Kenneth Walker III rompió 28 años de espera y hace historia como MVP en el Super Bowl LX

La historia de Kenneth Walker III es, en esencia, la crónica de un silencio que se torna estruendoso en el momento preciso.
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El 8 de febrero de 2026, bajo las luces del Levi’s Stadium en Santa Clara, el corredor de los Seattle Seahawks se adjudicó el trofeo al Jugador Más Valioso (MVP) del Super Bowl LX y además le puso fin a un exilio de veintiocho años para la posición de corredor, convirtiéndose en el primer running back en alcanzar dicha distinción desde que Terrell Davis lo hiciera en 1998.
Su perfil, forjado en la discreción y la disciplina, representa un anacronismo triunfante en la NFL, una liga obsesionada con el juego aéreo.
Our Super Bowl MVP, @Kenneth_Walker9. pic.twitter.com/5Bg7hHau0B
— xz* - Seattle Seahawks (@Seahawks) February 9, 2026
Nacido el 20 de octubre de 2000 en Arlington, Tennessee, Walker III creció en un entorno donde el futbol americano se entendía como un ejercicio de resistencia. En la preparatoria Arlington High, comenzó a dar muestras de una capacidad atlética inusual, acumulando 3,485 yardas terrestres y 41 anotaciones.
A pesar de estos registros, su ascenso no fue meteórico en términos de atención mediática; Kenneth Walker III siempre prefirió que su juego hablara por él, una característica que mantendría incluso en la cúspide de su carrera profesional en la NFL.
Su etapa universitaria fue un testimonio de su capacidad de adaptación. Inició su camino en Wake Forest (2019-2020), donde dejó una marca indeleble al protagonizar el acarreo más largo en la historia del programa (96 yardas).
Sin embargo, fue su transferencia a Michigan State en 2021 lo que transformó su destino. En su debut con los Spartans ante Northwestern, Walker firmó una actuación de antología con 264 yardas y cuatro touchdowns, estableciendo un récord para un debutante en el programa.
Aquella temporada terminó con 1,636 yardas y la obtención de los prestigiosos premios Walter Camp Award y Doak Walker Award, consolidándolo como el mejor corredor del fútbol colegial antes de dar el salto a la NFL.
Seleccionado por los Seattle Seahawks en la segunda ronda del Draft NFL 2022 (selección 41), Kenneth Walker III aterrizó en una franquicia que históricamente ha valorado la identidad del juego terrestre. Su impacto fue inmediato: en su año de novato, superó la barrera de las 1,000 yardas, igualando a la leyenda del equipo Curt Warner, y fue nombrado al All-Rookie Team de la PFWA.
Sin embargo, el camino no estuvo exento de adversidades. La temporada 2024 de la NFL fue un año de pruebas físicas, culminando con una lesión de tobillo que lo envió a la lista de reservas lesionados (IR) en diciembre. Aquel revés sembró dudas externas sobre su durabilidad, pero Walker respondió con la sobriedad que le caracteriza.
Bajo la nueva dirección técnica de Mike Macdonald y la visión estratégica del coordinador ofensivo Klint Kubiak en 2025, el corredor regresó con una versión más pulida de sí mismo, integrando el juego aéreo a su repertorio con una eficiencia inédita.
La campaña NFL 2025 fue un ejercicio de equilibrio táctico. Mientras la defensiva de Seattle —autodenominada Dark Side— se consolidaba como la mejor defensiva de la NFL, Kenneth Walker III se convertía en el metrónomo de la ofensiva. Terminó la temporada regular con 1,027 yardas y un promedio de 4.6 yardas por acarreo, participando en los 17 partidos por primera vez en su carrera.
La verdadera metamorfosis de Walker ocurrió en la postemporada NFL. Tras la lesión de Zach Charbonnet en la ronda divisional, asumió una carga de trabajo heroica. Su actuación ante los San Francisco 49ers, con 116 yardas y tres touchdowns, evocó los años de dominio de Shaun Alexander y Thomas Rawls, enviando un mensaje inequívoco al resto de la liga: Seattle sabía desgastar.
El Super Bowl LX fue planteado como un duelo de estrategias defensivas, y en ese tablero de ajedrez, Kenneth Walker III fue la pieza que rompió la simetría. Ante una defensa de los New England Patriots, enfocada en neutralizar a Sam Darnold, Walker se convirtió en la principal arma ofensiva.
Sus números en la gran final —135 yardas terrestres en 27 acarreos y 161 yardas totales desde la línea de scrimmage— solo cuentan una parte de la historia. Lo que las estadísticas no reflejan fue su temple tras la anulación de un touchdown de 49 yardas por castigo de holding en el último cuarto. Lejos de frustrarse, Walker III siguió atacando los huecos con una velocidad máxima de 15.92 mph, mostrando una frescura física extraordinaria.
La prensa internacional, particularmente la prensa mexicana, lo definió como un auténtico “caballito de batalla”. En un partido dominado por la presión defensiva, Kenneth Walker III fue el único jugador capaz de imponer el ritmo del juego, aportando el 48.05% de la producción ofensiva de los Seahawks y validando su elección como MVP del Super Bowl LX.
Al concluir el Super Bowl LX, Kenneth Walker III llegó a una encrucijada profesional. Su contrato de novato por cuatro años y 8.44 millones de dólares expiraba justo en el punto más alto de su valor de mercado. Aun así, mantuvo su perfil bajo, elogiando a su línea ofensiva y al liderazgo de Sam Darnold.
“Si fuera mi elección, definitivamente me quedaría”, declaró Walker sobre su futuro en la Ciudad Esmeralda. Con un espacio salarial proyectado de 75.5 millones de dólares, los Seattle Seahawks enfrentan ahora la decisión de recompensar al corredor que devolvió el brillo a la posición.
Kenneth Walker III ha probado que, incluso en la NFL moderna, aún existe espacio para el corredor puro que entiende el juego como una disputa de voluntades. Su legado, sellado en el césped del Levi’s Stadium, ya forma parte de la mitología de los Seattle Seahawks y de la historia del Super Bowl.
