitivo. Entendía el juego no como espectáculo, sino como una forma de vida. Su origen moldeó su carácter incluso antes de lanzar su primer pase rumbo al estrellato.

Talento juvenil

Durante su etapa en la preparatoria Myers Park, en Charlotte, era un atleta sólido, aunque lejos del consenso que hoy lo rodea. Los reclutadores de futbol americano veían su brazo como una inversión a futuro, mientras que en el baloncesto lo proyectaban como un alero con potencial profesional.

En Myers Park High School se consolidó como uno de los principales prospectos del estado. En su último año registró marca de 12-1, con 3,512 yardas y 50 touchdowns por aire. En dos temporadas como titular acumuló 6,713 yardas, 86 touchdowns y un 68.5 % de pases completos. Además, destacó como atleta de élite en baloncesto, con promedios de 16.1 puntos y 11.3 rebotes por partido en su año junior. Posteriormente se trasladó a William A. Hough High School.

En esos años de preparatoria, Drake Maye también encontró estabilidad fuera del futbol americano. Ahí conoció a Ann Michael Hudson, quien hoy es su esposa; se casaron en 2025, en una etapa marcada más por la normalidad que por los reflectores.

Uno de los momentos que definió su carácter fue rechazar al afamado coach Nick Saban y a Alabama. No fue un acto impulsivo, sino una decisión basada en la lealtad. En Carolina del Norte, la familia Maye representa un linaje deportivo. Drake eligió cargar con ese peso. Prefirió la presión de ser “el hijo de Mark” y “el hermano de Luke” antes que tomar el camino más cómodo. Apostó por convertir un apellido pesado en una historia propia.

Un pesado linaje

Drake es el único de sus hermanos que no fue el primero en ganar un campeonato nacional. Luke Maye fue campeón con UNC en baloncesto en 2017; Cole Maye ganó el título nacional de béisbol con Florida ese mismo año; Beau Maye también fue jugador de baloncesto en UNC. Proviene de una familia marcada por el alto rendimiento deportivo.

La agresividad y el coraje que hoy muestra en la NFL —cuando prefiere chocar con un linebacker para ganar una yarda extra en lugar de protegerse— no nacieron en un playbook. Su origen está en los juegos del jardín de su casa en Huntersville, donde buscaba ganarse el respeto de sus hermanos mayores.

El entrenador de North Carolina, Mack Brown, ha señalado que crecer compitiendo con hermanos mayores obligó a Drake Maye a desarrollar una mentalidad de supervivencia, la misma que hoy define su forma de jugar y de enfrentar a cualquier rival.

Maye fue seleccionado en la primera ronda del Draft de la NFL 2024 como el pick número tres. Llegó a un equipo con una racha prolongada de malas temporadas. Pasó cinco semanas en la banca detrás de Jacoby Brissett y, cuando tomó el control, lo hizo con una filosofía en la que el ego no fue el enemigo, sino una herramienta silenciosa.

En 2025 dio un giro completo a la historia de los Patriots: el equipo mejoró en 10 victorias respecto a la temporada anterior, empatando el mejor salto de la liga. Maye completó el 72 % de sus pases y lanzó 31 touchdowns en temporada regular. Sus primeros 10 pases de anotación fueron a 10 receptores distintos.

A inicios de 2026, Drake Maye ya no era una promesa, sino el líder que llevó a New England al Super Bowl LX. No es el sucesor de Tom Brady por intentar parecerse a él. Lo puede ser porque, por primera vez en años, Foxborough parece tener a alguien capaz de romper ciclos y sostener la continuidad de una dinastía.


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Patrick Charles
PATRICK CHARLES

Redactor de Sports Illustrated México